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27 may 2013

Derecho a decidir: (4) Ser libre

Pero no es la inteligencia lo que convierte al ser que somos en un ser humano. El ser humano es, con todas las excepciones que uno conoce, un ser social; el famoso zoon politikon de Aristóteles. De esa sociabilidad es donde surge el elemento esencial del ser humano: su voluntad.
            El ser humano quiere y porque quiere elige. Ahí, en ese acto de elección es donde reside la consideración de ser humano pleno. Quien carece de opción no es un ser humano pleno porque no se le reconocen todos los derechos intrínsecos al ser humano.
            No es ser humano el nasciturus, sino sólo una expectativa de llegar a serlo y, como tal, digna de la protección que la sociedad decida darle a lo que no es pero puede llegar a ser. No todo lo que puede ser tiene “derecho” a ser. El derecho es, no lo olvidemos, un acto de la voluntad de una colectividad por el que se reconocen derechos a los miembros de su colectividad a la que ella le quiere reconocer que tiene derechos. Ese reconocimiento ha sido variado, muy variado, y muy arbitrario, a lo largo de toda la historia. Ésta es una realidad de la que es consciente poca gente, que la reflexión no es una virtud general.
            Es ser humano, pero se le niega su capacidad plena, el infante, el niño y aun el adolescente hasta una edad dada, que varía de unos países a otros. Normalmente las sociedades primreitivas – en plena lucha contra la naturaleza para su supervivencia, y no integrados en ella como falsean los “ecologeros” - reconocen la mayoría de edad muy pronto porque la sociedad necesita del concurso de todos sus miembros y, por tanto tan pronto como puede ser útil lo convierte en adulto,
            Es un ser humano, y hasta hace poco hasta en España carecía de capacidad plena, la mujer, que sólo si estaba soltera, es decir, suelta, era dueña de ella misma, que casada no podía hacer nada si no disponía de la autorización de su marido, diríamos, “y señor”. Y aun soltera, su mayoría de edad solía ser más alta que la de los varones, 23 años frente a 21 en el mismo siglo pasado, tan cercano él. De ello es fácil comprender la terrible vida de tantas mujeres que no conocieron la libertad hasta la viudez, que pasaron del dominio paterno al dominio conyugal. Hoy eso parece prehistórico, pero estoy tentado de afirmar que eso le ocurrió a la inmensa mayoría de las madres vivas.
            Las religiones, con la obsesión sexual que caracteriza a todas, defendieron siempre este statu quo y sólo de boquilla declaraban “compañera te doy, que no sierva”. La frase, bonita, ciertamente, no pasaba de ahí, ¡nada menos que por mandato divino!, esas iglesias demuestran que Dios las quiere desiguales; sin los derechos del varón. Y es que una cosa es no ser sierva y otra es ser un ser humano con iguales derechos.
            Tampoco hace tantos años que en la ilustrada Europa había seres humanos que eran esclavos. En los periódicos de principios del S. XIX se pueden encontrar anuncios de venta de esclavos entre cuyas virtudes figuraban características tan singulares como “no se hace pis en la cama”, “sabe leer”, etc.
            Este pequeño repaso de circunstancias odiosamente próximas nos permiten extraer una conclusión: eso seres humanos, por inteligentes y razonadores que fueran, no era seres humanos simplemente porque no se les reconocía algo, que es el atributo esencial del hombre: la libertad.
            Y la libertad no es sólo una opción interna – ala de pensar - sino externa, la de hacer. Sólo tiene todos sus derechos el que es libre. Sólo él es persona plena, socialmente hablando. Los demás necesitarán padres, tutores, cuidadores porque no son libres. Y los límites de la libertad son los mínimos que establece la convivencia deseada
tiene que reconoce sus derechos para poder exigirle sus deberes.
            Es un ser humano, y hasta hace poco hasta en España carecía de capacidad plena, la mujer, que sólo si estaba soltera, es decir, suelta, era dueña de ella misma, que casada no podía hacer nada si no disponía de la autorización de su marido, diríamos, “y señor”. Y aun soltera, su mayoría de edad solía ser más alta que la de los varones, 23 años frente a 21 en el mismo siglo pasado, tan cercano él. De ello es fácil comprender la terrible vida de tantas mujeres que no conocieron la libertad hasta la viudez, que pasaron del dominio paterno al dominio conyugal. Hoy eso parece prehistórico, pero estoy tentado de afirmar que eso le ocurrió a la inmensa mayoría de las madres vivas.
            Las religiones, con la obsesión sexual que caracteriza a todas, defendieron siempre este statu quo y sólo de boquilla declaraban “compañera te doy, que no sierva”. La frase, bonita, ciertamente, no pasaba de ahí, ¡nada menos que por mandato divino!, esas iglesias demuestran que Dios las quiere desiguales; sin los derechos del varón. Y es que una cosa es no ser sierva y otra es ser un ser humano con iguales derechos.
            Tampoco hace tantos años que en la ilustrada Europa había seres humanos que eran esclavos. En los periódicos de principios del S. XIX se pueden encontrar anuncios de venta de esclavos entre cuyas virtudes figuraban características tan singulares como “no se hace pis en la cama”, “sabe leer”, etc.
            Este pequeño repaso de circunstancias odiosamente próximas nos permiten extraer una conclusión: eso seres humanos, por inteligentes y razonadores que fueran, no era seres humanos simplemente porque no se les reconocía algo, que es el atributo esencial del hombre: la libertad.
            Y la libertad no es sólo una opción interna – ala de pensar - sino externa, la de hacer. Sólo tiene todos sus derechos el que es libre. Sólo él es persona plena, socialmente hablando. Los demás necesitarán padres, tutores, cuidadores porque no son libres. Y los límites de la libertad son los mínimos que establece la convivencia deseada

La mujer decide: (V) el tipo del bolígrafo

Una de mis tías era joseantoniana. Fue su decisión. Supongo que para muchas mujeres de su época José Antonio Primo de Rivera era un cierto prototipo de guapo en plan “Corín Tellado”: guapito, bien educado, de buena familia, su padre era el Marqués de Estella, licenciado en derecho y siempre bien vestido tenía  buenas maneras.
Eso, sin duda hacía olvidar que su padre había sido un dictador, que diera un autogolpe de Estado - siempre un General detrás de un Borbón para apuntalar, con la violencia, los derechos de que carece - que, naturalmente, el dictador borbónico regio había bendecido a la par que la iglesia católica, que él consideraba a las mujeres al servicio de los varones, como manda la Santa Madre Iglesia y el credo fascista que proponía a la mujer el reposo del guerrero, la madre de sus hijos - legítimos, claro - en paralelo con la doctrina católica que la reduce a ser el remedio a la concupiscencia “viril”, dentro también del más puro espíritu católico de represión sexual, porque el sexo de la mujer no es un atribuyo suyo sino del varón que lo señorea, como manda un buen fascista católico aunque eso sea un redundancia.
La educación pública alcanzaba a más y más mujeres que, por tanto, descubrían que lo que ellas habían pensado siempre, esa tontería de creerse seres humanos, y se volvían contestatarias. La Iglesia católica ya no bastaba para reprimir su ansia de libertad. Se necesitaba reforzar la alianza entre el poder terrestre, convirtiendo la libertad en delito, y el poder extraterrestre, convirtiendo la libertad en pecado. La decisión fue clara: creo un partido fascista, machista y católico. Esa fue la ideología de la dictadura de Franco y el fundamento ideológico del PP en la actualidad. 
El recuerdo de José Antonio ^rimo de Rivera ha venido a mi mente cuando el otro día vi el resumen - verlo integralmente consideré que hubiera podido producir daños irreversibles en mis neuronas - de la entrevista del Sr. Aznar que era su opuesto, ni guapo, ni bien vestido, ni bien educado, ni Marqués de nada,  y si bien no fue hijo de un golpista, su padre era apoyó la dictadura y él era hijo putativo de Fraga, que también apoyó a la dictadura del golpista General Franco, ¡siempre hay un general asesinando para que un Borbón sea rey!, que en el más puro estilo dictatorial - como el propio dictador Franco - lo designó como su sucesor.
Engreído, como todo el que no tiene nada dentro, nos dio la lamentable imagen del juguete roto, del que no vale nada por sí mismo sino por el poder que tuvo, privado del cual no vale nada; sólo sirve para nostalgias de algunos y menosprecio de la mayoría. Creerse que mandaba cuando sólo estaba al servicio del capital no fue la menor de sus insensateces.
De su lamentable imagen: los pies sobre la mesa, hablando español con acento ¿tejano?, hablando algo que él creía que era italiano, repitiendo mentiras con docilidad de escolar pelota sobre las armas de destrucción masiva de Irak o pretendiendo engañara a todo el mundo, en particular a los españoles en vísperas de la votación, diciendo que el 11-M lo había organizado la ETA, una torpeza lo define mejor que nada identificándolo con el chulo de barrio, en “señorito”, claro, pero igual de chulo; con el señoritingo de casino de provincias, como el que tan bien describe aquella fabulosa película “calle Mayor”, precisamente en Valladolid; el que hace reír con sus chistes torpes a los descerebrados amigos que le rodean; que menosprecia a las mujeres como “buen macho hispánico que es y de los que ya quedan pocos”, ¡que ojalá fuera verdad!
Sólo una persona así, aun siendo presidente del gobierno de España - ¿cómo pudo caer el país tan bajo? - pudo meter un bolígrafo entre los pechos de la periodista que le acababa de hacer unas preguntas. Supongo que la periodista no habrá terminado de arrepentirse de no haber reaccionado de la única forma que procedía ante tal actitud de maltrato y menosprecio a una mujer, impedida como tenía la mano derecha con el micrófono: dándole una bofetada que lo hubiera tirado al suelo. Eso lo hubiera colocado en su sitio: en lo más bajo. Así es él.

Gastos de representación de su papá

Esta familia borbónica que nos ha dejado en herencia Franco, parece empeñada en sorprendernos cada día más y no precisamente por pasear modelitos en “la Hola”, como suele llamar alguna gente a esa revista que, inexplicablemente, se vende como churros y la compra el pueblo llano para ver lo bien que viven toda esa cantidad de mangantes lo hacen a su costa por todas las longitudes y latitudes de este planeta. Reconozco, es un hecho objetivo, que no hay nada más democrático que comprar la prensa, ejercicio de libertad que no merece más que alabanzas, pero ello es algo perfectamente compatible con que me resulte inexplicable que se compre determinada prensa. Nadie vea en ello ninguna censura, sino mi humilde reconocimiento de mi limitada capacidad para entender por qué hacen lo que hacen miles y miles de personas.
Comentábamos ayer la noticia que habían dado desde Haciendo diciendo que la declaración de la renta de la santa esposa del Sr. Urdangarín, imputado por diversos delitos contra los ciudadanos, estaba bien hecha. La noticia tenía un aspecto adicional al del meramente impositivo que se refería a una de las fuentes de ingresos de la tal señora: los gastos de representación de su papá, que le paga él a costa de los Presupuestos Generales del Estado.
Esto de los gastos de representación” es un concepto contable que últimamente está teniendo un gran protagonismo. Muchos empleados, curiosamente los dirigentes de los bancos que han quebrado, tenían unos excelentes ingresos en concepto de “gastos de representación”. Muchos empleados, curiosamente también los dirigentes de los partidos políticos que están siendo objeto de sospecha por financiación corrupta también tenían muchos ingresos por “gastos de representación”. Pero lo que todavía resulta más coincidente es que ni los unos ni los otros tenían que presentar ninguna factura que justificara que habían invertido el dinero recibido por gastos de representación en gastos de representación.
Es decir, los gastos de representación eran, más bien, como unos “gastos de bolsillo”, que es lo que en otras contabilidades se atribuye a gastos menores, como taxis, cafés, billetes de metro, de autobuses, unas copas, etc., que en algunas profesiones hay que gastar y cuyo control, siendo su cuantía tan ridícula, podría incluso a resultar más cara que cualquier “desviación abusiva del 10 o 20 % sobre su cuantía.
Pero no es esto lo importante de este concepto en el caso de esta señora sino el concepto mismo. ¿Gastos de representación de que o de quien? Porque si su hermano es un don nadie, constitución franquista en mano, a la hora de representar a su papá - algo que debería limitar a sus actividades de representación doméstica - ella es todavía menos que nadie - constitución franquista en mano.
En relación con su hermano es obligado reconocer que - aunque ello sea inconstitucional - figura como heredero del nombramiento que el dictador hizo a su papá, nombramiento que por su origen antidemocrático - ¡era un dictador! - carece de validez jurídica. Pero es que ella ni eso. Más aun, de haber sido válido ese nombramiento ella tendría que haber reivindicado que se cumpliera con lo que la CE78 establece en el art. 14: que nadie puede ser discriminada por razón de su sexo, y no lo ha hecho, con lo cual, no es nadie ni merece serlo quien, en sus privilegiadas circunstancias no defiende su derecho a no ser discriminada dando con ello un ejemplo de defensa de los derechos que todos los ciudadanos, en este caso particular las mujeres, tienen a no ser discriminadas. Aceptar esa discriminación es una complicidad en el mantenimiento de todas las demás discriminaciones y eso es, por lo menos, muy feo.
Por otro lado, eso revela otro elemento más de necesidad de recuperar la democracia republicana. ¿Se imagina Vd. a la hija del Sr. Obama representando a su papá? ¿Se imagina Vd. a la hija del Sr. Clinton representando a su papá? ¿Se imagina Vd. al hijo de la Srª Merkel representando a su mamá? Es algo inimaginable y Vd., sabe por qué?: porque eso no es democrático. Tampoco lo es que el Príncipe Charles represente a su mamá, la reina del Reino Unido, ni que los demás hijos de sus padres reyes en algunos casos de sus madres reinas, representen a sus papás o a sus mamás. A ningún Jefe de Estado democrático lo representa ni su hijo, ni su hija, ni su mujer o marido. ¡Eso lo exige el concepto mismo de democracia!, donde no caben herencias monárquicas como si los ciudadanos siguiéramos siendo siervos y los países fincas que se heredan.
Ser Jefe del Estado es un empleo público. Si no emana del pueblo - como con engaño declara el art. 1.2 de la CE78  - o es un fraude democrático. Claro que ese fraude de ley es congruente con el resto de la CE78. Toda ella es un puro fraude de ley, en particular el Título II “De la Corona”; la que se inventó el dictador y genocida general Franco; el mismo que acabó con la democracia que el pueblo se había dado pacíficamente un glorioso 14 de abril de una gloriosa primavera: la de 1931.
Perseverantes esperamos con cada año que con la promesa de una nueva primavera florezca de nuevo la democracia. Pronto llegará una que vuelva a florecer; aquella en la que culmine esta Transición a la Democracia que ya lleva casi 40 años interrumpida. Sumados estos años de transición de dictadura monárquica franquista a los de la dictadura personal de su inventor, iniciada en 1936, suman ya 77 años sin democracia. ¡Demasiados!

26 may 2013

Un informe sorprendente

 Leo en la prensa diaria una noticia de la que se hacen eco todos los periódicos, cada uno en su estilo: Hacienda ha investigado a la hija menor del rey franquista, la esposa del yerno del rey franquista imputado por corrupción, cohecho y no se cuantas más lindezas que, dicho en roman paladino, lo es de quedarse con dinero público con la colaboración de algunos políticos corruptos que actuaron de autores intermediarios, al parecer. El informe dice que no ha encontrado fraude alguno en lo que se refiere a los ingresos por su trabajo - el de la Caixa - y de los ingresos por gastos de representación de su papá.
La noticia no tiene desperdicio. Si alguien hace una declaración de Hacienda, se supone que estará bien hecha. Y si declara unos ingresos y paga por ellos, esos ingresos son los que declara haber tenido y lo que paga por ellos, sin duda, es lo que debía. Nadie hace una declaración haciendo mal los cálculos y si la hace los programas informáticos de Hacienda lo detectan. Por otra parte, lo más probable es que esa declaración de la renta se la haga un profesional, se supone que será un profesional que sabe hacer la declaración de la renta bien, y por eso le pagan su trabajo.
Esta declaración es tan tonta como la del Presidente del Gobierno, o alguno de sus adláteres, que, cuando se hicieron púbicas las cuentas de la presunta contabilidad B del partido popular, dijo que en las cuentas de las declaraciones de Hacienda que hizo su partido no había ningún ingreso “ilegal”. ¡Hombre!, la sospecha que se cierne sobre el partido popular no es la de que los que lo dirigen sean estúpidos, sino de que sean corruptos. En cualquier caso las ilegalidades no se declaran a hacienda; hacerlo indica estupidez y que en el Partido Popular no hay estúpidos es algo que nadie duda. Podrá haberlos “listillos”, pero estúpidos ninguno.
Aquí pasa lo mismo. De lo que se trataba es de saber si todos los ingresos que declara son todos los ingresos que ha obtenido o hay alguno más; y eso, a primera vista no parece que sea lo que se ha hecho. Eso  nos lleva a pensar, así visto, desde fuera, y con la única información que tenemos de los medios de comunicación, que ese informe parece más “político” que profesional, dicho sea en el peor sentido de la palabra “político” que, sin duda, también tiene su sentido bueno
¿De verdad sólo obtiene ingresos por esos dos conceptos? ¿No ingresa nada de las sociedades de las que era copropietaria al 50 % con su santo esposo, sociedades en las que según todos los indicios, fueron utilizadas para perpetrar los delitos de los que se le imputa solo a él?
Ésa es la cuestión. Si su santo esposo obtiene beneficios de esas sociedades, ella, inevitablemente, tiene que obtener la misma cantidad. La opción de que su marido la engañe - nos referimos a las fianzas - y se quede con su dinero parece improbable. En todo caso Hacienda lo hubiera detectado. Y eso, claro está, nos lleva a la cuestión eterna, perpetuo Guadiana que emerge aunque luego parece que desaparece: ¿se enteraba o no de que ganaba ese dinero y lo declaraba a Hacienda, o tampoco se enteraba ni de esto?
Pensar que se enteraba y que nos está engañando es, sin duda un juicio muy duro. No tengo ni tuve jamás el más mínimo trato personal con ella. Eso me priva de todo conocimiento experimental sobre el que fundamentar ningún juicio moral sobre su ética. Lo único que puedo decir es que se me hace muy raro que alguien haga una declaración de la renta y no se entere de lo que gana ni de los conceptos por los que gana lo que gana. Pero estoy obligado a concederle el beneficio de la duda; duda, claro,  que incluye, por eso es duda, la sospecha elevada que me aqueja, careciendo como carezco de mayor fundamento de lo que realmente ocurre, fruto de las noticias, a veces incorrectas, que leo en los medios de comunicación.
Teniendo en cuenta que la responsabilidad por los propios actos es personal, es indecente atribuir una baja calidad moral a una persona por la que hayan demostrado otros miembros de su familia, sus ancestros, que sus hijos con demasiado pequeños como para haber podido cometer algún desmán. De padres y abuelos delincuentes ha habido hijos y aun nietos ejemplares y padres y abuelos ejemplares han tenido hijos y nietos delincuentes. Felizmente en esta segunda edición del régimen franquista - esta dictadura real - la ley impide imputar a la familiar los delitos de un familiar no seremos nosotros quien viole esa ley.
Por otra parte, yo no sé como viven los ricos. A lo mejor son tan ricos y tan importantes y se fían tanto de sus ayudantes de confianza que cuando les presentan un papel para firmar lo firman sin mirar ni lo que firman. Si hacen eso, en realidad lo que hacen es portarse como los pobres. Estos también firmaron lo que firmaron si saber lo que firmaban cuando les estafaron con las preferentes, con las subordinadas y con las condiciones de las hipotecas.
Si fue así yo creo que debería sumarse a las manifestaciones del 15-M con las demás víctimas de la buena fe, por fiarse de gente que abusó de su confianza. Eso la acercaría al pueblo aunque quizá la acercaría más de lo que ella está acostumbrada a acercase y por eso no lo hace.

25 may 2013

La mujer decide: (IV) ¿tiene derechos la mujer?

En estas condiciones el abordaje del análisis de los derechos de la mujer viene condicionado por una petición de principio. ¿Tiene la mujer por su condición de mujer unos derechos específicos o, simplemente, tiene la mujer en su condición de mujer – atendiendo a la valoración que se da a esa realidad en cada una de las sociedades en las que se realiza el análisis – unos derechos específicos?
La primera concepción nos llevaría a considerar a la mujer como un ente de razón primigenio, lo cual, sin duda, es el fruto de una concepción ideológica que se manifestará a medida que se vayan desarrollando las consecuencias lógicas de esta concepción. Ésta postura podría considerarse ideológicamente absolutista, pues parte de la concesión del derecho absoluto inherente a la condición esencial de ser mujer con independencia de donde ella se encuentre. Es decir, parte de la concepción de una “idea” de mujer, de ahí que sea una construcción ideológica,
La segunda concepción nos llevaría a considerar que la mujer, como tal, no tiene unos derechos que le sean inherentes por su condición, sino que distintas mujeres, situadas en distintas sociedades, tienen distintos derechos todos ellos más o menos congruentes dentro de una estructura jurídica que es, en cada sociedad, la que es y la que reconoce derechos a sus miembros, empezando por establecer quienes son miembros sujetos de derecho y quienes no, que a veces ahí reside todo el truco.
Apriorística – siempre lo es  - o no – cuando lo es de modo inconsciente en el subconsciente-  esta “realidad” de mujer es la condensación material de la “idea” de mujer subyacente en una determinada organización social.
Establecida la inevitable “contaminación” ideológica de ambas posturas nos encontramos una vez más ante el eterno problema del conocimiento: partir de la idea para el análisis de la realidad, confrontándola con el modelo, que es la idea misma, o partir de la realidad, para extraer de ella lo intrínseco. Esta tarea exige despojarla de las excrecencias adheridas como barnáculos al casco del buque, para que desembarazada no sólo de lo inútil sino de lo perjudicial, por inútil, la idea pueda navegar limpiamente en el mundo de las ideas, que no por ello es menos “material”, valga la paradoja, ni menos “real”, ni, sobre todo, menos “natural”  que el mundo de lo tangible. Todo reside de que definamos lo tangible en un sentido primitivo o no.
Llegados a este punto, procede recordar aquel aforismo matemático que dice: “todo problema mal planteado carece de solución”. ¿Hemos hecho el planteamiento adecuado de la cuestión que queremos analizar o la iniciamos con un pie forzado que va a conducir, indefectiblemente, a unas conclusiones que vienen condicionadas por ese defecto de partida, que es el que queríamos evitar con el análisis precedente? En mi opinión, sí hemos partido de un pie forzado que es otra añagaza perpetuamente oculta en el análisis de la “realidad”.
Max Planck estableció que la observación de la realidad produce un impacto en la realidad observada que nos impide observar la realidad como era antes de ser observada. Esta afirmación, que se tiene entre los científicos como una especie de quintaesencia de la sutileza, y lo es, constituye sólo una manifestación de lo que, muchos siglos antes, habían establecido los filósofos respecto de la observación de la realidad, mediante la introspección o la extrospección; ambas, como dice Planck, en la medida en que observan la realidad la alteran – bien que de distinto modo – con lo que la realidad observada no es la que es.

24 may 2013

Derecho a decidir: (3) Ser humano

      El ansia de libertad es innata en el ser humano. Pese a ello, el hombre no fue libre durante la inmensa mayor parte de su propia historia. Primero estuvo sometido a la inclemente naturaleza, en la que sobrevivía en competencia con las demás bestias. Los científicos se preguntan ¿cuándo el hombre se convirtió en hombre? Las respuestas son muy diversas y todas ellas tan ciertas como incompletas porque son muy diversos los puntos de vista que se tienen en cuenta para considerar que el hombre fue hombre.
            Los antropólogos, que encuentras en sus excavaciones siempre un antepasado más antiguo que el último encontrado, les dan distintos nombres, todo en respetuoso latín: homo sapiens, homo faber, homo antecesor o simplemente se refieren al lugar donde se encontró el resto humano que se considera más antiguo.
            Da lo mismo, a los efectos que ahora nos interesa: el de ver si nos ponemos de acuerdo para identificar qué es lo que hace que el hombre, homínido, primate más o menos desarrollado siguiendo a Darwin, dejo de serlo para convertirse en hombre.
            La comunidad de vida en grupo la tienen también otros animales, como también la preferencia de algunos elementos por la vida individual, bien porque el grupo los rechace o porque ellos rechazan al grupo. El cuidado de las crías es común a todos los seres que llamamos superiores, vivíparos yo ovovivíparos; en general, podríamos decir que es lo típico de todos los animales de sangre caliente.
            La previsión del futuro tampoco es garantía de humanidad; son muchos los animales, desde las ardillas hasta las abejas o las hormigas, que dedican su vida al almacenamiento de alimentos para garantizar un futuro adverso.
            Tampoco la monogamia ni la poligamia nos permite identificar al hombre, que hay diversas especies de animales que son monógamos, otros polígamos, aunque lo más habitual es la promiscuidad sexual.
            Quizá el elemento más primigenio del ser humano es el de la consciencia de sí mismo. De hecho, el hombre es el único ser del que se sabe que se hace las clásicas preguntas sobre sí mismo ¿quién soy?; ¿qué hago aquí?; ¿de donde vengo?; ¿a donde voy?; etc. Tenga o no tenga respuestas a estas preguntas, el hombre se las fabrica para quedarse tranquilo porque hay algo que el hombre necesita: la tranquilidad.
            Por eso se busca respuestas imaginativas - de ahí nacen todas las religiones - o racionales -de ahí nacen todas las filosofías; si son racionales y experimentales, de ahí nace la ciencia. De este tríptico de respuestas nacen tres comportamientos:
            El creyente, temeroso ante su ignorancia, no quiere seguir viviendo en la duda, para lo cual afirma que tiene “toda” la verdad. De esta actitud nacen los creyentes, los más agresivos, que creen en la “única religión verdadera”: la suya, claro está. De ahí, naturalmente, surgen varios miles de únicas religiones verdaderas: las de cada uno.
            El filósofo, que vive permanentemente inquieto, se plantea el por qué de todas las cosas y, por la vía de la lógica y del raciocinio, pretende entender un mundo que no hace más que plantearle preguntas y no darle respuestas suficientes a todas ellas.
            El científico, igualmente inquieto, se plantea hipótesis que expliquen la realidad y las confronta con ésta. Cuando no coinciden con la realidad las rechaza y las substituye por otras. Pero cuando coinciden con la realidad no se da por satisfecho y sigue poniéndolas a prueba hasta que descubre la incorrección de aquello en lo que creía, bien que provisionalmente, pero creía. Y porque su respeto a la realidad supera su comodidad, cada vez que ocurre vuelve a empezar buscando una nueva explicación, consciente de que jamás encontrará la explicación.
            Si, sin duda se puede decir de esta última persona que es un ser humano.

21 may 2013

Derecho a decidir: (2) Sin decisión no hay democracia

No se puede ser un demócrata si se justificar la falta de respeto a la voluntad ciudadana libre y mayoritaria que exige la propia esencia de la consulta democrática. Tampoco hay libertad si se apoya, declarada o subrepticiamente, en un estado de imposición violenta sobre la voluntad de esos ciudadanos, contra la que no se combate o que se permite con abdicación perezosa de nuestra propia estima como seres humanos.
Este doble abuso generalizado ha pervertido la ética colectiva, la esencia de la democracia. En el concierto internacional se apoyan gobiernos, “manu militari”, que atropellan los derechos más elementales. Se mantiene relaciones cuando hay “razones de Estado” que “justifican esos atropellos”, sean estratégicas, Israel, petroleras, Guinea, etc., o que “justifican la agresión internacional”, Israel, Iraq, sobre la base de mentiras absolutas. Desenmascarado el tramposo no pasa nada; son gajes de su oficio. Y así nos vuelven miserables a todos, convertidos en cómplices con nuestro silencio; ¡y que sólo sea con nuestro silencio!
Veamos algunas propuestas para recuperar, en el concierto nacional y europeo, el lugar preeminente de una justicia que nadie reclama en las manifestaciones populares. Sólo se pide la convivencia en paz ignorando que ésta sólo existe si es su fruto. Ésa es otra muestra de perversión  de los valores morales de nuestra sociedad. La boca se llena de gritos y peticiones de paz sobre todo por parte de los violentos y de quienes no mueven un dedo a favor de la justicia, siendo así su perfecta coartada.
Reivindicamos un derecho objeto de controversia en nuestro país y en algún otro. Cuando el discrepante es honrado y leal los problemas se resuelven a través del diálogo democrático. La falta de lealtad arruina la posibilidad de diálogo. El discrepante desleal no es demócrata, como mona sigue siendo la que se viste de seda. Su rechaza al diálogo busca la confrontación: desde la guerra, más o menos franca, pasando por el terrorismo cobarde o por el doble lenguaje del político desleal. Ser racionales exige rechazar esa trinidad: la guerra es inaceptable; el terrorismo miserable; el engaño ruin.
La guerra produce daños humanos, los únicos que, de verdad, importan. Es el resultado de sustituir el valor superior de la razón y del diálogo por la sinrazón suprema de la violencia irracional. Su única disculpa es práctica recíproca de la misma violencia.
El terrorismo es más inmundo; es inadmisible en una sociedad democrática. Quien esparce el terror usa la violencia con la impunidad del Estado de Derecho. En las dictaduras sólo hay terrorismo de Estado. El Estado de Derecho veta la violencia. De él surge el terrorismo, como flores del mal. Ésa es la grandeza de las víctimas, inermes ante la violencia antidemocrática. La injusticia de la situación impide el diálogo con quien crea un esquema de comportamiento incompatible con la razón y la lealtad.
El terrorista rechaza el diálogo al querer imponer su voluntad. Sus víctimas son voluntarios demócratas que respetan lo racional del diálogo y la legislación vigente. Los terroristas y sus escuderos, los del doble lenguaje, son totalitarios decididos a imponer su voluntad sin oír otra opinión. Sus peticiones de diálogo son una petición de principio. Sólo cabe el diálogo si ambos dialogantes tienen una actitud común: 1.- el respeto a la palabra dada, 2.- el respeto al ser humano y 3.- el respeto a la voluntad expresada en las urnas. El no demócrata - sanguinario o no - y sus escuderos, no respetan ninguna de las tres.
            El no demócrata le llama diálogo pero sólo se impone su voluntad; exige que los demócratas digamos sí a sus imposiciones. Y que digamos, además, que es por voluntad propia. Quien rechaza la opinión discrepante y pacífica del interlocutor hace imposible el diálogo. La imposición no deja de serlo aunque se llame diálogo. No engaña a nadie.

Timidez y educación

En general se suelen aprecian más bien los excesos en los comportamientos, siempre que sean moderados, que los defectos, tomando como referencia un impreciso punto medio entre ambos extremos. Pero, como digo ésta actitud suele gozar de una simpatía, aunque quizá sea la simpatía que engendra el minusválido que más invita a la compasión que al aprecio.
Cuando se dice de alguien que es tímido, cierto que como disculpa, en esa valoración hay una petición implícita de ayuda y de referencia a unos presuntos valores ocultos que la timidez impide conocer porque el tímido, por serlo, no los expone.
Discutir acerca de si la timidez es algo genético o algo aprendido es asunto que sin ser trivial no merece mucha discusión. Cualquier comportamiento tiene un fundamento somático y todos tienen también un componente educativo. Pero seguimos creyendo que el componente educativo, salvo ante evidentes insuficiencias genéticas,-tiene una gran importancia. Pese a ello le dedicamos a la educación una cantidad de recursos mínimos dentro de todas las estructuras sociales de casi todos los países, lo que indica, simplemente, que no somos consecuentes ¡ni con lo que creemos! O, al menos, con lo que decimos creer. En realizad lo que hacemos es, simplemente negar la evidencia porque carecemos de rigor científico experimental, al que tapamos, para no verlo, con la manta del prejuicio.
La timidez me parece que es una de las actitudes a las que deberíamos dedicar mayor esfuerzo para su erradicación. Sin duda condiciona notablemente nuestro desarrollo y oportunidades de felicidad futura que, en el fondo, es lo único interesante en esta vida, que en la otra, tiempo tendremos en toda la eternidad para dedicarle nuestros afanes. Por eso no debemos perder el exiguo tiempo que tenemos en ésta preocupándonos de ella; sería un verdadero despilfarro por lo irreversible del tiempo. En el otro mundo, pese a la larga eternidad con la que se nos amenaza, ya no vamos a poder hacer nada por enderezar éste, porque es ido. En cambio, tendremos todo para poder enderezar aquel.


Timidez, aunque no seamos plenamente conscientes de ello, es palabra que etimológicamente procede de temor. Baste esta consideración para reconocer que vivir una vida atemorizados no es lo mejor que cabe desear a nadie. Sin duda todos tenemos capacidades diferentes. En algunas andamos más o menos escasos y en otras más sobrados. Identificar desde la infancia cuáles son aquellas carencias que provocan el temor y potenciarlas indirectamente para que el temor desaparezca es uno de los mejores objetivos educativos porque potencia la autoestima.


Lo normal, es decir, salvo cuando desde la infancia hemos estado sometidos al atropello - algo también desgraciadamente normal - es que no haya razón ninguna para el temor generador de la timidez. Desterrarla conduce a una actitud de mayor aplomo en nuestra vida. Eso se puede conseguir descubriendo los aspectos donde nuestra capacidad ¿natural? es mayor, para lograr mayor rentabilidad en el esfuerzo de su desarrollo; pero aquellos donde sea menor esa capacidad no deben abandonarse por pereza. La armonía es un objetivo no sólo de belleza sino de eficacia porque todas esas características entran en resonancia permitiéndonos alcanzar el óptimo. Además, no son pocos los casos donde la perseverancia ha permitido que el incapaz ¿natural? se convierta en brillante; por lo que ningún objetivo debe abandonarse.
Porque el poder es conscientes de esta realidad, cuando la derecha lo alcanza siempre procurar hurtar la oportunidad de formación a los más desvalidos. Es la forma más ruin, pero más acreditada de atropello y, además, es relativamente barata. De entrada se ahorran la inversión en la enseñanza; además limitan la competencia, lo que coloca al privilegiado en una situación de oferta más reducida, lo que acrecienta su privilegio; finalmente, el privado de oportunidades, también en la docencia, acepta su realidad - que no es suya si no impuesta - pero la asume como suya; ésta es la coda con la que, anulando la reacción triunfa el poderoso.
El atropello aun se puede acrecentar vendiendo como sucedáneo docente el adoctrinamiento que esclaviza en lugar de la enseñanza que libera; por el adoctrinamiento que nos hace dóciles, y tímidamente sumisos en vez de la enseñanza que nos aploma al sentirnos capaces. Y cuando uno se siente capaz, deja de tener temor y donde la timidez lo agostaba todo surge la exigencia del derecho a ser tratado como igual y no a ser tolerado como inferior.

Es el caso actual del Sr. Wert que, además, tiene el cinismo de declarar que lo hace para cumplir con los acuerdos con el Estado teocrático y sexualmente discriminatorio del Vaticano. En primer lugar es falso; en segundo, si fuera verdad, la solución no es cumplir un compromiso indigno