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30 oct 2015

¿De qué están hechos los espejos?

¡Verifíquelo Vd.!, porque nos son imaginaciones mías.
Es un hecho objetivo que en estos momentos hay un gran número de españoles, de toda cultura y condición, que están indignados hasta la médula porque, según dicen ellos, una minoría mayoritaria de catalanes quiere conseguir la independencia de Cataluña del resto de España por una vía pacíficamente política. Es una variopinta colectividad, atendiendo a las clásicas identificaciones con las que nos empeñamos en diferenciarnos.
En ese grupo hay catalanes “de toda la vida”, catalanes “de primera inmigración” y catalanes de “hijos y nietos de inmigrantes; algunos de ellos son de origen español y otros nacidos en el extranjero. Pero también hay españoles no catalanes que también están indignados con que se pretenda esta vía a la independencia pacífica y política.
En ese grupo hay varones y mujeres; los hay criminalmente ricos, ricos y menos ricos hasta llegar al nivel de indigentes que están en el paro; los hay creyentes en los mandatos de ciertos extraterrestres - aunque normalmente son suelen cumplir ninguno - y los hay que sólo reconocen la razón como norma de conducta ética, social y moral - aunque tampoco siempre sean consecuente en sus actitudes; los hay de las más diversas opiniones y conductas sexuales, políticas, futbolísticas, y de todas aquellas divisiones que podamos inventar entre nosotros.
Los hay, finalmente, que se escandalizan mucho y piden que los tercios de Flandes invadan Cataluña - felizmente en su mayoría son generales que participaron en la violación de la Constitución Democrática de la República pero que carecen de mando en plaza, porque serían capaces de organizar otra guerra y otro holocausto de demócratas - y los que, sin llegar a tanto, lo consideran consecuencia de la democracia y que con Franco no hubiera pasado. También los hay que sólo pueden vociferar y no pierden oportunidad de hacerlo.
¿Qué tienen en común todos ellos? A riesgo de equivocarme intentaré identificarlos.
La inmensa mayoría de los que se indignan exigiendo que se cumpla lo que dice la Constitución de la Monarquía Franquista jamás la han leído. La inmensa mayoría de los que se indignan exigiendo que se cumpla lo que dice la Constitución de la Monarquía Franquista siguen votando a la derecha franquista.
Su incongruencia mental es absoluta: defienden a la vez el respeto a esta Constitución de la Monarquía Franquista  y a quien incumplió la Constitución Democrática Republicana que ésa sí eligió la Democracia Republicana en votación mayoritaria; defienden a quien atropelló la bandera a la que había jurado entregar su vida en defensa de sus principios; defienden al  militarote que se re-invento una monarquía que los españoles habíamos rechazado modificando la Constitución Democrática de la República a sangre y fuego y no por vía política y pacífica.
Él, y toda la derecha, la misma que hoy rechaza esta vía pacífica de modificación de esta Constitución de la Monarquía Franquista, dieron un  Golpe de Estado militar y en los primeros días asesinaron en sus cuarteles a los militares que defendían la democracia, ¡a sus propios compañeros!; tras ello provocaron una guerra contra un gobierno legalmente constituido que produjo un millón de muertos y el robo de los bienes a los vencidos, no satisfechos con haberles robado sus vida y sus ilusiones de vivir en paz y democracia.
Los periódicos que apoyaron esta violación de la Constitución Democrática de la República son los mismos que hoy reclaman “hay que respetar la constitución”, cosa que hacen quienes quieren  modificarla de modo pacífico y legal; los que apoyan que el Parlamento no reconozca que el régimen de Franco constituyó un largo período de total ilegalidad; los que niegan que siga habiendo asesinados por sus antepasados ocultos en las cunetas conscientes como eran de que estaban cometiendo un asesinato.
Yo me pregunto es ¿de qué está hecho el espejo de su cuarto de baño que cuando tras lavarse la cara diariamente se miran en él y no revienta en añicos ante tanta desvergüenza?

                Dicho lo cual declaro que me parece una torpeza política - o incluso algo indigno, moral. política y económicamente hablando- este proyecto, pero defenderé el derecho a llevarlo a cabo dentro del margen legal de esta Constitución de la Monarquía Franquista procurando que se modifique y se convierte en una Constitución Democrática, cosa que no es, ¡claro está!

15 oct 2015

¡Luís, se fuerte!

Al asombro por la noticia del TSJ de Cataluña se suma la del CGPJ que ve un "ataque sin paliativos" las concentraciones de políticos catalanes y censura su "estrategia de presión" lo que revela un insoportable error jurídico-político. No pueden valorar las convocatorias ante el Palau de Justicia para apoyar a la exvicepresidenta Srª Ortega y a la consellera Srª Rigau, citadas como imputadas a declarar como imputadas por organizar el 9N como una "estrategia de presión" sino como una muestra de apoyo a imputados de ciertos delitos que son ciudadanos inocentes (art. 24.2 CE78); pero aun si fueran culpables la solidaridad es un gesto humano irreprochable.
El error jurídico es grave si lo comente una institución jurídica. Máxime si se aprueba en el Pleno reunido con tanta urgencia como para no poder esperar a la presencia de tres miembros ausentes. Aun si fuera una  "estrategia favorecida, diseñada y encabezada por representantes públicos, algunos de ellos con funciones de gobierno" que por su empleo de políticos tienen derecho a no ser discriminados (art. 14 CE78), repite el error del TSJ de Cataluña: ellos, que están obligados a proteger el derecho a la manifestación, no pueden censurarlo.
                Por otro lado considero injustificada le que la Srª Bach. La Srª Sáez y el Sr. Lucas hayna abanodonado la sala en vez de votar en contra ¿o no estaban en desacuerdo? Basta ya de ceremonias pilatescas de lavarse las manos. Señalar que son vocales designados por el PSOE IU Y PNV y la relación conyugal de la primar con el conseller catalán de Justicia, Sr. Gordó exige plantearse la disyuntiva: o esa circunstancia es invalidante o el procedimiento politiza al CGPJ. En cualquier caso este “complejo de persecución de estos magistrados ¿no indicaría que revela incapacidad, al menos, coyuntural, para tomar su decisión ecuánime en estado de afectación?
Dice el comunicado "La Sala de Gobierno no puede permanecer impasible cuando constata que se convocan manifestaciones y concentraciones a la puerta del Palacio de Justicia con el objetivo de cuestionar la legitimidad de los jueces y además pretender influir en su toma de decisiones". Esta afirmación es una falsedad. Los ciudadanos lo que quizá cuestionan es la judicialización de una actuación política por parte de los políticos en desacuerdo con esa política.
Por no distinguir algo tan elemental el TSJ y el CGPJ se ponen en evidencia profesional.
Influir en los demás es algo que se hace a diario cuando damos consejos, cuando manifestamos nuestro disgusto o alabamos algo, cuando expresamos nuestro rechazo   o apoyo. Esa libertad deberían protegerla el TSJ y el CGPJ. Otra cosa es la “pretensión doloso” de influir en las decisiones judiciales que esas no se hacen cara al público sino por vías discretas, como las de conocimiento reciente sobre una plaza de Profesor de Derecho religioso en la Universidad de Cantabria que tiene todos los visos de un delito de prevaricación.
Ver en el ejercicio de un derecho a la manifestación "un ataque directo y sin paliativos a la independencia judicial" y decir de él que pone en entredicho uno de los fundamentos del Estado constitucional como es la independencia judicial, revela incompetencia profesional. Porque los ciudadanos temen que esa “independencia judicial” esté afectada, y no precisamente por ellos es por lo que se manifiestan para recordar a los jueces que esa independencia "no es un privilegio de los jueces sino una garantía de los ciudadanos" y por eso se manifiestan reclamándola. La reacción de los jueces viendo en esta reclamación una agresión y no un apoyo ¿no podría considerarse que revela ya una cierta pérdida de independencia, al menos subjetiva?   
El texto repite los errores jurídicos señalados en nuestra reflexión de ayer al decir: "Su cuestionamiento resulta aún más inadmisible cuando responde a una estrategia favorecida, diseñada y encabezada por representantes públicos, algunos de ellos con funciones de gobierno" y ¿un posicionamiento político al no ver una petición de independencia política? Lo mucho que les ha afectado personal y psicológicamente ¿no le inhabilita para juzgar?  Pueden fruto de ese error acusar  de injerencia delictiva "a aquellos que forman parte de los otros poderes, en los que se organiza nuestro sistema político". O es un delito o es un derecho.
El Gobierno de España aplaudió la actuación del Fiscal General y ni el TSJ de Cataluña ni el CGPJ dijeron nada por esa injerencia política. Que el Govern de Catalunya rechazara con esa manifestación las consecuencias de esa actuación ¿no es el mismo nivel de injerencia política? ¿O en los órganos judiciales todavía se distingue entre un “j… cojo” y un “caballero mutilado”?
El CGPJ pone la venda antes de la herida: "Cuestionar de manera interesada que la actuación de los Tribunales de Justicia solo se debe a intereses políticos, promover la desconfianza social y pretender estrategias de presión constituye una negación de las bases de nuestra convivencia política". La manifestación es contra la presunta politización de la decisión del FGE, nombrado por el Gobierno, en favor de la independencia judicial. A los Tribunales no seles cuestiona por su obligación procesal a admitir la querella y a realizar las inquisiciones obligadas. Sentirse agredidos siendo la manifestación contra la existencia de la querella ¿revela  un “defectuoso discernimiento jurídico”?, ¿indica una inconsciente politización? Sería grave.
La recomendación de que "solo desde el respeto a los valores democráticos se puede garantizar el ejercicio y protección de los derechos fundamentales reconocidos en nuestra Constitución" parece una viga en ojo propio que ve pajas en el ajeno en esta queja al ejercicio ciudadano de su constitucional derecho a manifestar públicamente su opinión ¡que ellos están obligados a proteger y no a censurar con vanas alharacas!
No descarto estar equivocado pero veo cierta delirio en esta muestra de desconexión de la realidad objetiva en la manifestación de la manifiestan su "firme voluntad" de amparar a los jueces y magistrados del TSJC - ¿alguien se ha manifestado en su contra? - ante "tan intolerable actuación" - dígase como exige el art. 368 LEC, razonando con “enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano” a qué actuación se refiere yu por qué es intolerable y, ¡más aun!- por qué afecta a "los más esenciales principios del Estado de Derecho, como son la independencia judicial y la separación de los distintos poderes del mismo". ¿
No se han enterado que es una manifestación del pueblo soberano “de donde emanan todos los poderes del Estado (art. 1.2 CE78) ante sus empleados, “convocadas por entidades independentistas, varios centenares de personas, junto a dirigentes de partidos y del Govern, se han concentrado ante el Palau de Justicia para apoyar a Rigau y Ortega y está prevista otra convocatoria el jueves cuando declare el presidente Artur Mas”.

Es penoso este error el CGPJ “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley.” (art. 6 CE78), pero no son un poder del Estado. Por eso el TSJ de Cataluña y el CGJPJ  deberían seguir el consejo que dan: actuar con el más escrupuloso respeto de “los más esenciales principios del Estado de Derecho, como son la independencia judicial y la separación de los distintos poderes del mismo”, pues dada la función que tienen como empleados al servicio del ciudadano es más exigible a ellos que a nadie una templada, sosegada y correcta actuación en lugar de echar ¿las patas al aire? con estas quejas ¿erróneas?

14 oct 2015

Idea claras

Con profunda estupefacción leo una noticia referida al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que considera "un ataque directo y sin paliativos a la independencia judicial" las convocatorias ante el Palau de Justícia para apoyar a la exvicepresidenta Joana Ortega y a la consellera Irene Rigau, citadas a declarar este martes como imputadas por organizar el 9N”.
Quiero pensar que la noticia no responde a la realidad. Es decir, que el TSJ de Cataluña no se reunió y tomó ese acuerdo por mayoría y que se trata de una licencia periodística que busca la notica escandalizando a los lectores haciendo de una simple opinión la representativa de su mayoría o, sería todavía mucho más preocupante, de la unanimidad de sus componentes.
Al parecer se trata solo - ¡y ya nos parece excesivo! - de un comunicado de la Comisión Permanente de la Sala de Govern del TSJ. Los comunicados de prensa tienen el valor que tienen. Vaya Vd. a saber cuál fue la noticia que se dio, quién la dio y como de fiel fue la que emitió el encargado de comunicar la noticia a la prensa.
Es un vano intento de salvar la buena imagen que conviene que el ciudadano tenga de sus empleados en el TSJ de Cataluña tras leer la noticia entrecomillada: "Resulta todavía más inadmisible cuando responde a una estrategia favorecida, diseñada y encabezada por representantes públicos, algunos con funciones de Govern".
¿Sufrirá Alzheimer el autor del texto y ha olvidado qué dice el art. 21.2 CE78?: “En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes”. De nuevo establecemos esta hipótesis  para echarle un capote - aunque en Cataluña los toros son ilegales las personas pueden también desmandarse - e intentar salvar semejante alarde de ignorancia.
En este olvido se incluye el art. 14 CE78: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” porque no cabe entender por qué se “resulta todavía más inadmisible” la presencia representantes públicos entre los manifestantes.
¿Acaso se les puede discriminar por esa  “circunstancia personal o social”? El empleo que cada uno tenga no anula su condición de ciudadano; de ella nace el derecho a manifestarse a favor o en contra ¡de lo que a cada uno le dé la gana y por las razones que a él le parezcan suficientes! Es un derecho fundamental. Proteger su ejercicio es tarea del TSJ de Cataluña y no cuestionarlo con este penoso comunicado de la Comisión Permanente de la sala del Govern.
El texto cae en el ridículo, seamos de nuevo benevolentes, al añadir la Comisión que considera que "cuestionar de manera interesada que la actuación de los tribunales de justicia solo se debe a intereses políticos, promover la desconfianza social y pretender estrategias de presión constituyen una negación de las bases" de la convivencia política.
¡A  ver si se aclaran! La convivencia política es algo opinable. Cada ciudadano tiene su propia opinión sobre qué bases de una convivencia política le parecen adecuada y cuáles no. Por ello tiene derecho a manifestarse apoyando las que le gusta y rechazando las que le disgustan.
Si a la vista de ciertas actuaciones políticas se genera en él desconfianza social es de agradecer que lo manifieste. Sus autores conocerán así que han perdido la confianza ¡al menos de los manifestantes!; ello les da la oportunidad de reflexionar sobre si se han equivocado o no.
¿Es admisible que en pleno S XXI haya gente rasgándose los uniformes sean o no togas?
Es hora de que quede claro que lo único digno de absoluto respeto es el ser humano.
Todo lo que él cree o en lo que crea, ¡sin excepción!, no rebasa el nivel de una mera opción entre otras muchas. Todas merece mucho menos respeto lo que no quiere decir que no merezcan ninguno, que es el caso de alguna de esas creaciones y de esas creencias ¡se hayan ilegalizado o no! Entre esas creaciones están los Tribunales de Justicia, un parte del poder ejecutivo, cuyos miembros son meros empleados del ciudadano ¡tengan o no uniforme!
No es infrecuente, por desgracia, que a la gente menguada el uniforme le haga sentirse superior al ciudadano ¡a cuyo servicio está!, algo que deber resolverse por la vía de la educación.
Es impensable que los magistrados de ningún TSJ ignore que el uniforme sólo busca hacer más visible su carácter de empleado del ciudadano en el que “reside la soberanía de la que emanan todos los poderes del, Estado” (art. 1.2 CE78. Por eso ellos, sus empleados, deben proteger su derecho a manifestarse - absteniéndose de censurarlo - opinando lo que le dé la gana sobre todo lo que le parezca oportuno. Quizá procedería una nota rectificando lo dicho.

9 oct 2015

Despilfarro en el gasto militar: 3.- Datos de despilfarro per capita

La tabla 3 recoge el dato despilfarro en gastos militares per capita de diversos países
Orden
País
Despilfarro per capita
Porcentaje del PIB
1
Emiratos Árabes Unidos (EAU)
2.653
7,3
2
Estados Unidos
2.141
4,7
3
Israel
1.882
6,3
4
Singapur
1.593
4,7
5
Arabia Saudita
1.558
11,4
6
Kuwait
1.289
4,4
7
Noruega
1.245
1,6
8
Grecia
1.230
3,2
9
Bahrein
911
3,7
10
Reino Unido
893
2,7
11
Australia
893
1,9
12
Francia
879
2,7

Tabla 3.- Despilfarro en gasto militar per capita con referencia al porcentaje del PIB

De esta tabla llama la atención la aparición de algunos países ciertamente ricos cuya presencia se debe a sus pocos habitantes y de modo particular Noruega que es un país claramente pacifista: Sin duda este denominador bajo hace que el cociente aumente.
De todos modos Noruega junto a Australia otro país pacifista cuya inmensa dimensión puede ser una disculpa, pese a lo cual su despilfarro per cápita es delos menores, son los países cuyo despilfarro en porcentaje del PIB es mínimo de los 12 que hay en la lista.
Sorprende también la presencia de un país pobre como Grecia al que se está presionando para que cese en el despilfarro y no se entiende por qué no reducen este despilfarro en gato en armamento que no necesitan en lugar de reducir las jubilaciones.
Los ricos países del golfo, netos compradores de los Estados Unidos, están en posición destacada por encima de Reino Unido y Francia a los que algunos más que doblan.
Los Estados Unidos de nuevo encabezan la lista aunque el primer puesto de dudoso mérito se lo llevan los EAU que invierte además nada menos que el 7,3 % de su PIB.
¿Qué sentido tiene todo esto? Es, simplemente la política del negocio junto con el de la justificación de la agresión que han mantenido los Estados Unidos para invadir los territorios de unos indios bastante pacíficos que vivían en pleno comunismo propio de una sociedad de cazadores trashumantes.
                Los Estados unidos cuando les invadieron prohibieron que tuvieran armas para poder defenderse - algo así como el TNPF (Tratado de No Proliferación de Fusiles), pero por otra parte permitieron que ilegalmente los traficantes de armas compraran las que fabricaban y se las vendieran a los indios.
La primera parte del truco fue vendérselas a los “indios amigos”; luego procurar que los indios más amigos atacaran a los menos amigos. Al final triunfó la política de que no hay mejor indio que el indio muerto y acabaron teniendo a todos en frente y eso justificó el envío de un ejército desmesurado que acabó con la paz que había antes de que ellos empezaran a vender armas.

Les salió bien entonces porque pudieron robarles a los indios todo; pero ha sido un fracaso con Irak e Irán. El actual Estado Islámico emergente es como “Jerónimo”, pero no va a ser tan fácil acabar con él.

1 oct 2015

Las prácticas “animalistas” deben ser un delito

La primera batalla es siempre la terminológica. Los terroristas no hablan de “asesinatos” sino de “ejecuciones”; ni de “chantajes” sino de “impuestos revolucionarios”; ni de “grupos de asesinos” sino de ”comandos”; ni de “cúpula de asesinos” sino de “cúpula militar”; ni de “organización criminal” sino de “cúpula política”; ni de “genocidio”, sino de “guerra legal”, etc.
Siguen la técnica del 1936. Los “traidores” y los “golpistas”  que se levantaron para acabar con la democracia legítima se llamaron “nacionales”. Todavía siguen haciéndolo.
En su línea Aznar dijo que nosotros no intervinimos en la guerra de Irak sino que sólo enviamos un “convoy humanitario”. ¿Hay diferencia entre ese convoy comunitario y la atención a los asesinos terroristas? El Código Penal dice: “Son responsables criminalmente de los delitos los autores y los cómplices (art. 27); y luego añade: “Son cómplices los que, no hallándose comprendidos en el artículo anterior, cooperan a la ejecución del hecho con actos anteriores o simultáneos” (art. 29), pero si al que cura al asesino después del asesinato se le considera cómplice ¿cómo habría que considerar al que va con él para prestarle ayuda inmediatamente si sale dañado en su asesinato? Quizá habría que considerarle coautor de acuerdo con el art. 28 CP : “también son coautores b) Los que cooperan a su ejecución con un acto sin el cual no se habría efectuado”. Cierto que aunque Aznar no nos hubiera hecho hacer el ridículo llevando “el botijo” ¿qué otra cosa hicimos en Irak? el genocidio se hubiera organizado igualmente.
El exordio ha sido un poco largo pero ojalá no inútil para llevar al ánimo del lector que si aceptamos la calificación que elige nuestro adversario hemos perdido la primera batalla.
“Animalistas” son los que utilizan a los animales para su diversión sin importarles que los animales sufran. Y no digo “animales” porque salvo el gato que se divierte haciéndole creer a su víctima que puede escaparse, aunque siempre si dañarlo físicamente, ninguno lo hace.
 “Humanistas” es el nombre adecuado para los que nos oponemos a esa salvada, por civilizados que se crean los “animalistas”. Es propio del ser humano sensible no dañar a nadie.
“Racionalistas” sería también un nombre adecuado. Describe al ser humano que razona - no todos los seres humanos razonan - que es indecente hacer daño a nadie por diversión.
Los “animalistas” justifican su alevosía diciendo que pagan por disfrutar con la destreza, esto es el ”arte” del maltrato del torero. Ninguno disfruta el “arte” del  “matarife”, nombre despectivo, qué sí merecería el nombre de “artista” porque aplica la quintaesencia del “arte” de matar sin hacer sufrir al animal cuando lo mata buscando un bien común: alimentar al hambriento. Los animalistas no pagan por el arte, mata por el placer del sufrimiento ritual.
Será difícil ganar el terreno tan perdido hasta ahora a lo tonto. Pero sólo es inútil lo que no se intenta. Propongo, y solicito para ello la colaboración de los profesionales del periodismo, que se atribuya el nombre de “humanistas” a todos aquellos grupos que en sus manifestaciones, declaraciones, y actuaciones que se hagan defendemos la dignidad del ser humano y que por ello intentamos que se prohíba esa salvajada inhumana consistente en el martirio ritual del toro Propongo que se atribuya el de “animalistas”, es el nombre más adecuado, a los que pretenden seguir divirtiéndose con el martirio ritual del toro o de cualquier otro animal (gallos, perros, etc.).
A quien argumente que “el martirio del toro” es un “arte” les diremos que el fin: “disfrutar viendo como se le martiriza” no justifica el medio: “el arte”.
A quien argumente que la “abolición del martirio de los toros” tiene consecuencias económicas perjudiciales ¿de utilidad social? que además agravarían el paro actual les diremos que “la abolición de la esclavitud” también las tuvo y hoy es ilegal aunque era un buen negocio.
A quien argumente que eso sería una “pérdida ecológica” porque se “perdería un animal tan bravo”, les diremos que si es sincero debe crear una asociación ecologistas que promueva la “conservación del toro de lidia” por el “placer ecológico” de “conservar un animal tan bravo”, pero ya innecesario para el fin original propio de “animalistas”.
Que debe seguir el ejemplo de las asociaciones ecologistas que “conservan los burros” por el “placer ecológico” de “conservar un animal tan amable” pero ya innecesario para el transporte de carga acabando con el maltrato hasta doblarles el espinazo - también por razones económicas ¿de utilidad social? - de esa gente que también merecía llamarse “animalistas”.
Debe seguir el ejemplo de las asociaciones ecologistas que conservan los “galgos viejos” por el placer ecológico” de conservar un animal bello” cuando sea innecesario para la caza en lugar de ahorcarlos como hacen esos cazadores que merecen ser llamados ”animalistas”.
               Pero si lo que de verdad quieren es conservar “su derecho” a disfrutar viendo como otra persona utiliza sus capacidades intelectuales y sus destrezas martirizando a un animal para acabar matándolo, sin reconocer el igualmente morboso pero inconfesado placer de haber sido testigo de la corrida en la que cornearon al torero, máxime si murió, que sepan que no cejaremos hasta que ser “animalista” por el placer de ver sufrir a un animal sea 

29 sept 2015

Derrotemos a los dos

                La torpeza del Presidente Sr. Rajoy y la astuta malicia del Presidente Sr. Mas son dos opciones aparentemente distintas, aunque son la misma, de las que se ofrecen a los ciudadanos catalanes. Representan dos versiones distintas de la misma forma totalitaria y excluyente de hacer política. Tienen en común su desprecio a los demás que no les voten a los que apostrofan negando derecho a u opción legítima convirtiéndolos de contrincantes en enemigos agresores.
Son las mismas esencias totalitarias excluyentes en el ámbito geográfico en que se mueve cada uno: el uno en el ámbito catalán el otro en el ámbito español. Quien no vote a uno es un mal catalán, quien no vote al otro es un mal español.
Con Franco quien no le apoyara era declarado “mal español”, “desafecto al régimen”, “compañero de viaje”, anti-español”, “anti-cristiano”. No ha resucitado Franco, se reencarnó en todos estos totalitarios disfrazados de demócratas que disimularon el estigma del régimen que tiene la monarquía que él se inventó, cómplices para que “todo quedara atado y bien atado”.
¡Y vaya si ha quedado! Están repitiendo la historia que conocen bien cometiendo los mismos errores. Esperan también ellos su triunfo tras este encizañamiento entre españoles.
                Estas elecciones son unas elecciones para elegir quien deberá presidir el gobierno de Catalunya. El déficit democrático propio de la constitución franquista, las insuperables torpezas del partido más continuista del régimen anterior a nivel global y la trapacería de su continuador en su versión catalana han conseguido encenagar la votación para poder manipular en ese río revuelto los resultados, sean estos los que sean, para afirmar que su propuesta ha ganado.
                Los partidos que hicieron plebiscitarias estas elecciones declararán si no logran mayoría de votos declararán que “según la legalidad”, la que rechazan, lo importante es el número de representantes. Olvidarán “el derecho a decidir de los catalanes” y declararán el superior valor del “derecho a decidir de los representantes” y exigiendo “respeto a la ley” que van a incumplir utilizarán la ley electoral olvidándose de que las plantearan como unas elecciones plebiscitarias y que la mayoría de los catalanes han negado su voto a quienes quieren “la independencia”.
                En el caso, al parecer improbable, que logre mayoría de votos, ignorará que una decisión de esta naturaleza no se aprueba en ningún sitio por mayoría simple sino cualificada tal como establece el propio Estatuto que ellos propusieron para el caso de decisiones significativas.
                Si tampoco logran la mayoría de representantes, y aún menos respaldo popular, no hay que descartar que no exijan los representantes del PP que apoyen su lista por ser la más votada -esa es la tesis de Rajoy - y declaren la independencia. Será interesante ver qué decide el PP.
                Otra opción que logren la mayoría sin necesidad del PP aliándose con algún otro partido independentista y que, pese a tener en total menos votos que la mayoría simple, les permitan gobernar y proclamar la independencia pese a la evidente derrota plebiscitaria.
                Otra opción más es que no logren gobernar. Entonces recordarán que se trataba de unas elecciones al parlamento y que desde él ejercerán el mandato que se les dio en pro de la independencia pese a que la mayoría de los votantes lo que les dijo fue que no la quería.
                Por su parte el PP, como imagen especular que es, recordará el fracaso de la “ilegal” consulta plebiscitaria en todos los casos en los que el número de votos no supere el mínimo, que al parecer serán todos.
En el caso de que sea la lista más votada votará en contra de su elección.
Más aun, no dudarán en apoyar cualquier coalición para la elección de cualquier otro candidato que se proponga por opuesto que sea ideológicamente a su proyecto político a fin de que en segunda vuelta no gane la lista más votada.
Y en el caso, que se pronostica improbable, de mayoría de representantes y de votos recordará, tendrá “razón legal” la falta de competencia para la declaración unilateral de la independencia sino que, y ahora tendría “razón legal y moral”  que de acuerdo con el Estatuto una decisión de esta envergadura exige una mayoría cualificada.
Ante semejante comportamiento de los dos grandes trapaceros yo creo que el sentido común de los catalanes debería de invitarles a derrotar a ambas formaciones políticas eligiendo cualquiera de las demás que por mucho que sea su desacuerdo con ellas son más sensatas.
Eso tendría un valor plebiscitario de llamada al sentido común: al seny. Sorprende ver enfrentadas a dos ideologías tan iguales con un pasado de tan estrecha colaboración ”en todo”.
No los hemos derrotado a los dos pero ninguno consiguió su objetivo. ¡Menos mal!

24 sept 2015

Pérdida de nacionalidad

La imagen que dio el Presidente del Gobierno cuando le preguntaron sobre la pérdida de nacionalidad de los ciudadanos de una República Independiente de Cataluña fue penosa pero tenía razón en lo que no supo explicar.
                Aprovechando esta intolerable torpeza, los espabilados han minusvalorado lo que implica dejar de ser españoles, algo que establece con toda claridad el Código Civil.
Dice el art. 24 CC que “pierden la nacionalidad española los emancipados que, residiendo habitualmente en el extranjero, adquieran voluntariamente otra nacionalidad”.
Por tanto todos os españoles que tras independizarse Catalunya se hagan ciudadanos catalanes voluntariamente dejan de tener nacionalidad española y de ser parte de la UE.
Sin embargo esa pérdida no es inmediata sino que ”se producirá una vez que transcurran tres años, a contar, respectivamente, desde la adquisición de la nacionalidad extranjera o desde la emancipación”.
Hay una excepción que es un “numerus clausus” en el que no está Catalunya: “La adquisición de la nacionalidad de países iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal no es bastante para producir, conforme a este apartado, la pérdida de la nacionalidad española de origen”, porque como dice más adelante se exige que “los interesados podrán evitar la pérdida si dentro del plazo indicado declaran su voluntad de conservar la nacionalidad española al encargado del Registro Civil”.
No obstante no hay que esperar ese plazo: “En todo caso, pierden la nacionalidad española los españoles emancipados que renuncien expresamente a ella, si tienen otra nacionalidad [p. ej. la catalana] y residen habitualmente en el extranjero [la República Independiente de Catalunya]”. Desde ese momento el Estado Español no tendría derecho a imponerle el cumplimiento de su legislación vigente (pago de impuestos, etc.) y la persona en cuestión perderá los derechos inherentes a ser español (ser miembro de la UE)
Respecto a la hijos de la situación es también clara, “Los que habiendo nacido y residiendo en el extranjero ostenten la nacionalidad española por ser hijos de padre o madre españoles, también nacidos en el extranjero, cuando las leyes del país donde residan les atribuyan la nacionalidad del mismo, perderán, en todo caso, la nacionalidad española si no declaran su voluntad de conservarla ante el encargado del Registro Civil en el plazo de tres años, a contar desde su mayoría de edad o emancipación”
Respecto a las empresas también. Reconocida oficialmente la República Independiente de Catalunya deja de ser parte de España y se convierte en un tercer país ajeno a la UE. Ipso facto pierde el derecho a la libre circulación de personas y mercancías y deberá pagar aranceles por sus ventas en los países de la UE (incluidas sus ventas a España) en situación peor que Marruecos, que tiene un acuerdo con la UE. También, ipso facto, dejará de ser miembro de las instituciones internacionales de que lo fuera España (UE, ONU, OCDE, OTAN, etc.) hasta que esas la acepten si lo solicitara y cumpliera los requisitos de ingreso que cada una tenga establecidos.

Las deudas y los créditos de la Generalitat los hereda la República Independiente de Catalunya surgida de ella. Los créditos (pensiones, etc.) y deudas (impuestos impagados, etc.) que hasta el día de su independencia hayan adquirido los ciudadanos catalanes y sus empresas respecto a España se mantendrán en vigor aunque hayan cambiado de nacionalidad. 

13 sept 2015

No pidas a quien pidio, ni sirvas a qjuien sirvió

                Era 1956; aparte de los lectores no nacidos los demás éramos jóvenes; yo acaba de ingresar en la universidad lleno de esperanza en que un mundo mejor era posible.
Tras un famoso discurso de Kruschev criticando el culto a la personalidad propio del estalinismo se creó el sentimiento de que era posible escoger una vía más independiente de «socialismo local, nacional». La revuelta en Poznam demostró lo contrario. La represión fue hecha por el propio ejército polaco aunque bajo las órdenes de un general soviético. Poco después hubo un nuevo intento de los húngaros el 23 de octubre. A una inicial protesta estudiantil se le sumaron muchas personas en su camino hasta el Parlamento. La delegación que pretendió publicar en la radio sus propuestas fue detenida. Sus compañeros reclamaron su libertad y se produjeron los primeros disparos. La protesta se extendió por todo Budapest con violencia y desórdenes pero también leyendo unos versos de Petofi; se extendió a toda Hungría y acabó con el gobierno. ¡Estábamos encantados!
                Al frente del nuevo gobierno se puso al Sr. Nagy; disolvió la policía política muchos de cuyos miembros habían sido asesinados; prometió elecciones libres y abandonar el pacto de Varsovia. En una semana la normalidad era total. ¡No podíamos creerlo! ¿Podríamos nosotros?
Por aquellas fechas había una división en occidente por la nacionalización del Canal de Suez. Quizá eso animó a la URSS a intervenir. El 4 de noviembre entraban los carros de combate y el día 10 había terminado todo. Unos 25.000 húngaros y menos de un millar de soviéticos murieron en la intervención. ¿O empezaba todo?: la represión condujo al exilio a 200.00 refugiados húngaros.
Días antes, el 25 de mayo naciera un niño Vicktor Orban. Sin duda era demasiado pequeño para recordar nada pero hoy, como primer ministro es demasiado grande para ignorarlo. Su reacción ante el exilio de los sirios que huyen no de una revolución fallida en pocas semanas sino tras una guerra sin fin de varios años ha sido la contraria a la que benefició a tantos paisanos suyos: levantar vallas para impedir a los refugiados que crucen su país, ¡nadie quiere quedarse en él! para llegar a países más civilizados por cumplidores de sus compromisos internacionales. Si la visión del niño ahogado ha llegado a conmover a parte de nuestro gobierno, con el Sr. Orbán se han alineado los demás.
En el reportaje de las noticias de la Sexta intercalaba imágenes de la huida de los españoles tras el triunfo del fascismo en España en 1939. Las de la huida de refugiados sirios por los campos de Hungría nos muestran idénticos gestos, idéntica, idéntica desolación, idéntica impotencia en el mismo llanto de los padres ante el de sus hijos asustados que no entienden qué pasa ni por qué pasa. El llanto de esa mujer mayor que hoy se ve en el recuerdo de los mismos hechos que se vio obligada a protagonizar para huir del fascismo totalitario que había acabado con la democracia republicana en su país estremece a cualquier ser humano. No así al ministro húngaro, ni al español que - si lo fuera de Franco no lo haría mejor - asocia a los huidos de la barbarie de la dictadura con delincuentes, ni al político del PP que heredero ideológico del franquismo insiste en lo mismo. ¿Cuánta gente así hay?
Derruido el muro de Berlín los judíos nos avergüenzan por impedir el regreso de los 4 millones de refugiados que huyeron de Palestina para conservar su vida y porque para un “pacífico” atropello de los derechos humanos han levantado un muro para separarse de sus víctimas; el Sr. Orbán agrava el calvario de las víctimas de la dictadura sirio levantando un muro; nosotros ¿hacemos algo diferente en Melilla con pelotazos “legales “ y devoluciones  en caliente “legales”?; un candidato a Presidente de los USA pretende hacer lo mismo en los terrenos robados a México. ¿Hasta dónde vamos a llegar?
Si el Sr. Orban levanta un muro por el Sur ¿no sería oportuno rodear toda Hungría con un muro? Si el muro es su visión de la Unión Europea deberíamos terminar su tarea y levantar un muro en toda la frontera, pero supongo que los húngaros, como nos pasa a los españoles, no se sienten representados por el gobierno que, para su desgracia, han elegido.
No queremos gente así ni en España ni en Hungría participando en el Gobierno de la Unión Europea. Queremos una Unión Europea donde gente de esta calaña pueda ser sancionada  y privada de sus derechos, ¡al menos a votar en lo que tenga que ver con el resto de los europeos que no hemos tenido oportunidad de votar para que no saliera elegido!
                Qué triste es ver la validez de la conseja: “no pidas a quien pidió, ni sirvas a quien sirvió!