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30 may 2013

Derecho a decidir: (7) Una sociedad liibre

El hombre (mujer o varón) tiene un ansia de libertad aunque no le dejaron ser libre durante la inmensa mayor parte de su propia historia. Primero estuvo sometido a la inclemente naturaleza. De esta tiranía antes de ser libre gracias desarrollo científico cayó bajo la tiranía social. Hoy hay estados donde es legal atropellar al otro, controlar la libertad de expresión, tener esclavos, asesinar por orden de jueces o de Presidentes, discriminar por razón de sexo, raza, lugar de nacimiento, razón social o religiosa, etc
            La humanidad siguió un largo, doloroso y cruento el camino hasta lograr el reconocimiento del derecho a la libertad. La tarea pendiente es aún inmensa con tantas naciones cuyos ciudadanos, preocupados por sobrevivir, ni siquiera se plantean el derecho a ser libres. La libertad sólo florece si se respeta a ultranza el derecho a la vida, a la supervivencia. Lo decían los clásicos: “primum vivere et deinde philosophare”.
Los movimientos filosóficos progresistas influyeron hasta en los movimientos políticos reaccionarios que aceptan, sólo en teoría, la igualdad de los hombres (mujeres y varones) ante la ley. Algunas religiones dicen respetar su libertad pero cuando logran el poder la atropellan. La Revolución Francesa, el fruto más preciado de la razón, con su lema: igualdad, libertad, fraternidad, sentó las bases del progreso, recuperó con la razón la democracia electiva por los ciudadanos tras siglos de atropello en nombre del derecho divino de los reyes al que controlaban para su beneficio. Alguna se excusó. Otras no.
Atrás quedaron las cartas otorgadas o pactadas con el gobernador, rey, duque, zar, príncipe, etc. y aun hay religiones que reivindican su derecho divino a gobernar, que imponen donde tienen poder; en estados no democráticos como ellas mismas.
En la España democrática y republicana decía el art. 1,CE31: “España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia”, y fue verdad hasta que entre el ejército fascista y la iglesia acabaron con la democracia. El art.1.2,CE78 de la constitución franquista dice: “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”, pero es mentira, como nos recuerda en el art. 57.1: “La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón”, cuyo poder procede del dictador al que él juró que nos seguiría impidiendo recuperar la democracia.
Pero las sociedades libres, que siguen reivindicando el rechazo a los dictadores terrenales y extraterrenales, substituyen a estos dictadores por el respeto a la razón.
Las asociaciones de creyentes en extraterrestres niegan el derecho a razonar del hombre (mujer o varón). Su valor es “su particular revelación divina” y “su única interpretación”, ¡la que hacen sus jefes claro! Es una revelación que rechaza y desprecia a los fieles de las demás religiones, aunque también digan que son reveladas también por el único Dios verdadero, “también sólo a ellos”. Todos, o al menos todos menos uno mienten. Ahora bien ¿Cuál es el que miente? Ni ellos se ponen de acuerdo en eso.
Ante este diálogo imposible la razón surge como único árbitro de la convivencia. Lo racional es respetar a las sociedades, se llamen religiones o sectas, sean reveladas hace tiempo o ayer por la noche, que respeten la razón; cuyos principios no atenten contra la razón; es decir con los de la Declaración de los Derechos del Hombre.
Eso les permite, sólo “pro domo sua”, restringirse su libertad como cada uno quiera, pero sin limitar la libertad de quien quiera ser libre. Nadie tiene derecho a atropellar la libertad ajena. Si un grupo declare su “superior derecho”, por razones terrenales, nacionalistas, y/o extraterrenales, religiones, invitan a tratarle de igual modo. Aunque ellos pretenden así acabar con la convivencia pacífica racional, tienen la inmensa suerte de que los que somos racionales y demócratas respetamos su libertad de expresión sin caer en su victimismo, que es la actitud del que sabe que no tiene razón.
Una comunidad será libre sólo cuanto no quiera limitar la libertad de los demás.

29 may 2013

La solución a la crisis: (X) Beneficios para todos

Cuando las cosas se hacen bien los beneficios son generales porque en eso consiste el que las cosas están bien hechas. Por el contrario, cuando las cosas se hacen mal los beneficios son particulares y los perjuicios son generales. Algunas veces no se llega a tanto y simplemente, los beneficios son par5ticulares y la ausencia de beneficios o unos beneficios pírricos es lo general.
Basta fijarnos en algunas actividades de repercusión general para comprender la inmensa verdad que descansa en el párrafo anterior: las guerras producen beneficios a unos pocos, a los de siempre, y unos inmensos perjuicios a todos los demás. Las estafas generalizadas bancarias producen unos beneficios a unos pocos y unos perjuicios a bastantes, pero no a todos. La corrupción de los bancos y los partidos políticos producen unos beneficios a unos pocos y unos perjuicios al resto de los ciudadanos del país cuyos PGE han sufrido un expolio.
En el caso de la jornada reducida a 24 h/semana los beneficios serán generales en todos los países donde se establezca y,- aunque no se lo crea, son demasiado necios - producirán beneficios para los que siempre todo produce beneficios, porque al desaparecer el paro y aumentar la demanda sus negocios - los legales y todos los corruptos - volverán a florecer.
Esta propuesta suele ser recibida por los lectores con menos seriedad que aquella con la que se escribe. Todos suelen decir” me apunto”, pero no se lo toman en serio. Es lo que ocurre cuando no se reflexiona. Es necesario “apuntarse” pero no porque nos favorezca, ¡que por supuesto lo hará!, sino porque es lo sensato, como se ha demostrado.
Dicen los necios capitalistas, y muchos que sólo son lo primero: “nos comerán los que trabajan por la comida”. ¡No se han enterado!; no han leído con atención los argumentos:
Primero: la reducción de la jornada laboral a 24 h/semana va a conseguir bajar el precio de nuestros productos al aumentar la demanda interior, con lo cual vamos a poder competir mejor que antes.
Segiundo: No es necesario que lo hagamos todos a la vez, que sería lo deseable.
Tercero: El premio para el primero será que obtendrá beneficios cuando los demás aun no mueven un dedo; seguirá obteniendo beneficios cuando los demás empiecen a dudar; seguirá obteniendo beneficios cuando los demás - años después - se den cuenta de que era verdad y de que ¡funcionaba!
Lo mismo pasó cuando la revolución francesa al comienzo de la democracia moderna. Algunos países dijeron: “eso sería bueno si todos lo hiciéramos a la vez, pero sino los países centralistas y funcionando todos a la voz de su dictador - el rey hereditario - serán más eficaces si tenemos una guerra”. Pasó lo contrario. Francia se puso a la cabeza y creó su gran imperio; Francia exportó las ideas y los reinos empezaron a desaparecer como la antigualla que son.
Es verdad que se resistieron; a principio de siglo todavía la mayoría de los países europeos seguían jugando a los príncipes y las princesas como si fueran niños chicos. Ahora ya solo queda media docena y su final está cerca. Por más que la mona se vista de seda todos saben que las monarquías no son democracias.
Cuando Bismarck hizo la reducción de la jornada laboral todos los demás países - gobernados por necios capitalistas - dijeron los mismo: “eso sería bueno si todos lo hiciéramos a la vez, pero sino los países capitalistas y los emergentes nos ganarán”. Ocurrió lo contrario. Alemania produjo su I Reich. Los beneficios para los demás también vinieron; después, pero vinieron.

Deercho a decidir: (6) El miedo a la libertad

El desarrollo tecnológico y científico empezó a liberar al ser humano de su más profunda cárcel: la de una naturaleza que, inmensa, le dominaba, que variopinta, no la entendía. Y fue el grupo, el clan, la familia en su sentido romano, más próxima a la tribu que a la familia actual, la que le permitió esa libertad. Paradójicamente, fue esa misma familia, la que le impuso la tiranía social.
            Desacreditadas en Europa las pendencias entre Capuletos y Montescos, las hay redivivas por todas partes: las familias de gitanos tienen deudas de honor entre ellos; también muchos musulmanes, también algunos hispanoamericanos; y los mafiosos, camorristas y demás asociaciones típicamente no democrática y aun terroristas
            Sus miembros, bien por razón de naturaleza, bien por elección, son parte del clan o son excomulgados, lo que quiere decir que cualquiera puede matarlos: da lo mismo que se declare una fatwa, que se le declare “muerto” y se conformen con su excomunión social, o que se orden su ejecución “para ejemplarizar” a los que sientan débil su “fe”.
            Y es que todos ellos reproducen la intolerancia de los que la justifican declarando la “sagrado” obligación a la fidelidad eterna al que pertenece al grupo “superior” nacido de las sociedades religiosas monoteístas que porque creen en el “único Dios verdadero”, no soportan que nadie lo rechace.
            Lo curioso de esta actitud es la mayor tolerancia con el “extraño”, el que no comulga en la “fe”, no es de la “raza”, no pertenece a la “familia”, a la “patria”, al “equipo de fútbol”, etc., para los que se elige un nombre especifico “hereje”, “traidor”, “vendido”, etc. Para ellos la muerte es poca pena, como demuestra la historia de tantos miles de herejes ajusticiados, de tantos traidores fusilados, de tantos asesinados por “arreglos de cuentas”, abandonos de bandas o, simplemente, divorcios.
            Es fácil de entender esta intolerancia. Quien habiendo formado parte de los mejores decide dejar de ser parte de ellos los pone doblemente en evidencia: nadie abandona “lo mejor por lo peor”, por lo tanto, este abandono de lo mejor es que se pone en entredicho que eso “mejor” sea todo lo mejor que se dice de él.
            Esto produce la inseguridad que el inseguro miembro del grupo no tolera; ésa es la razón de su agrupamiento gregario, su falta de confianza en sí mismo como ser humano libre; su miedo a tener que elegir con el honroso riesgo de equivocarse, que no soporta y que le lleva a vender su alma al grupo, que es el diablo que, naturalmente, se la compra dándole la seguridad que tan bien describe aquel slogan: “mil millones de moscas no pueden estar equivocada”, ¡coma mierda”.
            Es más fácil tolerar la convivencia con el equivocado; al fin un pobre diablo inferior que no ha tenido la oportunidad de descubrir la ventaja de ser superior. Su propia existencia, que reputamos inferior, es la mejor confirmación de nuestra superioridad. Su no ser capaz de comprender los “valores superiores que son nuestra fe en poseer lo mejor y ser el grupo superior”, da lo mismo que sea religioso, político, deportivo, etc., contribuye a nuestra confianza en nuestra superioridad. ¡No todo está al alcance de todos!, pensamos, sólo los superiores tenemos acceso a la Verdad.
            Por eso jamás veremos a una de estas personas sola; siempre van en grupo ocultando su miedo. Por eso jamás veremos a una de esas personas dialogando; siempre van en grupo, vociferando. Y cuando los hábitos sociales le obligan a la manifestación singular, jamás hablan de ellos como individuos; sus ideas son las del grupo, sus derechos son los del grupo, sus demandas son las del grupo. Son unos pobres desgraciados que no existen como seres humanos: tienen miedo a ser libre, solteros, sueltos.

Química: (3) El CO2 aprieta pero no ahoga

Leo una noticia según la cual la transición entre el eoceno tardío y las épocas del oligoceno (entre 34 y 33,5 millones de años atrás) se debió, en parte, a los cambios en la concentración atmosférica de CO2 que permitió la acumulación de hielo en el continente antártico. El crecimiento del manto de hielo, acoplado con cambios favorables en la órbita de la Tierra, llevó al planeta a un punto de vuelco climático y condujo a la acumulación rápida de una capa permanente de hielo en la Antártida y a cambios mucho más amplios en el clima global.
El estudio del pasado siempre se ha hecho recurriendo a medidas experimentales ingeniosas como las el contenido en CO2 del aire ocluido en testigos sacados del hielo de épocas pretéritas. Un estudio más reciente de M. Hren, profesor asistente de química y geo-ciencias en la U. Connecticut, N. Sheldon y C. Lohmann, del Departamento de Ciencias de la Tierra y Ambientales, de la U. Michigan, entre otros colegas británicos, ha analizado los isótopos pesados de carbono y oxígeno en las conchas fósiles de caracol.  De su trabajo concluyen que hubo una disminución de hasta 10 grados Celsius en las aguas dulces durante la temporada cálida y de 6 Celsius para la atmósfera en el Atlántico norte. Ese dato es otra prueba -¿es que alguien lo dudaba?  -de que la concentración de CO2 en la atmósfera y la temperatura en la superficie de la Tierra están enlazadas.
Rindámonos pues ante una nueva evidencia experimental que nos demuestra lo que ya sabíamos a partir de nuestro conocimiento de que el CO2 y el H2O son moléculas que provocan el efecto invernadero en la tierra, aunque todos los periodistas y no pocos científicos, se olvidan siempre de la molécula de H2O a la hora de incluirlas en sus medidas y en sus conclusiones.
¿Y qué más podemos concluir? Algo que no figura en lo noticia periodística porque, claro está, la noticia es que un hombre (mujer o varón) muerda a un perro y no al revés.
Los estudios demuestran que antes de este enfriamiento drástico la atmósfera de la Tierra contenía 1.000 partes por millón de dióxido de carbono o más y en estos momentos estamos por debajo de las 400 ppm. Hacia el final de esa transición contenía probablemente menos de 600 a 700 partes por millón, cifra que se encuentra todavía por encima de la que tenemos en la actualidad.
Entrando en la cuestión de los pronósticos - tarea profética que hay que coger con mucho cuidado, incluso aun cuando nos sea revelada por el único dios verdadero, ¡sea el que sea! - Hren señala que algunos pronósticos señalan que las concentraciones actuales de dióxido de carbono en la atmósfera de la tierra son cercanas a 400 ppm y están aumentando con lo que podrían incrementarse hasta casi 1.000 partes por millón en los próximos cien años.
Dicho en pocas palabras, la naturaleza puede volver a encontrarse en la misma situación en la que se encontró durante la transición entre el eoceno tardío y las épocas del oligoceno (entre 34 y 33,5 millones de años atrás), con lo cual, la naturaleza no corre ningún riesgo, porque si sobrevivió a aquella época, volverá a sobrevivir si la alcanza de nuevo.
Espero que los ecologeros - los ecólogos son unos profesionales que me merecen mucho más respeto - que viven en continuo desasosiego se tranquilicen. Algunos toman sales de litio para poder soportar la angustia que les produce el riesgo que la naturaleza no pueda soportar el incremento de CO2 que, en esta ocasión, tiene origen humano (de mujeres y varones), al enterrarse que si ya los soportó una vez, podrá hacerlo más veces.
No está claro si esta noticia va a producir una disminución del precio del litio, al reducirse la demanda, que permita compensar el previsible incremento por el aumento de la demanda en las baterías de ion litio que se perfilan como las más adecuadas para los coches eléctricos. Si así fuera, ¡bienvenido sea esta información tan tranquilizadora!
Parafraseando lo que me decían cuando yo era pequeño: “Dios aprieta pero no ahoga” lo cual, la verdad, no me tranquilizaba mucho, porque mi intranquilidad venía del apretón, que si me ahogara ahí se terminaban mis problemas, podríamos decir “el CO2 aprieta pero no ahoga”. Así, un poco traído por los pelos justificó el título de estos comentarios, que no sé si será una vana disculpa para haberlos escrito, por insuficiente, pero es que no tengo otra.
Pero la tierra puede cambiar su órbita de modo desfavorable y no acoplada a este aumento del CO2. Si así fuera, la culpa no sería del hombre (mujer o varón) porque cambiar la órbita de la tierra sólo se podía hacer si todos los chinos saltan a la vez de una silla, cuando eran 600 millones. Ahora bastaría con que saltara la mitad, porque ya son 1.200 millones; pero no creo que salten.

¿Un problema constitucional o una estafa monumental?

Hay una confusión general sobre la naturaleza del trabajo del notario. Partiendo del axioma de que lo que dice el notario es la verdad de lo ocurrido; la gente suele confundir esa verdad con lo correcto, cuando no es así. Lo único que rechaza el notario es lo que sea delictivo; pero entre lo correcto, moral y socialmente hablando, y lo delictivo, existe un amplísimo campo por el que campan malandrines a sus anchas atropellando la necesidad del más débil, la ignorancia del más confiado, o la avaricia del más fácil de engañar,. etc., etc.
    Cuando el notario ofrece el texto que va a firmar diciendo que se tiene derecho a leerlo pero que, si quiere, puede darlo por leído, la gente se siente mal. Piensa, si le digo que lo quiero leer va a creer que no me fío de lo que él ha escrito y, por no afrentarlo, decide darlo por leído.
                La persona normal y corriente va al notario para firmar un contrato de hipoteca está en una insensata situación de alegría y agradecimiento al banco - ¡ignora que lo último que puede hacerse con un banco es agradecerle nada! .- por haberle concedido dinero de una hipoteca - nuevo error, porque el banco jamás concede, sino que vende - cobrando por anticipado un sinnúmero de comisiones por esa venta que, además vende al precio que él quiere.
                Es el único momento en que se ve tratado como una persona - aunque eso forma parte de la ceremonia litúrgica del despiste - aunque se le exige que vaya a la hora que le viene bien al notario, pese a que la explicación se venda como una facilidad para el cliente - para su comodidad viene el notario al banco en vez de que Vd. tenga que ir al notario.
                En ese momento se pasa a salitas bien decoradas: se acabó la (des)atención recibida cuando se solicitaba el préstamo. Llega el notario y ocurre la ceremonia litúrgica de la firma de la hipoteca. ¿Ha leído el que firma la hipoteca los innumerables folios del texto?. Sin duda no. ¿Está en condiciones de entender lo que dice el texto en su íntegro sentido jurídico?. Sin la menor duda que no. ¿Se le ha permitido llevarse una copia para que lo estudiara algún abogado?. En la mayoría de los casos no. Así pues, con una total ignorancia de las consecuencias de lo que está firmando, que nadie le ha desvelado, firma.
                Ésta es una de las tres grande insensateces más habituales de todo ciudadano que hace sin el auxilio de un abogado -un profesional con el que se quiere tener el menor trato posible- es casarse. En orden de magnitud de los perjuicios que se pueden sufrir la primera sería no hacer capitulaciones matrimoniales que, por lo habitual no existen. Salvo la generalidad de tradición local, algo tan vago que acaba siempre en manos de un juez, dos personas integran su patrimonio futuro, los ingresos de cada uno, el trabajo de cada uno - uno de los cuales puede no ser remunerado - sin la más mínima idea de que puede ocurrir si el contrato se rompe - recordemos que ha recuperar su esencia contractual aunque sui generis.
                La segunda, en cuanto a su magnitud económica, es, sin duda, la adquisición de una vivienda que, en gran número de casos, está ligada al contrato matrimonial. ¿A nombre de quien se pone?. ¿Se pagan las mensualidades con los ingresos de ambos cónyuges o sólo con los de uno?. ¿En el caso de que uno de ellos no tengo ingresos propios y, en cambio, trabaje para el hogar doméstico - lo que significa una disminución de los gastos de los ingresos que aporta el otro- está pagando el cónyuge que no trabaja las mensualidades del piso con su trabajo doméstico?. Y aunque ambos trabajen si ocurre, como suele ser lo habitual, que la mayor parte de la dedicación de tiempo, esfuerzo y dedicación al hogar - vivienda e hijos - corresponde al cónyuge femenino, ¿no está pagando parte de la vivienda con el menor gasto de los ingresos con los que el marido - si ese fuera el caso - está pagando la adquisición del inmueble?. 
Algunos cónyuges tienen la sensación de una cierta independencia - que no siempre es fruto de pacto legal y que no coi8ncide con la situación de bienes parafernales - de que teniendo cada uno su cuenta y pagando parte de ella para el común, en realidad cada uno vive de lo suyo. El error, no hay por qué decirlo, es total.
                La tercera es el alquiler de una casa. Me decía un colega que la gente alquila casa sólo porque la probabilidad de que te salga un mal inquilino es baja. Ahora bien, como te salga mal, las complicaciones serán inimaginables Sin embargo, hay propietarios de piso que hablan con un abogado ¡simplemente para establecer unas cláusulas!, que sean mínimamente protectoras de la cesión de uso en arrendamiento que se hacen de un bien que, tras la propia vivienda, es probable que sea el segundo en importancia de todo su patrimonio.
                Con semejante ignorancia cabría alegar en no pocos casos el art. 1266 del CC que dice: Para que el error invalide el consentimiento, deberá recaer sobre la sustancia de la cosa que fuere objeto del contrato, o sobre aquellas condiciones de la misma que principalmente hubiesen dado motivo a celebrarlo, porque lo que cree que está firmando cuando firma el contrato .- pero que no figura en él - no forma parte del contrato.
                En el caso de las hipotecas cabría considerar los art. 1269, CC: Hay dolo cuando, con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho, .y el 1270 Para que el dolo produzca la nulidad de los contratos, deberá ser grave y no haber sido empleado por las dos partes contratantes. El dolo incidental sólo obliga al que lo empleó a indemnizar daños y perjuicios.
                Si preguntamos a la gente que ha suscrito una hipoteca, a petición suya o inducido por un banco o fruto de ambos movimientos, si sabía que en el caso de no poder pagar una hipoteca no sólo perdía todo lo pagado, el piso y que tendría que responder hasta con su ropa interior, la inmensa mayoría de las persona dirían que no. Creían que respondían sólo con el piso y que si se vendía por más de la hipoteca remanente - harto improbable con los subasteros trabajando en plena legalidad - aun recibirían esa diferencia.
                Ante esta realidad, aunque ello conste  expresamente en el texto de la hipoteca - quizá con una experta referencia, pero oscura para el firmante, a un artículo de la Ley hipotecaria que el que firma ignora que dice - asunto sobre el que ni el banco ni el notario le hacen la más mínima advertencia informativa, pese a la gravedad de lo que significa firmarlo - cabría considerar que de haberlo sabido el alegre firmante de la hipoteca no la hubiera firmado.
                Es decir, nos encontraríamos en la situación que prevé el art. 234 del CP que dice: 1. Cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.
¿Ha habido engaño bastante?. Cabría considerar que sí dada la desinformación del firmante y el tenor literal de lo firmado incomprensible para un ciudadano normal - tan ingenuo que se cree protegido por el notario y por la ley hipotecaria cuyo articulado ignora.
¿Se ha utilizado engaño bastante?. Sin duda el banco era consciente de la ignorancia de la otra parte contractual a la que no advirtió de los términos de un contrato que, de haberlos conocido, hubiera podido haber hecho fracasar la operación. La lealtad es exigible legalmente.
El banco alegará que ésta es una hipótesis que debe probarse, lo que coloca a la víctima obligada a la prueba diabólica. Pero la estadística es de gran ayuda. Si no hubiera interés en utilizar engaño bastante, lo lógico sería que muchos bancos informaran correctamente a sus clientes - ¿no presumen de preocuparse del bienestar de sus clientes? - sobre este detalle tan esencial. Ninguno lo hace. Y si lo hiciera alguno sería la excepción.
Aun con la temeridad que implica afirmar lo no medido, me atrevo a decir que dado que ninguno, o a lo sumo, una exigua minoría informan de algo que sería disuasorio en muchos casos, y el banco quiere conceder el préstamo, es fácil entender por qué no se da esa información.
El banco conoce los riesgos del mercado y los específicos del hipotecado. Debe valorar los riesgos de modo prudente. Si no lo hace, el riesgo no lo corre él - ¡que siempre acaba cobrando - sino la otra parte. En la ruleta, la banca tiene un 0, que es su ganancia cierta, frente a 36 puntos, que son su ganancia equiprobable. Aquí estamos en peor situación con un contrato donde, si sale bien el banco gana, pero si sale mal el banco no pierde. Falta la sinalagmasis contractual.
                No entiendo las dudas del juez que ha enviado este caso al tribunal constitucional. Aquí no hay un problema constitucional, hay una presunción de estafa; sobre todo dada la cuantía de los préstamos y las facilidades ¿o seducciones? para concederlos, que rayaban en lo temerario.
                En conclusión, si el juez no se decide a apreciar estafa, debería declarar, al menos,  la nulidad del contrato. Y dejar en paz al constitucional.

28 may 2013

La solución a la crisis (IX) Otros beneficios colaterales

                Los beneficios que se deducirían de una reducción de la jornada laboral a 24 h/semana son muchos más de los que hemos considerado hasta ahora tanto en lo que hace a los beneficios meramente económicos como a los beneficios sociales.
                La reducción a 24 h/semana permite hacer dos tipos de combinaciones: 6 h/día durante 4 días a la semana o tres días de 8 horas/día durante 3 días a la semana. En principio creemos que la jornada de 6 h/semana durante cuatro días /semana.
                Una jornada de 6 h/día permite realizar una jornada de mañana o una jornada de tarde. Eso permite reducir a dos viajes diarios los que necesita un trabajador para ir y volver a y de su trabajo en lugar de cuatro viajes diarios. El resultado es reducir al 50 % los gastos por transporte.
Esto significa un beneficio por la reducción del consumo energético, algo de gran importancia en la balanza de pagos porque somos un país deficitario en recursos energéticos. Inmediatamente ligado a esta reducción del consumo de productos energéticos significa una reducción en la producción de CO2 y de su NOx lo que tiene consecuencias beneficiosas a nivel global, en la capa de ozono, pero también a nivel más doméstico, p. ej. en Madrid, donde pese a que la Alcaldesa, Srª Botella, sigue sin ver la boina que cubre la capital, esa boina la ven hasta desde Bruselas.
Otro de los beneficios de esta reducción  6h/día*4 días/semana es el del ahorro del tiempo de cada trabajador, al reducir el tiempo de trabajo “in itinere” al 50 %. Ligada a esta reducción se encuentra el aumento del tiempo libre de cada trabajador para dedicarlo a la formación o al ocio o a las relaciones sociales y familiares o a las actividades solidarias a través de ONG. Quizá de todos estos  beneficios el que pueda tener mayor trascendencia sería el del incremento a la dedicación familiar.
La mayoría de los trabajos actuales sobre sociología, sobre todo referida a las grandes ciudades, destaca que la situación de explotación de los trabajadores que impide una relación normal paterno-filial es causa del desvío en los comportamientos de solidaridad social y de convivencia ordenada surgidos como consecuencia de esta falta de atención familiar precisamente en los períodos juveniles.
Combinando inteligentemente las jornadas laborales de maña y tarde permitirían reducir la duración de las horas punta. Esto, de nuevo, volvería a significar un incremento del tiempo ahorrado por los trabajadores, actualmente malgastado en atascos diarios insoportables, con todas las secuelas de ahorro de combustible, menor contaminación, etc.
Este mayor aumento del ocio permitiría el crecimiento de toda una serie de actividades que hoy reciben muy poca atención. Entre ellas podemos encontrar algunas de carácter intelectual, lectura, teatro, cine, etc., y otras de carácter físico, práctica de deportes tradicionales, futbol, baloncesto, tenis, paseos, ciclismo, etc., que tiene una repercusión en la mente sana pero también en el cuerpo sana.
¿Cuál es la valoración en términos de PIB? Sin duda no es fácil el cálculo, pero sí son posibles diversas estimaciones y cualquiera de ellas arroja una cifra elevadísima que exige ser tenida en cuenta.

Derecho a decidir: (5) El individuo

Así, probablemente fue en Grecia, nació la libertad. Cuando el individuo se reconoció a sí mismo como individuo; cuando Protágoras dijo: “el hombre es la medida de todas las cosas”.
            Desde entonces poco hemos avanzado. Es más, yo creo que después de haber avanzado hemos vuelto a retroceder, porque en estos momentos hay una generalizada pérdida de identidad personal, que es la que enriquece el valor colectivo. En su lugar hay un anonadamiento de la singularidad en la búsqueda de lo masivo.
            Hubo un cierto movimiento de manifestación de individualidad generalizada en el vestir que sucedió a la uniformidad de los grupos obligatoriamente uniformados o a los uniformados de modo voluntario.
            Fue largo, doloroso y cruento el camino seguido por la humanidad hasta lograr el reconocimiento del derecho a ser él mismo, no un miembro de “su” familia, no un siervo de “su” señor, no un súbdito de “su” rey, no un fiel de “su” Dios. Él; sólo él.
            Gnosce te auton, decía en el frente del templo de Delfos. Conócete a ti mismo. Avicenas dijo: eres una nada, pero ahí reside todo. Varios siglos después Santo Tomás lo reformuló diciendo. Nihil  foras ire, in interiori homini habitat veritas. “No busques fuera de ti, en tu interior se encuentra la verdad”. Parece que no sirve de nada.
            Junto a estas enseñanzas estaban las de los que te ordenaban que pensaras lo que ellos pensaban. Los que te mataban si no pensabas lo mismo que ellos. Por supuesto, los que también te mataban si no hacías lo que decían ellos. Tiranos de toda laya, incluidos reyes y sumos pontífices, todos lucharon siguen haciéndolo, por acabar con tu libertad. Felizmente, la reforma en una religión que había alcanzado su máxima putrefacción, intentó volver a poner al hombre en el centro dispuesto a arriesgar sus talentos, uno, dos o tres, y no a esconderlos y “haciendo lo que se le decía”
Pero fue la Revolución Francesa, un fruto de la razón, cruento en su ira, tras siglos de represión, recuperó el lema humano: igualdad, libertad, fraternidad. Así sentó las bases para el progreso y recuperó el fundamento racional de gobierno: la democracia elegida por los ciudadanos. Comenzó, aun sigue, el ocaso del engaño al pueblo. Pero el engaño se reinventa y no termina de obtener éxitos. Las viejas patrañas se disfrazan. En lugar del derecho divino de los reyes ahora se disfraza y se hace pasar por una decisión democrática. Pero es lo que es: la eterna dictadura hereditaria; todo al margen de la opinión del ciudadano.
Atrás quedaron las cartas otorgadas o pactadas con el gobernador, rey, duque, zar, príncipe, etc. Aun hoy hay religiones que reivindican su derecho divino a gobernar. donde no lo hacen es sólo por impotencia. Su origen divino rechaza la democracia.
Los ciudadanos, formando comunidad, se reconocieron a sí mismos el asiento de todo poder, aunque - tradición fascista - allí en el art 1. CE,78, se hable de pueblo. Su fundamento no fue ninguna norma “sagrada” procedente de ningún extraterrestre sino el acuerdo nacido de la libertad, bien que condicionada por las circunstancias.
Ése será el fundamento de nuestra constitución - de momento post-dictatorial y pre-democrática - una vez que nos liberemos de las excrecencias que hubo que aceptar, entre otras el Título II. El argumento del “mal menor” es el truco para que perviva lo indeseado, aunque no se deje de reconocerse la utilidad ni el progreso que ello significó.
Se admite la Constitución como un instrumento en perpetuo cambio. Pero no es sagrada. Nada hay sagrado para un ciudadano salvo la razón recuperada tras siglos de secuestro. Nada es admisible sobre su voluntad. Tenga origen terrestre - pueblos, reyes, etc., o extraterrestre, dioses, todos inventados. La libertad ciudadana lo es todo. La  voluntad responsable de su decisión individual. La que da una suma colectiva. No al revés. La que hace del ciudadano una alícuota del pueblo es fascismo. En el principio fue la palabra; de ella nació del hombre libre; suya será, mientras sea hombre, la última.

Amnesia política

Nuestra memoria histórica es débil. De pronto ha resurgido el recuerdo del desastre fruto de la …. política de privatizar y externalizar los servicios de la defensa - ¿no era el Ministerio de la Defensa el que se dedicaba a ahorrar? - que condujo a que unos funcionarios del estado, unos militares vocacionales, perdieran su vida de la forma más estúpida que se pude perder: para beneficio económico de los que nunca pierden: los corruptos.
Sin duda la justicia la administran los jueces, pero la atribución de qué es decente o indecente sigue siendo una atribución de los ciudadanos. Sobre este punto la mayoría más que absoluta, porque es cualificada, es clara: todo lo que se hizo en relación con la atribución de responsabilidades en el caso Yak fue indecente.
Todos sabemos lo que pasó: ¡la gente importa menos que el dinero!; todos supimos por qué paso: ¡siempre es por dinero!; todos comprobamos como se organizó … “el ahorro” vía externalización; nos enteramos como todo fue una trama de varios eslabones para que la responsabilidad desapareciera a medida que los beneficios aumentaban; todos vimos que cada eslabón tenía su “cazo” aunque lo moderno es recibir sobres.
También nos enteramos todos que la preocupación reciente del Ministro de Defensa no son los familiares de los soldados muertos - ¿sería correcto decir que fueron asesinados por negligencia o eso no sería jurídicamente correctos? - -no, por supuesto, que reciban una satisfacción moral, tampoco una indemnización a la que les ha hecho acreedores la justicia.
No, al Ministro de Defensa eso no le preocupa. A él lo que le preocupaba un par de días antes era cómo pagar otras facturas, las de las armas que se comprometió a comprar. ¡Siempre el dinero! Es lógico, cuando quien gobierna es el mercado es más importante pagar a los traficantes de armas - aunque esté legalizado su trabajo no por ello dejan de traficar con armas - que a las víctimas de los soldados muertos por avaricia, por haber ahorrado seguridad, ¡esa estupidez inútil que cuesta dinero!, un dinero que reduce comisiones y beneficios entre los traficantes, por más que legítimos y honrados traficantes en el mercado libre de externalizaciones.
Es difícil entender que los ciudadanos que sabían eso votaran al partido bajo cuya gestión se organizó “eso”. Peo también lo hicieron con el partido que había organizado lo del Prestige, aunque entonces no había muertos, sino sólo dinero. Es necesaria reivindicar la memoria histórica, pero la memoria histórica reciente, para que este tipo de realidades no se nos olviden tan rápido. ¿Qué pasará en las siguientes elecciones?
Ni un solo miembro del ¨Gobierno asistió a la conmemoración del desastre del Yak-42. Es comprensible que todos estén avergonzados de pertenecer al mismo partido que lo hizo posible. Es comprensible que ninguno quiera dar la cara por lo que hicieron sus compañeros del gobierno del Sr. Aznar, porque muchos de ellos no estaban en el gobierno.
Es evidente la vergüenza de los que sí estaban en aquel gobierno siendo ministros con el Sr. Aznar cuando se fraguó ese homicidio anunciado, porque se fragua un homicidio cuando se disminuye la seguridad; al final siempre hay un trabajador muerto. Lo habitual es que sea un trabajador el que muera en una obra pública, cayendo desde un andamio o perdiendo un brazo en una máquina. Pero cuando donde se disminuye la seguridad es en la actividad laboral de los militares, al final el muerto es un militar. Y si los colocamos a todos juntos en un Yak-42 en una compañía de bajo coste, ¿qué otra cosa puede pasar?: un homicidio múltiple que, como siempre, quedará impune.
Eso es lo que hoy recordamos con simpatía, compartiendo el “pathos”, el dolor, con ellos, las familias de las víctimas; haciéndolo con indignación renovada al recordar el torpe, grosero y despreciativo conjunto de actitudes del gobierno y, en particular, de aquel Ministro de Defensa que jugaba a las frasecitas cultas organizando “guerritas” en Perejil para divertirse. Acabó siendo nombrado embajador en el Reino Unido. Todavía me pregunto si fue por los servicios jurídicos prestados con los diversos imputados del PP o para despreciar al gobierno británico.
A quien ostenta el Mando Supremo de la Fuerzas Armadas, ¿se le echó en falta o no? Porque, curiosamente, todo el mundo destacó la ausencia de los representantes del Gobierno pero nadie tuvo en cuenta que el Jefe del Estado franquista, que es el que ostenta el mando supremo de las fuerzas Armadas no estuvo tampoco ¿dónde debería haber estado?