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8 jul 2013

¡NO PASARÁN!: (4) Lo que va de ayer a hoy

Recuerdo que nada más moriré el genocida apareció un libro que se las prometía como best-seller: los mil y un chistes sobre Franco que, con osada oportunidad, se publicó esperando que todo el mundo los comprara para mofarse del genocida muerto recordando las mofas que se le hacía cuando estaba vivo, aunque fuera bajando la voz.
Recuerdo que todos le auguramos un éxito editorial sin precedentes y hasta nos hubiera alegrado ese “risueño” ajuste de cuentas con el dictador. Yo no compré el libro; nadie que yo conociera compró el libro; al parecer fue un fracaso editorial. ¡Nadie compró el libro!
Como siempre, las explicaciones vienen después de los hechos.
1.-La gente estaba tan harta de Franco que, muerto ya, maldita la gracia que tenían los chistes
2.- La gente disfrutaba no tanto por el chiste, cuando por sentir el riego de hacer lo prohibido.
3.- La gente quería olvidarse de Franco, de su familia y de la negra cuaresma vivida bajo él
4.-La gente, dignamente no hizo leña del árbol caído. De un troco podrido ni la madera vale.
Seguro que hay más explicaciones, pero a mí todas estas me parecen las más dignas.
Pregúntense Vds. ajora que ha sido de la familia de Franco. Tras el episodio más patético que de evasión de impuestos de la hija llevándose unas monedas de oro - ¡que cutrez! - para hacerse un reloj en Suiza, como si en España no hubiera relojeros y los diversos matrimonios de su nieta mayor, ¿sabe alguien algo de esa familia las suelas de cuyos zapatos lamían todos? ¿Se sabe algo del nieto con el que se cometió la mascarada de invertir los apellidos para que el primero fuera Franco y el segundo Martinez (su padre se llamaba Martínez Bordiú)?. Aun recuerdo el chiste que se contaba con tal motivo: el nieto mayor veía venir a sus hermanas y le decía a sus amigos “¡vámonos que viene las de Martínez!”
¿Alguno de la familia de los Borbones, Juan Carlos I de Franco, Sofía Princesa de España y reina consorte o Felipe de Borbón y su esposa Letizia de Oviedo, Príncipes de Asturias, o la Duquesa De Palma o La Duquesa de Lugo, que deben todos ellos sus títulos al genocida, son capaces de reconocer el origen de su actual bienestar con el testimonio de agradecimiento manteniendo el trato con la familia de la que viene todo lo que tienen?
Evidentemente no. Ellos menos que nadie quieren tener nada que permita recordar su origen dictatorial, la sangre vertida durante el golpe de Estado, que también era parte de la herencia, el genocidio que tuvo lugar desde el prmer día, que forma parte de su CV. La ley exige aceptar toda la herencia o rfechazarla y Juan Carlos I de Franco la aceptó. Y juró que la cumpliría. Y yo no creo que haya sido perjuro.
Por eso tampoco ellos se atreven a recordar - ¿no deberían festejarlo? - el 18 de julio. Undía que nació empapado con la sangre vertida ya el 17. No, no se areven; no son capaces; y no lo son porque no son agradecidos; y si, como dice el refrán, “de bien nacidos es ser agradecidos”, nos vemos obligados a concluir que tampoco son bien nacidos. Pero si analizamos su árbol genealógico no sabemos si nos encontramos ante una conclusión o ante un postulado.
Por eso, nadie se engañe. Juan Carlos I de Franco sabe que ésa es la ley. "A burro muerto, cebada al rabo" o, sigujiendo con refranes, "el muerto al hoyo y el vivo al bollo". Por eso no abdicará. El sabe más de su propia vida que lo que sabemos todos los demás. El sabe que hay demasiados cuchillos afilados esperando la “noche de los cuchillos largos” y no está dispuesto a que le sorprenda la noche.
Morirá siendo rey. Él sabe,  últimamente lo está viviendo en sus propias carnes, que su único salvoconducto constitucional es el de ser rey franquista. En el momento de serlo perdería todos los privilegios que tiene ¡que son muchos! y se le podrían caer al él encima todos los palos del sombrajo.
Durante estos años no se hizo una ley que ratificara la ausencia de democracia ampliando sus privilegios vitalicios - ¡de poco le sirvieron a Pinochet ni a Videla! - si el rey que se inventara Franco abdicaba. Todos los gobiernos eran consciente, Juan Carlos I de Franco también, que no estaba el horno - la ciudadanía - para bollos de ampliar los privilegios antidemocráticos. En realidad no lo estaba ni en sus mejores mmetos mientras se vivió una tonta luna de miel hasta descrubrir la realidad que  había detrás.
Esta conciencia de ilegitimidad pasa su factura ahora, años después - aunque la "letra" estuvo muy bien descontada - porque hoy los tiempos están muy, pero que muy revueltos. De Juan Carlos I de Franco, aunque tenga esa cara borbónica que parece que no se entera de nada, yo jamás diré  que es tonto. No me empeñaré en discutir si es o no inteligente, pero listo … ¡eso lo es un rato largo!
¿Qué abdicar sería lo mejor para conservar la institución monarquía? No conozco a ningún rey preocupado por la monarquía, sino por morirse siendo rey. Su hijo o hija, .... ¡que con su pan se lo coman!
Hubo excepciones en la historia, como las de Carlos I y Felipe V; pero son eso, son excepciones.
¿Qué las hay ahora  fuera de España? Pero bueno, ¿no sabe Vd. que “Spain is different?
Juan Carlos I de Franco sí lo sabe. Sabe que lo mejor es no menearlo; lo fue desde el primer momento cuando se tejió aquel engendro de pseudotransicón a la democracia que era, eso tenemos, la trancisión a la predemocracia, la de su abuelito Alfonso XIII; y ahora se tambalea ya todo mucho más; ¡y cada vez se tambaleará más, porque todo lo que es inestable busca la máxima estabildiad y en política la máxima estabilidad se llama democracia repbulicana.
¿Se llamaba Felipito Tacatún aquel penoso personaje de la tele franquista que decía “yo sigo”. Pues eso.

7 jul 2013

¡NO PASARÁN!: (3) El dinero no tiene patria

Que nadie  se engaño. El dinero es inclusero: no tiene ni padre ni padre. Por eso, como es un hijo de puita se pasa todo el día haciendo putadas a la gente decente. No soporta que tengan padre y madre y, sobre todo, que tengan dignidad. La envidia le corroe.
La gente cree que el dinero es de derechas y está equivocada. El dinero es de derechas salvo cuando se gana dinero con las izquierdas, entonces es de izquierdas. Mejor dicho, el dinero es intrínsecamente corrupto y apoya todo lo que significa corrupción.
El dinero es monárquico si se pueden hacer negocios, negocietes y negociejos al amparo de la monarquía. Si ésta es un inconveniente se le echa a un lado y se pone uno a hacer negocios, negocietes y negociejos con la república a la que intentará corromper entre halagos y amenazas. Eso es lo que ha ocurrido en todos los países donde antes había una monarquía.
El caso de Grecia es el que hace menos tiempo que dejó de ser una monarquía corrupta.
Pero el caso de España no es muy diferente. Cuando el rey conejo - el abuelo del que acaba de nombra el genocida, Juan Carlos I de Franco ---   huyó de Madrid abandonando a su mujer y a sus hijos, a los que protegió el honrado y republicano pueblo de Madrid, ninguno de “sus nobles”, los quela víspera hubieran recibido como un honor ser cornudos --- siguiendo la secular tradición real - con tal de tener el favor del rey le dejaron en la estacada.
Se cuenta, hay una fotografía patética que lo recuerda, que el único que acudió a despedirlo fue el Conde de Romanones, ¡pero lo hizo en la Estación de Villalba, no en la del Norte de donde partió sólo, porque sólo está el que, por no ser nada por sí mismo, no tiene nada que dar cuando regresa a su ser natural: la nada.
Los mayores quizá no lo veamos, pero sí los más jóvenes. La historia se repetirá. España lleva dos siglos sin soportar dos Borbones seguidos - ¡demasiada borbonada continuada! Por eso es tan importante conocerla, para saber prevenirla en sus repeticiones y exigir que se cumpla como siempre ocurrió con tranquilidad. Cuando Isabel II se tuvo que marchar, consciente de que nadie la quería, se marchó en silencio y sin que se organizara el más mínimo alboroto ni violencia ninguna. Cuando Alfonso XIII se marchó, consciente de que nadie le quería se marchó en silencio - aunque el pueblo estaba festejando feliz el regreso de la democracia - y sin que se organizara el más mínimo alboroto.
¿Y qué hizo el dinero? Lo de siempre, tomar posiciones para poder seguir - como los caracoles - su actividad hermafrodita reproduciéndose a sí mismo sin necesidad de nadie. Mas aun, la inevitable incertidumbre que él mismo se encarga de generar será - como siempre - la perfecta maniobra para pescar enemigo revuelto que es donde saben pescar esta ralea de pescadores.
El ejemplo lo tenemos bien cerca. Estos estúpidos que nos gobiernan se creyeron que porque eran “de la derecha franquista y vaticana” los “mercados” -  que es la forma en la que ahora se llama a los “capitalistas”, para que no se note que somos las víctimas del capital - iban a bajar la prima de riesgo para que los ciudadanos vieran lo buen que es que gobierne la derecha.
¡Pedazo de necios! No saben que el dinero no es de derechas ni de izquierdas sino “de sí mismo” y que allí donde puede sacar un céntimo está dispuesto a matar a su madre - ¡si supiera quien es!, con tal de conseguirlo.
Se está corriendo la bola de que Juan Carlos I de Franco debería abdicar en Felipe VI de Franco.
Se dice, que eso es lo más conveniente para la consolidación de la monarquía. Pero esa bola la están haciendo correr los capitalistas republicanos de los USA y de muchos otros países a los que las monarquías ¡les preocupa nada! Ellos son “capitalistas”; por tanto defienden lo suyo: “el capital”, bajo monarquías o repúblicas, bajo democracias o bajo totalitarismos. Si ahora dicen que “están preocupados por la consolidación de la monarquía” es sólo porque creen que esa consolidación, ¡so se produjera!, les permitiría obtener beneficios.

6 jul 2013

¡NO PASARÁN!: (2) La vergüenza de los triunfadores

Dentro de poco será el 18 de julio de 2013, aniversario del aciago día en el que la iglesia, los propietarios y una parte del ejército de la república desleal a su juramento de respetar y proteger la constitución iniciaron la II Guerra Mundial. Se suele decir que se inició cuando el ejército nazi invadió Polonia a finales de aquel mismo año, pero no fue así.
La guerra se había iniciado el 17 de julio de 1936, aunque la fecha oficial sea el 18. Esa guerra fue mundial porque en ella participaron oficialmente las tropas nazis y las tropas fascistas italianas al mando de sus respectivos jefes, financiados por sus respectivos gobiernos aunque estos estuvieran pagados por el oro de la derecha y de la iglesia (aunque es dudoso que esta soltara ni un duro, que sólo sabe recoger y nunca dar).
¿Cuándo terminó esa guerra? Depende, dirían mis paisanos.
En su vertiente militar terminó el 1 de abril de 1939 cuando el “parte triplemente mentiroso” que emitió el cuartel general del genocida” dijo: “Hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo - primera mentira de la postguerra, porque se trataba del ejército de la república democrática - las tropas nacionales -segunda mentira porque eran las tropas golpistas del fascismo - han alcanzado sus últimos objetivos militares: la guerra ha terminado - tercera mentira, porque siguió el genocidio iniciado con ella.
En su vertiente represiva duró hasta los últimos días del genocida, que quiso despedirse de este mundo firmando sentencias de muerte ¡que es lo que le iba!
En su vertiente política todavía sigue sin haber terminado. Juan Carlos I de Franco, heredero del genocida, juró que seguiría atropellando nuestra libertad para poder quedarse con el poder. De todos modos eso le venía ya de familia porque su padre se apuntara en el ejército del golpista para contribuir a acabar con la democracia y su abuelo - el rey “conejo” que salió por piernas abandonando a la familia - mujer e hijos - a la que protegió el pueblo republicano escribió una memorable  y patética - carta al genocida diciendo que él era el primer falangista.
En esas estamos, intentando que el franquismo no se continúe en la segunda generación y, por primea vez consigamos no soportar dos Borbones seguidos: Fernando VII e Isabel II, y la I República; luego Alfonso XII y Alfonso XIII y la II República, ahora Juan Carlos I de Franco y esperemos que nunca llegue a ser Felipe de Borbón Parla I de Franco, antes de que llegue la III República.
¿Alguno de los millones de franquistas que iban a la Plaza de Oriente celebrará el 18 de julio? Evidentemente ninguno. Ahora ni les dan bocadillos ni dietas para venir a Madrid de putas. En el ejército - felizmente - ya no queda ninguno de los militares golpistas del 36 y los del 23-F están a punto de jubilarse también los que quedaron emboscados.
¿Alguno de los hijos y nietos de los millones de franquistas que se beneficiaron con los crímenes de la guerra y la postguerra del genocida reconocerá la deuda de su actual bienestar?
Evidentemente ninguno. Quieren ignorar el origen criminal de su actual bienestar procurando que todos olviden la unión umbilical que liga su bienestar siempre ensangrentado de crímenes.
¿Qué les pasa a todos? Que están avergonzados. Eso, por otra parte es algo positivo, porque, a la vista de otras actitudes, ciertamente sorprendentes, pudiera dar la impresión de que lo que les pasaba era que no tenían vergüenza. Como se suele decir, ¡menos da una piedra!
Por eso, Uníos Hermanos Republicanos Democráticos. Cuando el enemigo de la democracia siente vergüenza por ser el obstáculo para que llegue la victoria se puede anticipar. Un ejército de gente avergonzada por lo que defiende: ¡que no haya democracia!, está derrotado.
Dentro0 de poco será el 18 de julio de 2013, aniversario del aciago día en el que la iglesia, los propietarios y una parte del ejército de la república desleal a su juramento de respetar y proteger la constitución iniciaron la II Guerra Mundial. Se suele decir que se inició cuando el ejército nazi invadió Polonia a finales de aquel mismo año, pero no fue así.

La guerra se había iniciado el 17 de julio de 1936, aunque la fecha oficial sea el 18. Esa guerra fue mundial porque en ella participaron oficialmente las tropas nazis y las tropas fascistas italianas al mando de sus respectivos jefes, financiados por sus respectivos gobiernos aunque estos estuvieran pagados por el oro de la derecha y de la iglesia (aunque es dudoso que esta soltara ni un duro, que sólo sabe recoger y nunca dar).
¿Cuándo terminó esa guerra? Depende, dirían mis paisanos.
En su vertiente militar terminó el 1 de abril de 1939 cuando el “parte triplemente mentiroso” que emitió el cuartel general del genocida” dijo: “Hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo - primera mentira de la postguerra, porque se trataba del ejército de la república democrática - las tropas nacionales -segunda mentira porque eran las tropas golpistas del fascismo - han alcanzado sus últimos objetivos militares: la guerra ha terminado - tercera mentira, porque siguió el genocidio iniciado con ella.
En su vertiente represiva duró hasta los últimos días del genocida, que quiso despedirse de este mundo firmando sentencias de muerte ¡que es lo que le iba!
En su vertiente política todavía sigue sin haber terminado. Juan Carlos I de Franco, heredero del genocida, juró que seguiría atropellando nuestra libertad para poder quedarse con el poder. De todos modos eso le venía ya de familia porque su padre se apuntara en el ejército del golpista para contribuir a acabar con la democracia y su abuelo - el rey “conejo” que salió por piernas abandonando a la familia - mujer e hijos - a la que protegió el pueblo republicano escribió una memorable  y patética - carta al genocida diciendo que él era el primer falangista.
En esas estamos, intentando que el franquismo no se continúe en la segunda generación y, por primea vez consigamos no soportar dos Borbones seguidos: Fernando VII e Isabel II, y la I República; luego Alfonso XII y Alfonso XIII y la II República, ahora Juan Carlos I de Franco y esperemos que nunca llegue a ser Felipe de Borbón Parla I de Franco, antes de que llegue la III República.
¿Alguno de los millones de franquistas que iban a la Plaza de Oriente celebrará el 18 de julio? Evidentemente ninguno. Ahora ni les dan bocadillos ni dietas para venir a Madrid de putas. En el ejército - felizmente - ya no queda ninguno de los militares golpistas del 36 y los del 23-F están a punto de jubilarse también los que quedaron emboscados.
¿Alguno de los hijos y nietos de los millones de franquistas que se beneficiaron con los crímenes de la guerra y la postguerra del genocida reconocerá la deuda de su actual bienestar?
Evidentemente ninguno. Quieren ignorar el origen criminal de su actual bienestar procurando que todos olviden la unión umbilical que liga su bienestar siempre ensangrentado de crímenes.
¿Qué les pasa a todos? Que están avergonzados. Eso, por otra parte es algo positivo, porque, a la vista de otras actitudes, ciertamente sorprendentes, pudiera dar la impresión de que lo que les pasaba era que no tenían vergüenza. Como se suele decir, ¡menos da una piedra!
Por eso, Uníos Hermanos Republicanos Democráticos. Cuando el enemigo de la democracia siente vergüenza por ser el obstáculo para que llegue la victoria se puede anticipar. Un ejército de gente avergonzada por lo que defiende: ¡que no haya democracia!, está derrotado.

5 jul 2013

¡NO PASARÁN!: (1) ¿pasaron?

La primera vez que visité Rusia todavía era la Unión Soviética. Fue por motivos de trabajo. Mi conocimiento de ruso tenía un nivel suficientemente bajo como para tener que, cuando encontraba alguien que supiera inglés hablásemos en inglés; solo ante los que lo desconocían mi ruso servía para algo. La gente era amable, simpática y servicial pese a los problemas del idioma. Cuando alguien se enteraba que éramos españoles una sonrisa de simpatía invadía su rostros y decían: “no pasarán”. He de confesar que para mi fue un tremenda sorpresa descubrir como medio siglo después  “no pasarán” - una frase peligrosa todavía en España - todavía tenía sentido.
El “¡no pasarán!”, como el “we can!” de Obama, es probable que quede en la historia como una referencia. Sin embarga ni una ni otra eran originales. Hará unos dos mil años que, según leas leyendas, el hijo del único extraterrestre verdadero, el judío, había prometido a sus seguidores que “las puertas del infierno no prevalecerían” sobre la secta que acaba de re-fundar, despreciando el tronco original judaico. Es, que yo sepa el ¡no pasarán! Más antiguo que reconozco en la historia.
Respecto al “we can!”, ése tiene también antecedentes de similar  antigüedad. No identifico el autor de la frase pero era como una especie de refrán “si vis, potes que quiere decir, “si quieres, puedes”, que es otra forma de decir lo mismo.
¿Pasaron?, podemos preguntarnos. Como suelen decir mis paisanos “depende”.
 ¡Y tanto que depende! Depende de que entendamos por “haber pasado”.
Si nos referimos al poder de las armas y al posterior fascismo que impusieron durante toda la vida del general perjuro y aun años después, ¡sin duda pasaron!
Si nos referimos a la extensión del genocidio que aplicaron - sistemáticamente protegido desde la cúpula político-eclesiástica-militar -  allí donde, como verdaderos Atila, pretendiendo que nunca más creciera la tierna hierba de la democracia, ¡claro que también pasaron!
Si nos referimos al robo de niños a sus padres con la colaboración de las religiosas ´vírgenes” - todas ellas mas putas que la Magdalena, que no alcanzarán el perdón porque nunca amaron - no cae la menor duda que de pasaron. Estuvieron pasando hasta muchos años después de la muerte del genocida CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA GRACIA DE DIOS (del dios de las vírgenes secuestradoras de niños)
Pero si nos fijamos en la virtud y en el triunfo de las ideas ¡ni pasaron ni pasarán nunca! Bajo la bota del ejército fascistas siguió habiendo personas que hicieron honora lo que predicaba el Quijote, quintaesencia de nuestras locuras y de nuestras virtudes:  “Sólo por dos cosas, amigo Sancho, se puede empeñar la vida: por el honor y por la libertad”.
Otros no empeñamos nada, pero conservamos la ética que subyacía en una República que no conocimos: “una República Democrática de trabajadores de todas las clases” y, lo que es imp0ortante, tenemos la ilusión de que nuestra esperanza se convierta en realidad y podemos ver lo que, por nacer después del 01.04.1939 no conocimos: la democracia.
El ser humano, es un ser que nace lanzado hacía el futuro. Cuando nace no es nadie, como todos; pero desde su alumbramiento, no es otra cosa que un poder entre dos esperanzas: la de conseguir lo que al final logra con su esfuerzo y el de todos los que le rodean, y la oposición de no pocos, y la de conseguir lo que se morirá sin lograr.
En esta perpetua agonía, palabra griega que significa simplemente lucha, se invierte nuestra vida. Eso mismo decía Fray Luis de León: “vita milita est”: la vida es lucha.
Por ello, en la medida en que siga creciendo la semilla de la ética y de la decencia, que políticamente sólo tiene cabida en una democracia, pese a que se le niegue el agua y los fertilizantes, podemos decir no sólo que “no pasarán”, sino, más aun “que nunca pasaran”.
Por eso reivindico el comentario de mis paisanos cuando a la pregunta ¿han pasado?, contestaban: “depende”.
Tras la aclaración anterior, una vez entendió el sentido de la frase, ellos también hubieran dicho sin la más mínima duda: ¡NUNCA PASARÁN!

3 jul 2013

Derecho a decidir: (16) Administradores y soberanos

Nos repartieron hace años el Proyecto de constitución Europea. Era oportuno haber vuelto a repartir la Constitución Española. Nadie va a leer el Quijote, salvo que ya lo haya hecho, pese a la celebración de los 400 años. Quizá la gente debería animarse animaba a leer la Constitución española, más breve que la europea y menos farragosa.
            La mayoría de los ciudadanos nunca leyeron la Constitución; ni la europea ni la española. Pero ello no impide que todo el mundo, a la primera de cambio, y del modo más gratuita, cuando algo no le gusta diga: “eso es anticonstitucional”.
            ¿Es la traducción irracional de su intolerancia? ¿De su forma, sin duda muy triste, de entender la religión: “eso es pecado”? Se nos quiso enseñar que esto era un “valle de lágrimas”; muchos se aplicaron, sin duda, a llenarlo de ellas. Muchos aun siguen empeñados. La realidad es otra: éste es un “valle de oportunidades”. Tenemos la oportunidad de vivir una vida, más o menos larga y placentera, que será tanto más placentera cuanto más nos apliquemos en hacérsela placentera a los demás.
            La propuesta aprobada en el Parlamento vasco hace unos años con los votos de los partidos nacionalistas se hizo dentro de la legalidad más estricta. Algunos, carentes de todo espíritu de convivencia, buscaron en la Constitución a ver si encontraban algún artículo con el que pudieran “¡machacar!” esa iniciativa. Su ira es tal que no les bastaba con rechazarla. Pero el espíritu es el contrario: si una constitución no permite la libertad de los ciudadanos lo que hay que hacer no es atropellar su libertad, sino modificar la constitución para ampliar los márgenes de libertas ¡hasta el infinito y más allá!
            Para esa gente con ánimo inquisidor de prohibirlos todo tiene la misma actitud con la que un amigo mío me contaba que le enseñaban filosofía en el Seminario: “de esos filósofos estudiar sólo las refutaciones”. Nada de saber su aportación intelectual; nada de reflexionar sobre opiniones eternamente discutibles de todo filósofo. Se trataba sólo de oponerse a lo que pensaban los demás. ¡Vaya actitud tan montaraz!
            Si era penosa tal educación en un Seminario, un lugar en donde se enseña a los que se creen en posesión de la Verdad, resulta menos admisible en el mundo racional en el que vivimos, donde sabemos que la verdad no la tiene nadie; sólo tenemos, ¡y no sería poco!, el acuerdo que nos hemos dado libremente - dentro de lo que nos dejó el dictador bajo la vigilancia del ejército que nos robara la democracia - es decir, poco libremente, y que - a falta de lago mejor - es la Constitución Española del 78.
            Su artículo 77.1,CE78 dice: “Las Cámaras pueden recibir peticiones individuales y colectivas, siempre por escrito, quedando prohibida la presentación directa por manifestaciones ciudadanas.” ¿Es sensata esa prohibición? ¿No habíamos quedado en el art. 1.2,CE78, que el pueblo es el asiento de la soberanía de donde emanan todos los poderes del Estado (salvo las estafa de la Jefatura que ésa nos la birlaron)?
¿Cómo, en esas condiciones, los administradores de nuestra soberanía - es decir, los Diputados - se atreven a privarnos a nosotros - ¡que somos los soberanos! - que no podamos hacer una presentación directa de una manifestación ciudadana?  ¿Son los representantes de la voluntad popular o los secuestradores de la voluntad popular?
El Sr. Ibarretxe, moderado, aceptó seguir el único y estrecho camino que le ofrecía la CE78. El Sr. Mas, después de hinchar mucho el pecho en plan - ¡me como el mundo crudo! se ha arrugado tanto que se ha convertido en el Sr. Menos haciendo el ridículo pidiéndole permiso a Rajoy para hacer lo que prometió que haría. ¡Vaya dos prometedores que están hechos ambos!; a la primera de cambio corderitos son los dos.
Las normas establecen que “La reforma de los Estatutos se ajustará al procedimiento establecido en los mismos y requerirá, en todo caso, la aprobación por las Cortes Generales, mediante ley orgánica”. Por lo tanto, la iniciativa corresponde al ámbito vasco o catalán de decisión, pero la última decisión, ¿podría ser de otro modo?, corresponde a las Cortes Generales. Éstas administran la soberanía popular de todo el país. A éste en conjunto, no sólo a cada autonomía, le afecta cada Estatuto autonómico.
Diga lo que diga el art. 77.1,CE78, ahí se ve la herencia franquista que debe ser erradicada como las demás que arruinan la CE78: “la presentación directa por manifestaciones ciudadanas” es un derecho. Esa prohibición como otras - no poner elegir al Jefe del Estado - nunca debieron tener albergue en esa CE78. Se soportaron - el ejército estaba dispuesto a volver a atropellar la libertad ciudadana -, pero es hora ya de hacerlas desaparecer. ¡Todas!
Eso debe hacerse de modo serio, tranquilo y firme: ¡es un derecho de ciudadano! ¿Sómos soberanos o súbditos?  El Sr. Mas se equivoca al “reivindicar el derecho catalán a decidir”. Se trata del “derecho universal a decidir”. Por eso debería haberlo planteado en esos términos: como un derecho común, con lo que contaría con el apoyo de todos; en lugar de como un privilegio particular, lo cual, además de ser falso, es un error, como lo es siempre todo lo que es falso.
Planteado como derecho universal no se hubiera arrugado como lo ha hecho. Pero para eso hay que tener las ideas claras y no ser un demagogo.

Propuesta de Constitución Democrática: (14) Asociaciones legales y alegales

Parte del contenido del art. 22 ya ha sido adelantado en el art. 16 pero, en fin, aunque lo breve dos veces bueno, quizá no esté de más reiterar más ampliamente lo que allí se decía para reforzar el concepto que en él se señalaba: el derecho del ciudadano a asociarse como le venga en gana, siempre que sea en estructuras democráticas y no sea para llevar a cabo actuaciones delictivas.
 Conviene reflexionar aquí sobre si se deben de autorizar asociaciones cuya estructura interna. Sobre el particular recuerdo una cita de Beccaria, aquel pensador que hace este año 250 publico un famoso libro: “de los delitos y las penas” que todavía sigue siendo una utopía en muchos países.
Se refería él a si las familias deberían ser democráticas o repetir la estructura dictatorial de las monarquías y decía: Si tenemos una República - el pensaba en las pequeñas repúblicas italianas - con 20.000 familias de cinco miembros  tendremos 20.000 reyes y 80.000 súbditos. Pero si pensamos en una república con 100.000 ciudadanos  tendremos una república de 100.000 hombres (mujeres y varones) libres. ¿Qué es mejor?
En el S. XIX se prohibió la posibilidad de que una persona se hiciera esclavo voluntario de otra. Se considero que siendo la libertad algo que debe respetarse al máximo ese máximo no es infinito y tiene el límite intrínseco: la desnaturalización del ser humano que se produce cuando pierde su libertad. Por eso también se prohibieron en la Francia Republicana los votos religiosos en personas menores de edad. ¿Y en las mayores?
La solución a toda disyuntiva es siempre intermedia: se puede admitir que alguien quiera pertenecer a una asociación a la que entregue su libertad voluntariamente, pero el estado se reserva el derecho de verificar que esa voluntariedad existió y que sigue permaneciendo. Por eso, en el art. 16 se protegía la libertad de los asociados dentro de las asociaciones para evitar el secuestro de la propia personalidad.
Por supuesto, todas las asociaciones que no sean democráticas no podrán recibir ninguna financiación del Estado. Constituye una incongruencia que un Estado, cuya esencia es la democracia se dedicara a financiar a los que se oponen a ella. Esa imposibilidad no la genera el Estado democrático, sino las sociedades que pudiendo, deciden no ser democráticas. Su consideración, mientras sus fines no esté prohibidos - lo que se reduce a asociaciones con ánimo delictivo, paramilitares o secretas - no será ilegal, en la medida en que son fruto de la voluntad individual, pero serán alegales.
Con estas aclaraciones y algunas adiciones al texto, que se subrayan, y la incorporación en el apartado 1 del contenido del apartado 5, el siguiente sería el texto final del art. 22:  1. Se reconoce el derecho de asociación con independencia de su ideología, su origen y sus fines terrenales o no, siempre que no sean ilegales. 2. Las asociaciones secretas, las de carácter paramilitar y las que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales. Las que sin incurrir en ilegalidad no sea democráticas serán alegales. 3. Las asociaciones no delictivas aunque sean alegales (no democráticas) deberán inscribirse en un registro a los solos efectos de publicidad. Las asociaciones legales inscribirán asimismo sus estatutos para verificar que son legales. Sólo éstas podrán recibir financiación del Estado. 4. Las asociaciones, sólo podrán ser disueltas o suspendidas en sus actividades en virtud de resolución judicial motivada.

2 jul 2013

Políticas de becas: (V) Ex abundantia cordis loquitur os

Eso decían los romanos. En castizo se dice: “por la boca muere el pez”. Sumada al viejo dicho francés “qui s’excusse s’acusse” - el que se excusa se acusa - nos define a ese Sr.Wert Ministro de Educación con licencia para todo tipo de desmanes, incluidas las justificaciones cínicas.
Sólo son excusas - de la categoría de cínicas - las que - rechazadas por toda la sociedad - ha balbuceado el Sr. Wert para justificar las tropelías que pretende ejecutar cuando dica que restringe las becas para no dar limosnas.
Sr. Wert, para no dar limosnas basta con procurar reparar, al menos,  la (in)justicia social, ¡precisamente mediante las becas!
La caridad mediante limosnas es “virtud” cristiana que es una “estafa  ética”: un “sucedáneo” de justicia social. Los autores de la injusticia social calman así sus “almas depravadas”. Creen que hacen una “obra ejemplar”. Sólo devuelven una mínima parte del robo ejecutado día tras día atropellando los derechos de sus víctimas, con lo que su deuda con ellos continúa.
Donde hay justicia social, cada ciudadano, con el esfuerzo de su trabajo creador de riqueza, recibe el salario justo y la caridad es innecesaria. Pero sólo recibe el salario justo quien recibe el suficiente para el mantenimiento propio y de su familia.
Las becas no son ni fueron jamás una limosna. No lo fueron nunca. Ningún becario consideró jamás que recibía una limosna. Asociar becas a limosnas es propio de mentes depravadas. Mentes instaladas ideológicamente en la depravación capitalista del S. XIX, autores de la (in)justicia social cuya ideología repiten en el S. XXI, incapaces como son de una evolución ética que les permita distinguir la justicia social de la caridad y, por ello, la beca de la limosna.
Las becas tienen que existir por múltiples razones:
La primera razón es para saldar la deuda que la sociedad tiene con muchas familias cuyos recursos les impiden dar a sus hijos la formación que podrían luego ejercer beneficiando a la sociedad gracias a la formación recibida.
La segunda razón es que esa deuda de la sociedad es aun mayor con esos hijos;  si sus padres no tienen culpa por no poder darles esa formación, ellos tienen menos por no poder recibirla.
La tercera razón es que esas becas son una cantidad pírrica respecto a la “beca implícita”, como explicábamos el otro día, que reciben todos los demás estudiantes “no becados”. Por lo tanto, es hipócrita seguir becando al 80 % al estudiante que obtiene una calificación de 5 y negar la beca del 20 % al que obtenga una calificación interior al 6,5.
La cuarta razón es que esas becas no son un despilfarro de los recursos públicos. Todos los estudiantes tras aprobar con un 5 - que es el mínimo suficiente que establece la sociedad - saben más que antes de haber estudiado.  Quien, por interrumpir sus estudios no obtuvo el título recibe bastante sanción, pero no cabe reprocharle su falta de rendimiento mínimo exigible. Los conocimientos adquiridos mientras dispuso de la beca, fueron adquiridos. Por tanto, cumplió su compromiso social de suficiente rendimiento ¡mientras disfruto de la beca!
La quinta razón es que, además del perjuicio personal se produce otro social, como ya hemos demostrado en reflexiones anteriores. Si ahora el 50 % no terminaban la carrera, el Sr.Wert, al reducir ls becas aumentará el número de quienes no terminen la carrera más allá del 50 %, actual, Pero eso excede la capacidad de comprensión del Sr. Wert, de la Srª Cospedal y de todos los demás miembros del PP que aplauden esta medida irracional y, además, injusta.
Hay una forma de actuación política deleznable; consiste en echarle la culpa a la víctima. La utilizan los etarra; también el gobierno con las víctimas de las preferentes, de las subordinadas y de los engaños de las hipotecas abusivas, sólo posibles gracias a la complicidad de los notarios. La actuación del gobierno no es exigir que se devuelva el dinero a los engañados.
Los pro-etarras protegen a su criminales, el gobierno a los suyos, la banca, a la que financian con el dinero de sus víctima: los trabajadores estafados a los que, además, obliga a cambiar el dinero estafado por unas acciones que, es el caso de Bankia, ya no valen nada. Ésta es la segunda parte de la estafa, ahora con la complicidad del gobierno.
Se trata de una estafa premeditada contra os trabajadores, porque esos títulos NUNCA se vendieron a especuladores profesionales. A esos no había forma de engañarlos.
Repetir la estrategia de echarle la culpa a las víctimas, Sr. Wert, más que inmoral es inmundo.

Constitución Democrática Republicana: (13) Circular, manifestarse

La libertad deambulatoria se recoge en el art. 19,CE78, al que hay que añadir una precisión sobre su posible imitación que se añade subrayada y una eliminación, porque los motivos políticos son ideológicos y, por tanto, constituye una redundancia innecesaria. En consecuencia quedaría el art. 19: Los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional salvo lo que se establezca mediante sentencia firme, o medidas de amparo, de acuerdo con las leyes.
Asimismo, tienen derecho a entrar y salir libremente de España en los términos que la ley establezca. Este derecho no podrá ser limitado por motivos políticos o ideológico
En  cuanto a la libertad de opinión y de su difusión, sobre la que ya ha habido una mención anterior se aclara con corrección que no exige modificación alguna salvo la substitución de la palabra reproducción que sobra, y va tachada, si en su lugar ponemos la de difusión que eliminamos, va tachada, del comienzo de la frase, más amplia y que la contiene, y que va subrayada.
Dice así el art. 20: 1. Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción  difusión. b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. c) A la libertad de cátedra. d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. 3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España. 4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia. 5. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.
Obsérvese la referencia que se hace en el apartado 4 de este artículo, que refuerza nuestra tesis de la universalidad de los Derechos y Deberes Fundamentales a todo lo que se contiene en el Título I, cuando dice: 4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título.
El Título I trata De los Derechos y Deberes fundamentales, es decir, de todos los Derechos y Deberes fundamentales contenidos en este título. Sólo si el ejercicio de estas libertades públicas colisiona con alguno de estos derechos fundamentales, las libertades fundamentales públicas cederán ante ellos, los derechos fundamentales. Derechos privados porque son propios del ser humano y fundamentales porque son parte de su esencia de ser humano libre.
Sobre los derechos de reunión y manifestación el art. 21 no merece modificación aunque sí convendría incluir en él lo que señala el art. 1.2 de  la ley 9/1983, que añadimos subrayado, y al que añadimos la palabra manifestación a la de reunión. Así quedaría el art. 21. 1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa. A los efectos de la presente Ley, se entiende por reunión o manifestación la concurrencia concertada y temporal de más de 20 personas, con finalidad determinada. 2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.