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20 may 2013

La mujer decide: (III) El respeto ecológico

En la actualidad, en ese reiterado retroceso que se produce en la evolución de las sociedades, estamos contemplando una apología ilimitada de lo natural que no puede ser más insensato. Todo lo que ocurre es natural, porque está sujeto a las leyes de la naturaleza. ¡Nada de lo que ocurre puede violar ninguna! nadie ¡por más que se ponga de coronilla!, logrará jamás hacerlo.
En esas condiciones ha surgido una corriente integrista, que se autodenomina ecologista, cuya simplicidad de doctrina permite que el número de irreflexivos que la acepten sea inmensa, según la cual no se puede alterar la naturaleza. Eso lo dicen quienes viven en confortables casas en lugar de en las cuevas, que es lo natural; que comen animales a los que crían para comerlos, en lugar de cazarlos, que es lo natural; que cortan millones de árboles para fabricar papel en el que imprimir noticias, en lugar de conformarse con las del pregonero, que es lo natural. Que van de un lado a otro en vehículos contaminantes - aunque sean municipales contaminan lo mismo - en vez de ir andando que, además de saludable, es lo natural. Son esa gente que está más preocupada por la cría del abejaruco pero que vive con aburrimiento la noticia diaria de como se mata a la cría de sirio en estos momentos.
Inmediatamente las iglesias reaccionarias - ¿hay alguna que no lo sea? - han hecho suyo su mensaje de atropello a la libertad ajena aplicándolo al caso de la libertad de la mujer a tener o no hijos. Alegan que, producida la fecundación el resultado final será un hijo y que, por lo tanto, la mujer no tiene derecho a interrumpir el curso de la naturaleza. Si eso fuera verdad tampoco tendría derecho a interrumpir el curso de los ríos creando presas como hacen los castores ¿de modo artificial o natural?; ni a robar terreno al mar por miles y miles de hectáreas, aunque quizá sirva de coartada que eso mismo haga la naturaleza de vez en cuando. Como se ve, vivimos en un mundo donde todo es “artificial” si entendemos por ello lo hecho con arte y destreza y técnica surgida de la inteligencia y la razón, que son “naturales”.
Pues bien, siguiendo este insensato argumento - el único sensato es que el hombre actúe de modo razonable para su propio beneficio - es obligado reconocer que la naturaleza a veces se equivoca y en lugar de engendrar a una persona engendra a un monstruo más o menos monstruoso. Cuando eso ocurre la mayoría de las veces la propia naturaleza aborta lo que ha engendrado y lo suele hacer con tanta celeridad que ocurre dentro del plazo de un mes, con lo que la madre fecunda sólo sabe que se le ha retrasado la regla. Ese retraso se debió al tiempo que necesitó la naturaleza para darse cuenta de su error y abortar ¿naturalmente?
¿Tiene menos derecho la mujer sobre su propio cuerpo que la propia naturaleza que, estadísticamente la fecunda o no sin contar con su voluntad para nada? No parece razonable defender esa tesis. ¿Es más razonable si decirnos que está obligada porque ésa es la voluntad de la sociedad que  ha declarado que ella no tiene esa libertad, prohibiéndolo por ley? ¿Disminuye en algo la irracionalidad de esta afirmación por decir que ésa es la voluntad de un extraterrestre? ¿De cuál, habría que preguntarse?, ¿del mismo que si quiere la deja embarazada y si quiere la hace abortar de modo “natural” porque "quiso" que fecundara un feto inviable?
La democracia, una creación racional, se basa en el máximo respeto a la libertad de cada ciudadano. Por ello la ley penal establece la mínima limitación a la libertad en el ser humano. El mínimo respeto que cabe exigir, ¿cabe imaginar otro menor?, es que se le reconozca a cada uno que es dueño de su propio cuerpo.
Déjense pues las iglesias de atormentar a las mujeres - misóginos obsesos - y, sobre todo, déjense los poderosos de atropellar a los más desvalídos. Respeten su libertad sobre su cuerpo. No hacerlo y, además, imponerle la servidumbre de mantener a quien no quieren tener como hijo ¡porque es su hijo!, es demasiado abuso. Y ahí lo tienen al Sr, Gallardón; está dispuesto a violar "legalmente" la voluntad de todas las mujeres.

19 may 2013

La solución a la crisis: (IX) Beneficios colaterales

El primer resultado de la reducción de la jornada laboral, como hemos visto en el trabajo previo (VIII), no es una fruslería: 4.439 millones de parados convertidos en trabajadores. El coste es un incremento del 8 % del precio. Ahora bien los descensos de precios que se han producido a lo largo de estos años de crisis como consecuencia de la falta de poder adquisitivo de los ciudadanos ha sido en muchos casos muy superior al 8 %.
Eso quiere decir que las empresas hubieran podido aceptar esa reducción de la jornada laboral y asumir ese incremento del precio del 8 % ¡sin trasladarlo al precio! La situación, desde el punto de vista del precio de venta al público, sería equivalente a lo que se han visto obligadas a hacer el empresario para poder mantener las ventas o que no se le reduzcan demasiado, que ha sido bajar el precio de venta.
Sin embargo la situación sería completamente distinta. En adición a los beneficios ya señalados tendríamos los siguientes beneficios indirectos:
1.- Habría 4.439 millones de personas más comprando cosas todos los días, con lo cual las ventas hubieran aumentado muchísimo y, aun con ese 8 % menos de precio de venta ¡el mismo que tienen ahora!, los beneficios hubieran aumentado en relación a la situación actual.
2.- Habría 4.439 millones de personas que nunca hubieran consumido, en subsidios de paro, muchísimos más miles de millones de pesetas, que se hubieran podido dedicar a la inversión pública en docencia, en sanidad, en políticas sociales, pero también en obras públicas  productoras de riqueza, no en obras faraónicas productoras de corrupción generalizada.
3.- Habría un incremento de ingresos por el IRPF que estarían pagando esos 4.439 millones de personas, porque tendrían trabajo, de los salarios que estarían cobrando y a esa cantidad se añadiría el 20 % del ÏVA de todo lo que estarían comprando, que sería su salario íntegro.
4.- Pero con tres días de fin de semana habría muchas personas que aprovecharían su tiempo viajando por España dinamizando los pueblos cercanos, potenciando la hostelería, con lo que el incremento de la demanda de personal en este sector se mantendría durante todo el año.
5.-Eso permitiría bajar los precios de los hoteles, que estarían abiertos todo el año, dejando de ser estacionales, lo que permitiría aumentar su competencia en el turismo internacional.
6.- Así, con un aumento de ingresos por impuestos sin necesidad de subir su porcentaje, existiría suficiente dinero para rebajar la deuda soberana, y suficiente dinero para prestarlo a las empresas y autónomos que en estos momentos están en situación de colapso financiero.
7.- Por otra parte, el mayor tiempo libre de que dispondrían los ciudadanos podría invertirse en formación adicional de las personas, en atención a sus necesidades familiares, en atención a los hijos, etc.
Es decir, estaríamos entrando en la espiral de desarrollo expansivo abandonando la espiral de la concentración en el agujero negro en el que nos estamos metiendo año tras año, mes tras mes, semana tras semana, día tras día con un empecinamiento propio de la total y absoluta irreflexión en el análisis experimental de la realidad.

Palabras deesacreditadas, actitudes prohibidas

Fueron demasiados años de pensamiento único: en lo religioso, en lo político y en lo moral. Fueron demasiados años en los que lo que no estaba prohibido era obligatorio, como se decía para reírnos de nuestra impotencia. Eso condujo a tener un comportamiento servil con el jefe, con el padre, con el marido, con el novio, … Una perfecta anulación de la personalidad.
“Discutir” era una palabra prohibida. “¡No discutáis!”, se decía si dos personas defendían sus distintos puntos de vista. ¿Por qué no discutir? Sin duda somos un poco apasionados en la discusión: pero lo somos precisamente por eso; porque no  hemos sido educados en qué es la discusión. Llevamos a la espalda una historia de imposición de la  voluntad sobre el “inferior”, ¡sólo porque somos los que tenemos el poder! Nos hemos olvidado que el poder lo da tener razón. Y que como todo el mundo que tiene “la suya”, no quiera imponerla, sino ofrecerla al otro para que, si le convence la haga suya y si no, ¡allá cada uno con su propia decisión!
Las definiciones que nos da el diccionario de la RAE son harto positiva: “Contender y alegar razones contra el parecer de alguien: examinar atenta y particularmente una materia”. ¿Qué hay de malo en esta actitud? Mejor dicho ¿no es absolutamente positivo discutir? Es la consecuencia natural de que cada uno tenga una opinión distinta respecto a la materia que se esté analizando porque aquí sólo se permitía la unanimidad.
La otra definición de discutir es “contender y alegar razones contra el parecer de alguien”. El asunto era ¿quien era ese alguien? Si era alguien que tenía el “poder”, no se podía contender con esa persona. “¡Vd. no sabe con quien está hablando!” era lo que se oía decir al “poderoso” No cabe mejor confesión de que no se tiene razón. Quien cree que tiene razón la expone, no la impone; está seguro de que la razón convence; a lo sumo, que necesita una aclaración o  una explicación. Lo único que es incompatible con la razón es la imposición.  
Pero se vivía en el rechazo a la razón como norma de convivencia. Era, desgraciadamente, el resultado de vivir “bajo” gente que “sabía que ella estaba en posesión de toda la verdad”: la verdad revelada por el extraterrestre; la verdad impuesta por el poder dictatorial; la verdad que, porque se imponía en vez de ofrecerse, carecía de razón; es decir, porque era la mentira.
Sin duda la palabra “contender” tiene cierta idea de violencia; pero veamos la definición de contender: “disputar, debatir, altercar; discutir, contraponer opiniones, puntos de vista”. Aunque algunas palabras refuerzan la violencia otra no puede ser más razonable: “contraponer opiniones, puntos de vista”. ¿Qué hay más razonable que distintas personas tengan distintos puntos de vista? Sus experiencias vitales son personales; la educación que han recibido fue diferente; su sensibilidad es distinta; su formación también. ¿Cómo no van a tener distintos puntos de vista? Lo irracional sería que pensaran lo mismo. Bien claramente lo afirma el dicho: “cuando dos personas piensan absolutamente lo mismo, una ¡por lo menos!, no piensa”.
Lo normal es tener diferentes opiniones ¡hasta ante un mismo hecho objetivo! ¿Cómo no tenerlo sobre los comportamientos?  Eesa actitud de opinar, de “discurrir sobre las razones, probabilidades o conjeturas referentes a la verdad o certeza de algo; .valorarlo de distinto modo”, era algo también prohibido. En su lugar había dogmas, consignas, dictados.
Pero el poder de la razón es inmensa. Ellanos permitió razonar en un mundo donde la razón estaba prohibida. Pero aun quedan secuelas de aquella educación: “tú, no te metas en discusiones”, “tú, no discutas de política”, “de la discusión no nace la luz”. Eso se decía a los jóvenes. Es milagroso que de esa educación haya podido nacer el 15-M. En su búsqueda del acuerdo entre todos, gente desconocida entre sí, fueron capaces, lo son, de llegar a un acuerdo tras otro durante dos años, tras mucho discutir.
Todo un ejemplo que oponer a ese lamentable espectáculo diario; ese griterío de “tertulianos de la tele”. Su actitud es similar en todos los programas: de “salsa rosa” o de otros programas presuntamente más racionales entre gente presuntamente mejor educada. Peor que la irracionalidad de algunos argumentos lo es la falta de respeto al interlocutor; la falta de educación de la insinuación envenenada, de la insidia que revela ruindad de alma; el recurso l argumento “ad hominem” cuando se carece de razones que oponer; la interrupción ¡porque no vale la penar perder el tiempo escuchando las estupideces que me están diciendo!, piensa el que interrumpe. Ahora hay libertad para hablar, pero el ánimo de imponerse, ese insensato querer vencer y no convencer; esa exigencia a que me reconozcan que tengo toda la verdad, es la herencia del pasado.
Para evitar esta mala educación de los futuros ciudadanos, al Ministro Sr. Wert se le ocurre eliminar la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Y los presidentes de las autonomías le secundan reduciendo más aun la financiación en la docencia pública mientras financian a instituciones posesoras de la verdad, como en el pasado, ahora que la razón estaba surgiendo.

Derecho a decidir: (1) Alienados

A los totalitarios se les identifica antes por el lenguaje que por sus actos. En ese sentido no cabe hacerles el reproche de “por sus obras les conoceréis” (Mat. , 7.0); obras y palabras coinciden. Los totalitarios pueden ser totalitarios en todos los órdenes de la vida; aunque siempre hay algún tema que es de su predilección se suele ser totalitario en varios aspectos.
Los más viejos son los totalitarios religiosos. Son esas asociaciones y sectas de asociaciones - a las que se les suele denominar iglesias o religiones. Rechazan el nombre de sectas aunque todas los son: una de sus características es que dentro de todo grupo totalitario siempre hay otros más totalitario, ¡los puros!, que no soportan las impurezas ajenas Sus adeptos creen que su vida está al servicio del extraterrestres que, según ellos, los creó para eso. Él mismo es el colmo del totalitarismo: omnipotente, omnisciente, omnipresente, … omni-todo  Con este planteamiento totalitario, toda la vida de sus creyentes está a su disposición.
La educación - en realidad es adoctrinamiento - la dan en escuelas y sus centros educativos - centros de alienación - de donde surgen los omni-tontos - los más fáciles de alienar. Se les hace creer que a su omni-todo le agrada que sufran “todo”, que se resignación ante “todo” y hasta que sacrifiquen su vida, es “todo” lo que tienen, como mártires en un acto que si no es omnipotente, es “todo” lo que pueden hacer: el máximo extremismo.
 Los más ladinos, los jerarcas, aplauden a los “mártires”, los celebran,  los alaban, los disculpan, los  inducen pero … ¿no es curioso?…., ningún jerarca los imita. Los más débiles mentales sacrifican de modo agresivo maltratando o asesinando a los que, su terminología es la misma al referirse al resto de la humanidad, son “infieles sin derecho a vivir”. Todas las religiones monoteístas - el politeísmo, al ser democrático no es totalitario- siempre ha organizado guerras santas. Si ahora no lo hacen no es por falta de ganas de atropello, sino porque han sofisticado sus métodos para triunfar en “su guerra de agresión”, ahora ideológica.
Otro tipo de totalitarismo es el deportivo. Es la copia de las mismas actitudes y preceptos irracionales; quizá más irracionales porque aquí no cabe la tonta disculpa de yo lo creo”. La evidencia experimental demuestra que la creencia es falsa.  Pero se reproduce el monoteísmo - sólo se cree en un equipo - al despreciar a los demás dioses como basura. La atribución, igualmente falsa, de ser los mejores, revela la necesidad - una alienación patológica - de ser mejor en algo. ¡En lo que sea! Algunos se conforman con ser los más ”pupas”; los que soportan mejor la desgracia de lo mal que le va siempre al equipo; ¿cabe mayor alienación? Es, como se ve, el ansia del totalitarismo que se revela por el camino más fácil, siempre el más irracional.
Otro totalitarismo clásico, muy dañino, toma como “su ser omnipotente” a la nación en sus diversos nombres: patria, estado (región, autonomía, provincia, aldea), nación, pueblo, país, imperio, etnia, etc. La “suya”  es la única importante; todas las demás deben reconocer su “diferencia”. Esta palabra es una cortesía porque lo suyo sería que se reconociera  su “superioridad”, que eso significa “diferencia”. Su omni-beligerancia lo convierten en sagrado. La más mínima falta de respeto, una mirada, una falta de reverencia, el mero desinterés, son una agresión. En los fascismos se obligaba a los no fascistas, que eludían el encuentro, a la humillación de cantar el himno en la vía pública so pena de paliza o, incluso, de muerte. Así incorporan todos los resabios de los alienados religiosos hasta reproducir su terminología: “mártires de la patria” es título que se da de modo pródigo a las víctimas “caídas” ejerciendo el extremismo y la violencia contra los demás. Se educa en la beligerancia, en la intolerancia y en el victimismo. Se animaliza al contrario “monos” si son negros, “monos amarillos” si son asiáticos, “perros” si se parecen a nosotros, y se incita a matarlos porque ¡sólo son animales!, no personas. Desde la jerarquía, se aplaude el exceso o se disculpa, se premia con la protección; etc. Pero también aquí los jerarcas, omni-prudentes, jamás son actores materiales. Ellos nunca son mártires y “reconocen su imperfección” mientras animan a los más perfectos.
Una penosa canción, de recientes y sangrientos ecos decía: “por Dios, por la Patria y el Rey /murieron nuestros padres; / por Dios, por la Patria y el Rey,/ moriremos nosotros también”. Mentira, querían matar a quienes nada hicieran sólo porque no pensaban como ellos, les “miraban mal”; hablaban otra lengua; creían en otro extraterrestre; rechazaban la alienación. ¡Ésa era la peor de las agresiones; excitaba la xenofobia: “no eres de los nuestros”; “ o con nosotros o contra nosotros” (preludio que legitima la agresión); y lindezas por el estilo.
Estimado lector que has llegado hasta esta línea, ¿a cuantos has identificado en lo leído?; ¿en qué mínima medida te has visto reflejado? ¿Cómo esa alienación - mínima la tuya,  máxima la de los demás, ¿que son tus agresores? -  es posible en el S. XXI? La explicación es sencilla: la renuncia a la reflexión. El adoctrinamiento sucumbe ante la reflexión. La alienación no cabe en quien reflexiona; ni la dictadura triunfa; sólo puede hacer otra muesca en su culata.
Y un último detalle: si alguien te hace un amable reproche por tu alienación ¡en lo que sea!, recuerda si respondes: “no es lo mismo”. Si lo haces, él tiene razón; tú eres otro alienado. Si es poco huye cuanto antes, tras dar las gracias por la apertura de ojos. Si es mucho, reflexiona entonces a fondo ¡y con urgencia! Lo necesitas; pero se optimista: ¡nunca es tarde!

18 may 2013

La Química: 2. Ni buena ni mala

Un día un extranjero llamó mi atención sobre el hecho de las innumerables expresiones y lugares comunes que utilizamos en nuestro lenguaje que, incluso los que somos racionalmente opuestos al maltrato de los animales, tienen connotaciones tarinas. Expresiones como “dar un quite”, “llevar a alguien contra las tablas”, “hacer un quiebro”, “metérsela hasta la bola”, “darle una larga cambiada”, etc., nos son comunes.
También nuestro léxico habitual recoge expresiones que tienen que ver con la química, unas más favorables que otras, de las que tampoco nos damos cuenta cuando las usamos.
La primera es esa connotación despectiva de la expresión “eso es química”, con la que se desacredita un producto cn el que un falsificador nos quiere hacer aparecer algo como lo que no es, p. ej. el vino. Al decirlo se olvida, sin embargo, que fue el concoimetno de la fermentación del vino, un proceso químico, la que permitió que hoy tengamos unos vinos de calidad.
En cualquier caso, el error es evidente. Pese a que nadie confunde a un leñador con un verdugo medieval, ambos utilizan el hacha, la química, como el hacha. No tiene la culpa de las intenciones ni de las aplicaciones del que la maneja, sea verdugo o falsificador, en el caso del comerciante que nos vende un vino adulterado. 
Pero, como siempre, se trata de evadir la responsabilidad de nuestros actos. Echarle la culpa al hacha o a la química es una actitud tan ridícula, más aun en una pesona adulta, como la del niño pequeño que le da una patada a la silla contra la que ha tropezado echándole la culpa por el daño recibido que se debe, íntegramente, a su propia torpeza o atolondramiento y no a la silla.
Frente a este menosprecio hay otra expresión meliorativa, justamente opuesta, que dice “hay muy buena química entre ellos”, para indicar la buena sintonía que existe entre dos o más personas.
Lo “corrosivo” es una metáfora que se utiliza para identificar las palabras malintencionadas que llegan a identificar al individuo: “un tipo corrosivo”. Su opuesto podría considerarse en la identificación de la buena persona, cuyo trato resulta “un bálsamo” ante las desgracias que sufrimos
La resistencia del "galvanizado" es sinónimo de quien, por aguerrido, soporta las adversidades naturales, que la vida nos corroe como el medio ambiente; tanto, que al final acaba con todos; decimos de alguien que está “galvanizado” cuando queremos ponderar al que sufrió, pero resiste..
La quintaesencia de la calidad, en un tono castizo madrileño, ignoro si se usa también en otras regiones, se expresa diciendo “niquelado” - dígase con todo arrastrado “niquelao” alargando la a - suprema expresión de lo que no puede ser mejor.
"Oro puro” u “oro fino” son virtudes que suelen atribuirse más específicamente al corazón, como expresión de nobleza, que la de “niquelado”, que se refiere más a un conjunto de virtudes, entre ellas la resistencia de la que carece el oro.
“Férrea” es la resistencia que se atribuye, nada menos que a los Titanes y a todos los que, con denuedo, afrontan vicisitudes adversas ante las que otros menos bragados hubieran cedido.
“Untuoso”, siendo virtud contra el rozamiento, suele tener asociado un sentido de menosprecio; se atribuye al servil, falso e hipócrita en el comportamiento. No obstante, rompamos una lanza por el aceite, porque él engrasa los goznes de la convivencia; conviene recordar que como en la ensalada el exceso de unas gotas perjudica menos la que el exceso de vinagre.
Pero también decimos de alguien que, en el lado opuesto de su sensibilidad, es muy "ácido" en el trato, cuando  es de trato áspero y seco, como el tacto de la mayoría de los ácidos. 
“Temple acerado” es virtud que se atribuye al que sabe combinar la resistencia con la tenacidad en  proporciones donde fallaría cada una de ambas virtudes en solitario.
La asociación de la química con el “mal olor” es, sin duda, una de las atribuciones más injustas, sin dejar de reconocer la correción de su asociación Cuando se hace se olvida que a ella debemos también los “olores más placenteros” que seducen nuestros sentidos. Hay toda una química de productos aromáticos que compensa sobradamente los olores desagradables que, para un químico, jamás lo serán, sino característicos.
“Argentina” es la voz que suena alegre y juguetona, como la plata que se golpea; “broncínea” es la que, al son agradable y lleno de armónicos añade la virtud de la potencia sonora que procede de la buena factura de bronce de las campanas con un diseño geométrico adecuado.
Pero también el “bronce”, como el hierro, tiene asociada la virtud de la resistencia, quizá porque ambos fueron materia prima de armas a medida que se fueron descubriendo y porque el bronce suele soportar mejor la corrosión ambiental.
La lista no se acaba aquí; este comentario es un mero recordatorio con el que se invita a ser reflexivos sobre los contenidos y orígenes de nuestro propio lenguaje. Un lenguaje rico en esencias y en significados.  Un lenguaje cuyo gran valor expresivo tantas veces nos pasa desapercibido y, cmo un caso particular, a descubrir un inmenso mundo de metáforas químicas meliorativas o peliorativas.

La mujer decide: (II) El dueño de su cuerpo

Se dice que la libertad hace libres a las personas. Es un grave error de formulación. La libertad hace que las personas sean personas. Si no, no son libres sino esclavos y los esclavos, por definición, no son personas; son un intermedio entre personas y animales domésticos. Las personas tienen derechos propios ¡por el mero hecho de reconocérseles que son personas!
La libertad no produce miedo al que la tiene, a lo sumo responsabilidad por no ejercerla bien. La libertad sólo produce miedo al que quisiera atropellar la ajena porque quiere que le obedezcan. Forzar la libertad ajena es lo que se llama abuso; el abuso sobre otro lo convierte un animal doméstico que carece de voluntad y obedece nuestras órdenes o lo cosifica.
Abusar de los demás es la tentación del poder. La privación de la libertad se lleva a cabo por la vía física, la cárcel y la muerte son sus extremos, o por vía moral, alienando el pensamiento,  que pasa a ser el ajeno, el del dueño de su voluntad. El primer sistema lo ejerce el poder civil; el segundo el poder religioso. Ambos siempre se confabulan porque así potencian su abuso.
La monarquía de arroga el derecho de vida y haciendas de sus súbditos, obligados a perderla para defender su finca. El monarca espiritual hace lo mismo con el derecho de vida de las mujeres embarazadas contra su voluntad, aun por violación. Del primer atropello nos hemos librado, aunque estaba en la constitución franquista con que Juan Carlos I de Franco juró atropellarnos. El segundo quiere recuperarlo la misma iglesia que apoyo al dictador Franco para privarnos de la libertad democrática. El Ministro Sr. Gallardón está dispuesto a hacer el feo e inconstitucional papel de “esbirro y brazo secular de la ley moral”, reconvirtiendo el pecado en delito. Las leyes de Franco que juró aplicarnos el rey actual va a conseguir aplicárnoslas. Así nadie le podrá llamar perjuro, que siempre estuvo de acuerdo con Franco.
La libertad es la libertad de hacer después de haber pensado qué hacer. Nuestras limitaciones nos las impone la naturaleza en el cuerpo que nos ha tocado. Pero el ser racional ansía la libertad y ha triunfado sobre la irracional naturaleza. Las gafas nos permiten leer y el corazón artificial nos permite no morir. Son el triunfo de la libertad sobre la dictadura de la naturaleza
Algunas mujeres, no todas, pueden engendrar hijos. Las que quieren ejercen esa capacidad o no con libertad. La ley irracional - la de los extraterrestres - lo prohíben si hay trato sexo viven obsesionados por el de la mujer. Soportan el uso de preservativos. Impotentes, ya no se quejan, pero ponen el grito en el cielo, aunque ladran en la tierra, si una mujer, fecundada sin querer, decide libremente interrumpir el embarazo. En su obsesa sinrazón exigen que lo tenga aunque sea fruto de una violación o aunque sea un monstruo, pero también que lo mantenga. Todos respetamos que haya gente dispuesta a ello en el ejercicio de su libertad. Por eso mismo no se puede admitir que alguien pretenda violar la libertad de una mujer y hasta ese extremo.
Además, es inconstitucional. Dice el art. 15,CE78: Todos tienen derecho a la vida y a la integridad física y moral, sin que, en ningún caso, puedan ser sometidos a tortura, ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”. Nada degrada más que el atropello a la libertad; añadir la pena del embarazo, el parto y la manutención de por vida excede lo racional.

17 may 2013

La mujer decide: (I) el sexo: un derecho del esposo

Cuando se legalizó el robo con el invento de la propiedad privada mucha gente se creyó que eso iba a acabarse ahí. No fue así. Fue como la apertura de la caja de Pandora: todas las desgracias se repartieron por el mundo. La primera, claro está, la legalización del robo, algo que pasaría desapercibido a todos hasta que Proudhom dijo “la propiedad es el robo”.
El siguiente paso fue la legalización de la herencia del robo. La vida es demasiado corta y no vale la pena robar si sabemos quien se va a quedar con el fruto del robo: nuestros hijos.
Pero eso creaba un problema que se resolvió cuando se descubrió la relación entre las relaciones sexuales y el nacimiento de los hijos: se inventó el matrimonio y se estableció la fidelidad conyugal para garantizar que el hijo que teníamos era nuestro. Estamos hablando de su padre, que de su madre es evidente que siempre lo es. Bueno, salvo hasta que la iglesia institucionalizó con la ayuda de las monjas el robo y la compraventa de recién nacidos.
Este invento condujo a que el adulterio estuviera castigado ¡en las mujeres!, como todavía ocurre en la actualidad en los países que creen que Mahoma es el profeta del mismo extraterrestre de los cristianos y judíos, aunque lo que le cuenta a él sea otra cosa. Se castiga a la adúltera pero no adúltero.
Fruto de la insistencia del gobierno en conseguir que se pierda la memoria histórica -algo imprescindible para poder seguir engañando varias veces con el mismo truco - estoy seguro que la mayoría de los lectores ignoraba que eso es lo mismo que ocurría en España cuando gobernaba el dictador Franco en lugar de hacerlo su heredero material e ideológico, Juan Carlos I de Franco; sí, el que juró que seguiría atropellando nuestra libertad con sus leyes.
La consecuencia de lo que decía el segundo de los Principios del Movimiento Nacional. ¡los mismos con los que juró Juan Carlos I de Franco que seguiría maltratándonos para heredar la dictadura!: “La nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación” fue que, como se pretende de nuevo,  muchos pecados se declararan delito.
La mujer, recién obtenida su libertad con la II República,  volvió a estar al servicio de su marido. Dice el art. 449,CP: “El adulterio será castigado con la pena de prisión menor”, que no es lo más insensato, sino la propia definición de adulterio: “cometen adulterio la mujer casa que yace con varón que no sea su marido y el que yace con ella sabiendo que es casada aunque después se declare nulo el adulterio”.
El objetivo era garantizar la transmisión de la herencia al verdadero hijo del padre varón. Éste no adulteraba si yacía con mujer soltera. Así, como los hijos de las esclavas eran propiedad de su amo, fuera o no su padre, los hijos de su esposa, y ella misma, eran propiedad de su marido, que sólo era castigado, pero no por adultero, si yacía con manceba que vivíera en el domicilio conyugal o si el amancebamiento era notorio. La pena era la misma, pero no había delito de adulterio (art. 452,CP). ¡Viva el machismo católico-fascista!
La esposa que no daba hijos a su marido, ¡así definen algunos el “oficio de esposa”!, era un fraude al varón, que se quedaba sin hijos. Siendo la mujer "propiedad" del marido, también el fruto de su embarazo es de su propiedad. En el caso de mujeres solteras, propiedad del Estado - ¿no se trata de recuperar la legislación nacional-catolica-fascista ? El Sr. Gallardón es el esbirro medieval del brazo secular de la iglesia.

15 may 2013

La solución a la crisis: (VIII) Epimeteo y Prometeo

Epimeteo significa “el que piensa después de hacer”. Él fue quien abrió la caja de Pandora donde estaban encerrados todos los males que, así, se expandieron por todo el mundo. El nombre de su hermano, Prometeo, significa “el que piensa antes de hacer”. A él le debemos el fuego que supo robar a los dioses, que lo tenían en el Olimpo. Hoy nos gobierna un “hato” de Epimeteos. ¡En el mejor de los casos! Casi todos ¿o todos? ni tras errar son capaces de pensar.
El coste salarial de una PYME es mucho mayor que el de una gran empresa. También que el de una empresa autónoma - mal llamada trabajador autónomo, porque quien la dirige es un empresario que se contrata a sí mismo, no un trabajador que contrata a un empresario. Por lo tanto, todos los cálculos que de aquí hagamos serán conservadores.
Establezcamos varias hipótesis: PRIMERA: El coste salarial medio del país es del 25 %.
SEGUNDA: manteniendo el salario la jornada laboral se reduce un 40 % y pasa de 40 h/semana a 24 h/semana. ¡Eso es imposible!, le dirá esa gente que anida en la CEOE y organismo así. También, son sus portavoces, los que están en el actual gobierno y organismos así, es decir, las autonomías. Lo dirán inmediatamente; ¡sin reflexionar! Es lo suyo; llevan años sin hacerlo y así nos va. Pero ayudémosles, como a los niños que aprenden a usar las cuatro reglas, ¡no se necesita más!, a ver si así lo entienden y, después de ello, contestan después de pensar. Para mantener el mismo número de horas trabajadas el número de trabajadores tendría que aumentar el 40 % de trabajadores. Eso elevaría el coste salarial - nosotros sabemos que es una inversión - un 0,4*0,25 = 0,12, es decir, el 12 %; repercutido en el precio lo  aumentaría 12 %.
TERCERA: Las empresas tienen exceso de trabajadores. Eso quiere decir que quizá sólo necesiten aumentar un 80 % de la plantilla par producir la misma cantidad. Eso significaría que el aumento del precio sólo sería del 0,8*0,12 = 0,096, o sea un 9,6 %.
CUARTA: Supongamos que la productividad de los jóvenes trabajadores, familiarizados con las TIC y otras nuevas tecnologías, no como sus padres de 40 años o sus abuelos de 60 años, fuera un 120 % superior. Eso permitiría contratar a menos trabajadores. Por tanto el aumento del precio sería sólo 0,096/1,20 = 0,08, que, repercutido íntegramente en el PVP sólo subiría un 8 %
CONSECUENCIAS: sobre 16.625 millones de trabajadores con trabajo la reducción del 40 % de la jornada laboral daría trabajo a 0,40*0,8/1,20 = 0,267, es decir a un 26,7 % más de los trabajadores actuales, es decir a 0,267*16.625 = 4.438.875. Así, de un inteligente plumazo los 6.602 millones de parados serían sólo 6.602 - 4.439 = 2.163 millones de parados. Pasaríamos así del actual 27,16 % al 2.163/(16.625 + 6.602) = 9,3 %. ¿Cuál es el precio?: ¡pensar!
¡Eso no puede ser! le dirá esa gente que anida en la CEOE y organismos así. También - son sus portavoces - los que están en el actual gobierno y organismos así, es decir, las autonomías. Lo dirán inmediatamente; ¡sin reflexionar! Es lo suyo; llevan años sin hacerlo y así nos va.
 ¿Se fía Vd. de ellos? No se fie tampoco de mí. Revise Vd. las hipótesis; modifíquelas como quiera y repita los cálculos. ¿Cuánto le ha salido? ¿Cuántos millones de trabajadores han encontrado trabajo? ¿Cree que vale la pena? Veamos que pasará al reducir la jornada laboral:
1.- No se ejecuta ninguna hipoteca más. Con 4.439 millones menos de parados todos podrían  pagar. 2.- No habría que rescatar a los ladrones que hay en los bancos. 3.- De haberlo hecho el PSOE ¡se lo dije!, ninguna caja hubiera quebrado. 4.- Al tener dinero los bancos, hubiera seguido la construcción y no hubieran quebrado las constructoras. 5.-  Parte de los 2.163 millones a que se había reducido el paro nunca hubiera ido al paro. 6.-No hubiéramos tenido que malgastar dinero en subsidios de paro innecesarios. 7.- no hubiéramos tenido que malgastar miles de millones en subsidiar a los bancos ladrones;  8.- no hubiéramos tenido que reducir las inversiones en sanidad, en educación, en I +D; 9.- etc., etc., etc.
¿Por qué no lo hizo el PSOE si les envié esta explicación que Vd. ve que es correcta? Por la misma razón que tampoco lo ha hecho el PP al que le envié la misma información estando en la oposición y luego, al llegar al poder. Competían, aun siguen, para ver quien es más necio.
Cuando un corrupto conduce a otros corruptos el resultado es el mismo que cuando un ciego conduce a otro ciego. Lo dice el evangelio: “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo”, (Mat., 15,14). Lo malo de este asunto es que a quienes nos meten en el hoyo es a nosotros. Ellos, corruptos o cómplices de corruptos, no son ciegos. Todos “tienen mucha vista”; por eso, seguirán forrándose a costa de nuestra miseria.