Partimos de la
base de que la mayoría de las personas somos decente, cuando llega la hora de
implicarse muchas personas decentes - ¿lo son realmente? - dan un paso atrás. Son los que siempre quieren nadar y guardar la
ropa, lo cual no es muy decente. Los que te dicen en privado: “estoy de acuerdo con lo que dices”,
pero jamás te apoyan en público; que cuando asisten a una reunión en la que tú
hablas te vuelven a decir “estoy de acuerdo...