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3 oct 2013

La farsa del "quiero que no quiero": (2) El movimiento se demuestra andando

Lo único que tiene que hacer cualquier ciudadano ¡no digamos ya el Presidente de la Generalitat!, si verdaderamente quiere ejercer su derecho de petición a que se le reconozca el derecho a decidir es EJERCER el DERECHO A PERDIR SU INDEPENDENCIA DEL RSTO DE ESPAÑA - de la que aun es parte - ¡SIN MÁS NI MÁS Y CON LA LEY EN LA MANO!
“Toda persona natural o jurídica, … puede ejercer el derecho de petición, individual o colectivamente …(art. 1) y “ante cualquier institución pública [p. ej. las Cortes, el Senado, etc.] respecto de las materias de su competencia, cualquiera que sea el ámbito territorial o funcional de ésta (art. 2) “sobre cualquier asunto o materia comprendido en el ámbito de competencias del destinatario [la delimitación del ámbito territorial del país] con independencia de que afecten exclusivamente al peticionario o sean de interés colectivo o general” siempre que no haya “un procedimiento específico distinto al regulado en la presente Ley”
            SÓLO tiene que formular la petición  “por escrito, pudiendo utilizarse cualquier medio, incluso de carácter electrónico, que permita acreditar su autenticidad” identificando al “solicitante, la nacionalidad si la tuviere, el lugar o el medio elegido para la práctica de notificaciones, el objeto y el destinatario de la petición”(art. 3.1) y “en el caso de peticiones colectivas,… serán firmadas por todos los peticionarios, debiendo figurar, junto a la firma de cada uno de ellos su nombre y apellidos” (art. 3.2) pudiendo informar “a institución u órgano diferente de aquél ante quien dirigió la petición” (art. 3.3) y pudiendo exigir “la confidencialidad de sus datos” (art.3.4)
            SÓLO tiene que presentarla “ante cualquier registro o dependencia admitida a estos efectos por la legislación reguladora del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común” (art. 4.1) que “acusará recibo de la misma y lo comunicará al interesado dentro de los diez días siguientes a su recepción … de acuerdo con la norma organizativa de cada entidad” (art. 4.2.).
            Todas las peticiones se tienen que admitir salvo si aquellas “cuyo objeto sea ajeno a las atribuciones de los poderes públicos, instituciones u organismos a que se dirijan … las que deban ser objeto de un procedimiento parlamentario, administrativo o de un proceso judicial”.
            Hubo muchas peticiones en este sentido, p. ej., endurecer las penas por asesinatos, formuladas ante el Ministerio de Justicia. Ninguna se rechazó por ser “objeto de un procedimiento parlamentario” ¡la ley sólo la puede cambiar el Parlamento!, y fueron  admitidas. NUNCA se ha apreciado contradicción, ni en ese ni en otros casos. TAMPOCO podría alegarse ahora si se plantea al Parlamento el derecho a decidir, propio del ciudadano.
En primer lugar porque “constituye una atribución del poder público parlamentario”, por lo que debería ser admitida
En segundo lugar porque aunque cabría la excepción de su aceptación porque “deban ser objeto de un procedimiento parlamentario”, además de los precedentes señalados, es evidente el superior derecho constitucional a la petición, frente a la excepción procesal de su ejercicio, que está jurídicamente subordinada.

2 oct 2013

Jaque al rey: (4) El carro de las manzanas

Leo en EL PAIS de ayer, justo al día siguiente de la manifestación “jaque al rey”, el artículo de la Srª Lindo: “Borbón e hijos, S. L.” Su título me anima a pensar que la S. L. hará referencia no a la responsabilidad limitada de estas sociedades para responder de los desmanes que hagan su consejo de administración, sino que va a jugar con la sinonimia de que, porque es limitada, se va a extinguir con este primer  jaque, al que seguirán otros, tras lo cual lo inteligente es el abandono; el empecinamiento lleva al jaque mate, por la necedad de tantos reyes.
Me equivoqué. Empezaba describiendo el recuerdo del negocio de un familiar trabajador, que desde la infancia enseñó a sus hijos a crear riqueza, la que procede del trabajo honrado, en el noble oficio de la panadería (dar sustento al que lo ha menester es una obra de misericordia sucedáneo de la justicia, al que ésta la hace inútil). Se alababa el trabajo de los hijos que ayudaban a los padres durante los meses de verano mientras sus compañeros estaban zascandileando (yo siempre envidié siempre a un compañero y vecino mío, cuyo padre tenía un bar y desde niño servía en él) y concluye describiendo la legítima la satisfacción de ese padre, ahora ya retirado, que sentado en una esquina del bar ve que el buen ejemplo dado a sus hijos tras toda una vida honrada creando riqueza con su trabajo sigue produciendo sus frutos: la riqueza social y, por ello, su legítimo porcentaje para el trabajador/empresario.
A partir de ese momento descarrilla la comparación. Aun hay razonables reflexiones sobre entender la vida como una carrera de relevos. Es excelente la estatua de la Universidad Complutense de Madrid, frente a la Facultad de Medicina, donde un joven a caballo recoge la antorcha del que, agotado, caído en el suelo se la entrega.
Sigue el comentario a “este peculiar negocio familiar que es la monarquía (por aquello de que  el titulo se hereda de padres a hijos) [que] está claro que se encuentra en período de pérdida de clientes”. Se refiere luego a los que “defienden otro modelo de negocio o de Estado” y a los que los que se llamaron “juancarlistas [que] no entienden por qué el viejo patrón no reconoce en su hijo un substituto con más cualidades para lidiar con este complicado presente”. Todo lo dicho de sus honrados familiares es inaplicable aquí. Su negocio familia” no nació de un robo.
Éste sí. Se inició el 18.07.1936con un golpe criminal. Se continuó educando al heredero en los valores genocidas del preceptor golpista que nos robó; Fue tan aplicado que, siendo pupilo juró, ¡el mismo 18.07.1969, 33 años después!, que nos seguiría privando de la libertad aplicando las mismas leyes inicuas de la dictadura. Muerto el genocida, ladrón de nuestra libertad, reiteró el juramento en 1975. Por tener la fiesta en paz seguimos soportando la dictadura, ahora monárquica ¡pero con los militares golpistas dispuestos a repetir el golpe de Estado. Al fin y al cabo prometía ser menos sangrienta que la sufrida. Pero el nombramiento r de Juan Carlos I de Franco hecho por el dictado era tan ilegítimo como el propio del dictador.
El siguiente Jefe del Estado - ¿está dispuesto a heredar la indignidad de ese título ilegítimo? ¡Por supuesto!, y eso basta para ilegitimarlo. A la herencia ilegítima, no admitida por los legítimos herederos no le cabe usucapión. Por eso la reclamamos ¡incluso con su ropia constitución franquista: “la soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los podres del Estado [empezando por el del Jefe del Estado, si no, mal empezamos” (art. 1.2,CE78).  El nombramiento ilegítimo de Juan Carlos I de Franco se extinguirá con él, como se extinguió el de su tutor. Porque lo sabe, quiere alargarlo.
Al final, la autora - salvada la afrenta hecha a su familia - da la única solución posible: “la opción de presentarse como candidato a la presidencia de la III República”. Quizá recuerde “el carro de las manzanas” de Wilde?  Pero no cabe esperar que sea tan inteligente un Borbón como para hacer eso. Fernando VII lo demostró y la inteligencia se hereda más que los tronos. Por la parte materna la herencia tampoo mejora: su tío Constantino también fue otro golpista.

1 oct 2013

La farsa del "quiero que no quiero": (1) ¿acuerdo o enfrentamiento?

1.- Pedir lo que ya se tiene
Leyendo la Exposición de Motivos de la LO 4/2001 de 12.12 que regula el derecho de petición - la aparente disputa sobre el “derecho a decidir” - emerge como un espectáculo cómico-político acordada entre el Sr. Mas y el Sr. Rajoy para
1.- distraer la atención de los problemas cotidianos más graves y acuciantes: paro, reducción de derechos sociales, salariales, sanitarios, docentes, ante la justicia, etc.,
2.- hacerse propaganda y chupar primeras páginas con discursos vacuos, para enardecer  a sus seguidores e irritar a los que han perdido la fe en ellos pero aun les prestan atención.
El derecho de petición existía ya en las Partidas de Alfonso IX. Hoy tiene naturaleza constitucional dada la. ”mayor participación de los ciudadanos, y de los grupos en que se integran, en la cosa pública, una mayor implicación en las estructuras institucionales sobre las que se asienta nuestro Estado social y democrático de Derecho”.
La doctrina del TC reconoce este derecho subjetivo de los titulares “a cualquier persona natural o jurídica …como … expresión en defensa de los intereses legítimos y como participación ciudadana en las tareas públicas,…  tanto individual como colectivamente” entre el personal civil, del que “no puede derivarse perjuicio alguno para el peticionario, salvo cuando incurra, con ocasión de su ejercicio, en delito o falta” y tiene “carácter supletorio respecto a los procedimientos formales específicos de carácter parlamentario”.
En su exposición de motivos, la LO 4/2001 dice que su ejercicio tendrá la máxima “sencillez y antiformalismo” y aunque “siempre por escrito” puede hacerse por vía electrónica si se acredita ´”la declaración de voluntad” y en cualquier lengua oficial.
Establece además la obligación de “los destinatarios públicos de las peticiones de acusar recibo de las recibidas y, salvo excepciones tipificadas restrictivamente, la obligación de tramitarlas y contestarlas adecuadamente, lo que constituye desarrollo del contenido esencial de este derecho”, porque se trata .”de un derecho fundamental, goza del tratamiento que se deriva del artículo 53.2,CE78 y debido a la “autonomía organizativa y regulatoria se remite a su régimen especial al ejercicio del derecho ante el Congreso, el Senado y las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas”

La mujer en el ejército: (4) enséñame la patita

La libertad es algo peligroso. Por eso se quiere tener controlada, lo cual es una paradoja. Una de las formas de controlarla es la búsqueda de la uniformidad una a través de la uniformidad externa. Todos los totalitarismos se repiten morbosamente en sus hábitos.
Aunque sus objetivos aparentes sean distintos todos tienen el mismo: anular la libertad del ser humano, del que “piensa por libre. Ser “librepensador” llegó a ser una grave acusación; es posible que, incluso, delito.
La fórmula tradicional es el uniforme. Provoca una alienación, que es el método más perfecto para que quienes tenían ya poca afición a reflexionar reciben ahora un respaldo. Esa uniformidad puede ser material. La popularización de la vestimenta de niños y mayores con la camiseta de su equipo ha adquirido tal expansión que, aparte el negocio para los equipos lo preocupante es esa voluntaria ostentación de la alienación que busca el respaldo en encontrar otros igualmente alienados llevando el mismo uniforme.
La necesidad de los jóvenes de vestirse de modo uniforme siempre se consideró debida a la necesidad de autoafirmación a través de la “colectividad juvenil”; es lo mismo que ocurre con las maras y los nazis y demás totalitarios, que necesitan reforzar su falta de autoestima substituyendo su falta de calidad con el aumento de la cantidad de alienados.
Las instituciones más tradicionales: el ejército, la iglesia, la policía, tienen uniforme como seña de identidad y autoridad propia de estructuras jerárquicas. El beneficio funcional es evidente, pero tiene el inconveniente de la alienación que generada: el llamado “espíritu de cuerpo” que divide a la humanidad en dos grupos: “nosotros”, los del grupo concreto, y “ellos” el resto hasta 7.000.000.000 de personas. La alienación se manifiesta en la divisa “los trapos sucios se limpian en casa”, que significa que los delitos no se denuncia y, en lugar de “limpiarlos” se protegen como “timbre de honor”.
Así es como se explican los infinitos casos de pederastia dentro de la iglesia católica. Se trata de la alienación que impidió denunciar o que condujo a ocultar esas denuncias protegiendo a los delincuentes. Ahora, cuando medio siglo después se descubre la realidad, la reacción es siempre la misma: se trata de un ataque a la iglesia.
No es imprescindible el uniforme en los partidos políticos, aunque van siendo cada vez más frecuentes las camisetas de identificación. Los más decentes de cada partido denunciaron la corrupción. El silencio encubridor, con tintes mafiosos que incluía las amenazas, fue la respuesta. Ahora, cuando lo podrido flota, la reacción es la misma: se trata de un ataque a partido. Hace poco se acusó a la judicatura: “somos víctimas de una Causa General”
En una sentencia sin precedentes, no hace mucho el Supremo condenó a un coronel a dos años y diez meses de prisión por “abuso de autoridad” y “trato degradante” a una subordinada. La satisfacción al ver que esta institución - de las más conservadoras - se abría al respeto a la persona por encima del espíritu de cuerpo motivó una general satisfacción. Poco duró la alegría. Tras la condena empezó otro calvario de la capitana; por un lado el ostracismo de sus “compañeros”; por otro, tras haber aprobado una valoración con calificaciones ”muy brillantes” fue sometida a otra en la que obtuvo valoraciones “muy deficientes”. Pero quizá lo más intolerable haya sido un juzgado militar haya abierto diligencias por un supuesto delito de “deslealtad” - ¿con el acosador? - castigado con hasta seis años de cárcel.
Lo mismo ocurre con la policía donde el espíritu de cuerpo llega a niveles hediondos. Se “justifica” diciendo que eso pasa en todos los países. Si es verdad - aunque haya países donde la corrupción supera a la de España, en otros es inferior -  lo que es necesario es que desaparezca en todos los países, no que haya que aceptarlo en ninguno empezando por este.
Total, que como en el cuento de la cabra y los siete cabrititos cuando veas a alguien con uniforme antes de abrirle la puerta habrá que decirle: “enséñame la patita”, porque si espera que la institución a la que pertenezca te proteja de sus desmanes, ¡vas servido!

Jaque al rey: (3) Memoria histórica; no hay dos sin tres

1871: 11 febrero
Los españoles apostamos por la democracia. Se constituye la I República Democrática
1874. 29 noviembre
Golpe de Estado del General Martínez Campos: vuelve la dictadura real borbónica.
Se disimula la dictadura real con un Parlamento: no todos los españoles pueden votar.
1931: 14 abril
Los españoles recuperamos la democracia. Todos, pobres y ricos, varones y mujeres tenemos derecho al voto. La educación pública es obligatoria y laica.
1931: 26 noviembre
Se condena a Alfonso XIII por alta traición mientras él sigue refugiado en la Roma fascista. La condena implica que pierde sus "dignidades, derechos y títulos" que no podrán reivindicar sus sucesores.
1931: 9 de diciembre
Se aprueba la Constitución de la II República Democrática y laica “de trabajadores de
todas las clases.”
1936: 18 de julio
Golpe de Estado del General Franco. Inicio del genocidio de demócratas. Apoyan el golpe los nazis, fascistas y el Vaticano, dura 3 años; la represión 39 años.
Se disimula la dictadura militar,con Parlamento (Cortes): ¡incluso hay elecciones!
1938: 15 de diciembre
           El genocida, General Franco, deroga la ley de inabilitacion del rey de 26 de diciembre de 1931
1969: 18 de julio
Conmemorando 33 años del inicio de la guerra el genocida nombra al heredero de la dictadura. Juan Carlos I de Franco - atropella los "derechos" de su padre, como hiciera Fernando VII - acepta la herencia del dictador y jura que continuará provando de libertas a los españoles
1975: 20 de noviembre
Con gran retraso, su Dios acoge en su seno al genocida. Fin de la dictadura militar
1975: 21 de noviembre
Juan Carlos I de Franco vuelve a jurar todo incluido que nos privará de los derechos de que nos privara el dictador con las mismas leyes. La dictadura militar se hace real.
1978: 8 de diciembre
Se publica la CE78 y “atada y bien atada” la dictadura militar no democrática es real
Se disimula(1º): “la soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los poderes del Estado”(art.1.2,CE78).¡Falso!: al Jefe del Estado lo eligió el dictador y es hereditaria. (2º): no se cumple el principio una persona = un voto. La ley electoral hace que en algunas provincias los votos valgan 3 veces más que en otras.
2013: 28. septiembre-¿?
(Todos los españoles tendrán el derecho de petición individual y colectiva, por escrito, en la forma y con los efectos que determine la ley (art. 29.1,CE78)
Se pide el Fin de la Transición a la Democracia: abdicación en el pueblo
20aa: dd de mmmmmm
Juan Carlos I de Franco devuelve al pueblo la soberanía ilegítima que le dio el dictador
1.- Ahora ya es verdad que “la soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los poderes del Estado” (art.1.2,CE78).
2.- Se deroga el Título II de la CE78: “De la corona”, por discriminatorio (art. 14,CE78).
3.- D. Felipe, Dª Letizia e hijas van a Suiza, con su cuñado y cuñada, a buscar un trabajo.

30 sept 2013

Jaque al rey: (2) 1000 es más que 100

Partimos de la base de que la mayoría de las personas somos decente, cuando llega la hora de implicarse muchas personas decentes - ¿lo son realmente? - dan un paso atrás.  Son los que siempre quieren nadar y guardar la ropa, lo cual no es muy decente. Los que te dicen  en privado: “estoy de acuerdo con lo que dices”, pero jamás te apoyan en público; que cuando asisten a una reunión en la que tú hablas te vuelven a decir “estoy de acuerdo con lo que dices”, y cuando les pregunta por qué no lo manifestaron en la reunión se excusan diciendo “es que tu lo dices tan bien que si lo digo yo lo estropeo”. “Bastaba haber dicho: estoy de acuerdo con esta última manifestación, que es bien sencillo”, les replicas, y entonces sonríen y se encogen de hombros.
Pero esas son las mimbres con las que hay que hacer el cesto. Cuando esté terminado tendrá miles de autores; si al final se rompe sólo tendrá cuatro responsables. Son muchos años - 39 bajo la dictadura militar, 38 bajo la dictadura monárquica -sufriendo la mala educación ciudadana. Eso deja un poso de indolencia, de temor, ¡incluso de pánico justificado!
Si alguien nos dice que ha sufrido violencia por parte de unas personas uniformadas nos lo creemos. No lo dudábamos bajo al dictadura de Franco; el Jefe del Estado es el mismo. El cuerpo de uniformados también. Aunque las leyes que lo rigen han cambiado, la educación que han recibido no tanto. Aunque ahora su comportamiento es ilegal, hoy gozan de la misma impunidad que ayer, cuando era legal. Que se lo digan a “Billy el niño”. Ahí está impune.
¿Algún uniformados es consciente - ¡íntimamente consciente! - de que está obligado a proteger  el ejercicio de nuestra libertad de expresión y para protegerla de los energúmenos - como los invasores de la sede de Blanquerna - que pretenden impedirla? Espero que alguno sí.
¿Algún uniformados es consciente - ¡íntimamente consciente! - de que está obligado a la desobediencia debida cuando sus superiores les dicen que empiecen a apalear a ciudadanos que están ejerciendo su derecho a la libertad de expresión que protege la constitución franquista del 78? Espero que alguno sí.
Lo grave de esta suposición esperanzada es doble: primero que es una suposición y segundo que es una suposición de que algunos sí. En su lugar yo debería poder declarar “la certidumbre de que todos sí,”. Pero eso es lo verdaderamente grave: no lo puedo declarar.
Necesitamos una etapa de educación ciudadana que se nos ha negado en esta Transición a la Democracia (otro engaño porque es una transición a la dictadura monárquica) para formar, desde la escuela, buenos ciudadanos democráticos: ciudadanos que sepan que la soberanía no está en los pueblos, sino en los ciudadanos que, libres, se agrupan en pueblos.
Nada de ver con esa mandanga fascista de quienes reivindican la soberanía para los “pueblos”, las “naciones”, las “repúblicas”, los “estados”, los “reinos”, las “religiones”, etc., que son todos una panda de fascistas  que desde esa “idea” quieren sojuzgar al ciudadano.
 Los griegos lo dijeron hace milenios: “el hombre es la medida de todas las cosas”. Las religiones monoteístas, ¡puro fascismo!, prohíbieron al hombre pensar. Las monarquías, igualmente fascistas, hicieron una fecunda coyunda con ellas: hay que obedecer a la idea, “el dios verdadero”; hay que obedecer a sus designados. 1º.- “el sumo sacerdote verdadero”; 2º.-  “el rey/el caudillo verdadero, por la gracia de Dios”, pero también “el pueblo verdadero”, “la nación verdadera”, el Estado verdadero”. Ninguno defiende la única verdad: el hombre pensante hasta el punto que ser librepensador era casi un delito.
Para impedir que los ciudadanos se eduquen en la reflexión - pensar es flexionarse sobre uno mismo - el Sr. Wert ha eliminado esta asignatura del curriculum escolar. Privados de esta educación es más fácil lograr súbditos obedientes, ¿para qué pensar?; dóciles creedores en mentiras ¿para qué pensar?; gente con “fe” en los que les engañan, ¿para qué pensar?
Ardua es la tarea que tenemos; pero cuanto mayor sea la conclusión es más urgente: ¡tenemos que empezar cuanto antes! ¡Que no nos desanime el número!: 10 es más que 1; 100 es más que 10: 1000 es más que 100; … Así, poco a poco, “con prisa y sin pausa”, tenemos que invitar a todos nuestros conciudadanos a pensar, luego animarles a reflexionar, luego pedirles que pasen a la acción de pedir, tras lo cual ya no será necesario, les saldrá solo, el paso a la acción de exigir. Exigir que se reconozca la libertad (donde no hay súbditos) la igualdad (donde no hay privilegios hereditarios) y la fraternidad (que nos exige la ética de no engañar).

29 sept 2013

La mujer en el ejército: (3) entender las cuatro reglas

Saber qué significan los números
Añade el artículo: “En los años que siguieron a la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas su presencia creció espectacularmente. En parte porque el ejército iba a la caza de reclutas y las mujeres salvaron la falta de candidatos”. Hasta ahí lo ocurrido es normal. Si el número de candidatos varones disminuye y el número de candidatas mujeres aumenta lo NORMAL es que la proporción de candidatas mujeres que ingrese en las Fuerzas Armadas aumente, supuesta similar cualificación entre ambos colectivos de candidatos. No hay pues un crecimiento espectacular; es el crecimiento derivado de la proporción que hay en la demanda.
Hay que tener cuidado con los números expresados en porcentajes. Pasar de una mujer a dos en las Fuerzas Armadas aumenta su porcentaje en el ¡100! Su presencia en términos absolutos es ridículo: una persona. Si se pasa de una mujer a diez, ¡el aumento es del 1.000 %!, algo imposible en el caso de varones. Al comentar esos datos, como los de las gráficas, hay que entender el significado de los números o se corre el riesgo de graves errores de interpretación.
Y eso es un problema conceptual no siempre suficientemente claro en trabajos periodísticos.
Cuando se dice: “SIN EMBARGO, la crisis ha frenado en seco ese proceso y el porcentaje roza el 12 % desde hace ocho años. Lo más preocupante es que cada vez ingresan menos”, se revela que no se entiende bien el proceso de la oferta y la demanda. Lo que ocurre es INEVITABLE y, por lo tanto, no procede ese SIN EMBARGO. Todo ello ocurre al margen de la actitud de las Fuerzas Armadas: los candidatos son los que quieren serlo ¡dentro de la sociedad civil!
Al reducirse el porcentaje de la demanda de candidatos varones NECESARIAMENTE aumentó el porcentaje de candidatas mujeres. De él surgió un mayor aumento porcentual de ingresos de candidatas mujeres, supuestos ambos subconjuntos con equivalente formación. Si aumenta el número de candidatos varones respecto al de mujeres, ocurre NECESARIAMENTE  lo contrario. La aritmética rige esta realidad al margen de la actitud de las Fuerzas Armadas, que sigue siendo la misma: seleccionar a los mejores candidatos.
En una gráfica se presenta el porcentaje de candidatos mujeres de 2008 a 2012. El porcentaje de candidatos varía mucho de un año al otro. Eso - supuesta igual formación en todos los candidatos - implicará que el porcentaje de ingreso fuera igualmente irregular cada año, dato que, sin embargo, no se encuentra entre los datos del artículo, quizá forzado por la brevedad que impone el medio, pese a que ese sería un dato crucial.
La comparación del porcentaje de candidatos con el de aprobados es importante. Aún más lo sería  conocer la distribución de calificaciones de las mujeres que ingresaron respecto de los varones, que no incluye este breve informe. El resultado, quizá, fuera el mismo que en la Universidad civil entre los universitarios: la media de las calificaciones de las mujeres es, en general, mejor que la de los varones.
Añade el trabajo: “Lo más preocupante es que cada vez  ingresan menos. Si en 2008 las mujeres representaban el 11,5 % de los nuevos soldados y marineros en 2011 eran sólo el 4,8 %”. ¿Por qué es preocupante? Que disminuya o aumente el número de candidatas de tropa y marinería es una opción personal de libertad de los candidatos al presentarse a un nivel u otro.
El porcentaje de candidatos a oficiales, que exige mayor formación, es bastante constante: oscila entre 6 % y 4,7 % y su valor medio es 5,1 % en el intervalo 2008-2012. El porcentaje de candidatos a suboficiales, que exige menos formación, tiene una oscilación mayor, de 4,4 % a 0 % y el valor medio es menor en el intervalo 2008-2012, 2,3 %, y 2,9 % en el intervalo 2008-2011. El porcentaje medio de candidatos a soldados, que exige una mínima formación, oscila entre 11,5 % y 2,5 % y tiene el valor medio más elevado: 6,4 % en el intervalo 2008-2011. El mínimo de candidatos para ser suboficial merecería, quizá, algún comentario.
No se destacaba bastante en el artículo, el dato figura en las gráficas, que el porcentaje de presencia de mujeres en el ejército es superior al de otros ejércitos donde su incorporación fue anterior. Eso indica que las Fuerzas Armadas Españolas tiene una actitud, ¡cuando menos!, tan aperturista como en esos otros países, y que el porcentaje es el que es, superior al de algunos países e inferior al de otros ¡debido a la demanda y calidad de los candidatos!

Jaque al rey: (1) ¡no llueve!, son lágrimas del miedo

Leo un panfleto de algunos “juventudes revolucionarias” que apoyaron el “jaque al rey”, y me sorpendo. Participé en ese “jaque al rey” como otra forma más de manifestar mi rechazo a este sistema que ha dado de sí lo que engendraba en su seno: corrupción. No cabía esperar otra cosa de esta dictadura monarquica, también la anteiror era parlamentaria, heredera y continuadora de la dictadura militar que la engendró y educó a a su imagen y semejanza; la misma dictadura que nos robó la democracia restaurada el 14 de abril de 1931.
Quienes queremos ver reorganizada España como una República Democrática rechazamos definirla como “un engenedro genocida y asesino de pueblos ….”, a lo que sigue una inmensa retahla de palabrería vana y grandilocuente que no deja títere con cabeza. Se puede ser joven y revolucionario, pero no vivir en eterna adolescencia inmadura empleando una empeanada verborreica de palabras que parece que dicen algo pero que, imitiando lo que dicen que quieren combatir, caen en la misma vacuidad, si no la superan, que los actuales dirigentes. Eso revela de modo harto evidente la identidad ideológica que les une.
Muchos que participamos en ese “jaque al rey” rechazamos que “ahora es el turno de los pueblos para construir la alternativa de poder”. Para nosoros sólo hay una alternativa del poder: los ciudadanos libres agrupados en una República Democrática.
De modo un poco simple cabe agrupar a los seres humanos en dos grandes grupos:
1.- el de los que ponemos a los “ciudadanos reales” por encima de los pueblos en los que ellos se agrupan y defendemos la declaracion de los derechos del hombre y del ciudadano “iguales ante la ley sin que ninguno sea ni “diferente” ni, mucho menos, “superior”, sea cual sea su nacionalidad y peculiaridades para constituir un pueblo, elemento primitivo del que nace la nación o el Estado. Un Estado puesto al servicio del ciudadano. Para nosotros la divisa es: Queremos un poder del ciudadano para el ciudadano.
2.- el de los que pone a la “idea de pueblo” por encima de los ciudadnos; que definen e esa idea como un puelbo formado por elementos “superiores” o “diferentes” (el concepto es el mismo aunque la palabra varíe) y por  tanto con derechos “diferentes” es decir “superiores” (nunca he oído reivindicar una “diferencia que implique menores derechos”) a los de los demás que no son de la misma “raza”, no tienen “los mismos 16 apellidos”, no hablan “la misma lengua”, no profesan “la misma religión”, no creen en “las mismas consignas”. Para ellos la divisa es: Queremos un poder del pueblo para el pueblo.
Para los primeros el ciudadano es lo único importante. Todo se crea para estar a su servicio, al margen que los “pueblos” en que, por razones históricas, se agrupen libremente se llamen la “patria”, el “reino”, la “nación”, el”imperio”, el “estado”, la “religión”.
Para los segundos, esos “pueblos”, convertidos en una “idea” tienen la misma esencia totalitaria: primero suplantan al individuo como sujeto de derechos; luego secuestran al individuo que, como un esclavo, queda al servicio de la “idea”, que es el sujeto de derechos. El siguiente paso es bien conocido: una persona, “el oráculo”, es el único correcto intérprete de “esa idea”. Su nombre es variado: “caudillo”, “fhürer”,  “lider”, “rey”, “emperador”, “pontífice”, “dios”, etc. Son diversas denominaciones del mismo concepto: “dictador”.
Él “dicta”: los demás copian; “manda”: los demás “obedecen”; define “el camino correcto”: los demás “lo siguen”; define la “ortodoxia”: los que discrepen quedan convertidos en “contrarrevolucionarios”, “herejes”, “enemigos del pueblo”, “brujas”, traidores”, etc. Cada esquema totalitario tiene su propia temrinología; el objetivo es el mismo: hay que acabar con el que se areva a pensar “otra cosa”. ¡Por supuesto!, siempre previo un juicio justo.
Si en esas frases a favor de los “pueblos” se substituye esta palabra por cualquiera de las otras, emerge el mismo discurso reaccionario de los eternos y variopintos dictadores, con sus monótonas y eternamente repetidas consignas de: “todo el poder para los soviets”; “todo el poder para la iglesia”; “todo el poder para los trabajadores”;  “todo el poder para el capital”; todo el poder para el rey; “todo el poder para el líder”, “todo el poder para el rey” que tienen en común “nada de poder para el ciudadano”, ¡justo lo contrario de lo que queremos otros!
¡Qué fácil es engañar a la gente poco reflexiva “vendiéndole el mismo engaño”, sólo con cambiar unas pocas palabras, para lograr el mismo objetivo: anular al individuo libre!
Todos tenemos la evidencia de que al reducirse el tamaño de la colectividad mayor es el poder del corrupto: el Estado - a través de los partidos de ámbito nacional que logran el poder - la Autonomía - a través de los partidos de ámbito autonómico que logran el poder , el Municipio - através de los partidos, apéndices de los de ámbito nacional o autonómico o municipales.
La única solución ante esta realidad inevitable - la democracia directa sólo fue posible en una Grecia donde el número de demócratas era una oligarquía reducida - es la de potenciar al individuo como el “supremo poder”. Que el individuo el que tenga bajo un control contínuo y fuerte a sus representantes; que pueda, incluso, exigirle que rinda cuentas antes del fin del mandato; eso vendría a ser como una “moción de censura popular”, equivalente a la que los represemtantes tienen en el Congreso.
El “pueblo”, se llame “patria”, “reino”, “nación”, ”imperio”, “estado”, “religión”, etc., es la misma superestructura del poder; sólo cambia el nombre y, aparentemente, la estructura para que como decía el Príncipe de Salinas “cambie todo para que todo siga igual”.
Esas “juventudes revolucionarias” - ¿juventudes o adolescentes? - son reaccionarias, aunque se llamen revolucionarias porque buscan el mismo objetivo: eliminar al individuo que reflexiona por “libre”; que se siente “igual” al de otros “pueblos”; que, por ello, se siente “fraterno” con él y ni “diferente”, ni “superior”.
Esos revolucionarios son de la calaña de los que animaba José Antonio Primo de Rivera: “la revoluciòn es la tarea de una resuelta minoría inasequilble al desaliento”. Así les hacía sentirse “diferentes”, es decir “superiores”, por lo tanto “con derecho a conseguir todo”, la revolucion ”por las buenas o por las malas”; y vaya si hicieonr la revolución: donde había democracia con ciudadanos libres pusieron dictadura; la consiguieron por las malas.
Otros pensamos, por el contrario, que “la revolución es la tarea de una inmensa mayoría de ciudadanos libres (no al servicio de ninguna idea), iguales (ni “superiores” ni “diferentes”) y fraternos, expresión obsoleta que hoy se diría “eticamente decentes”.
Que los amigos de mis amigos sean mis amigos puede ser verdad o no, pero me animo a correr el riesgo de equivocarme. Que los enemigos de mis enemigos sean mis amigos es algo que sólo ocurre por pura coincidencia. 
Tener estas ideas claras evitará cometer errores. 
Como creer que porque hay un Parlamento estamos en una democracia, Franco  tenía un Parlamento y Him Il Sung lo tiene en Corea. La democracia exige poder elegir al Jefe del Estado, poder elegir al Parlamento y ser iguales ante una ley independiente del Parlamento y del ejecutivo.
La manifestacion terminó bajo un fuerte aguacero: !No llueve! se oía; ¡son lágrimas de miedo!