Test Footer


6 oct 2013

La policía al servicio del ciudadano: (9) La libertad hace hombre al hombre

3.- La libertad, derecho eterno que hace hombre (mujer o varón) al hombre

Hace 250 años y aunque todavía no sea plenamente vigente lo que entonces ya se reivindicaba, dijo Beccaria:
ningún hombre ha hecho donación gratuita de parte de la propia libertad en atención al bien público; tal quimera sólo existe en las novelas
algo que aun suena extraño a muchas mentes. Pero Beccaria añadía más:
Las leyes son las condiciones con que hombres independientes y aislados se unieron en sociedad fatigados de vivir en un continuo estado de guerra y de gozar de una libertad convertida en inútil por la incertidumbre de conservarla. Sacrificaron una pare de ella para gozar la restante con seguridad y tranquilidad. La suma de todas estas porciones de libertad sacrificadas al bien de cada uno constituye la soberanía de una nación y el pueblo[1] es el legítimo depositario y administrador de ellas
y cuando añadió que:
No hay que esperar ningún beneficio duradero de la política moral si ésta no está fundada en los sentimientos indelebles del hombre. Cualquier ley que se desvíe de estos encontrarán una resistencia contraria, que vencerá al fin; de la misma manera que una fuerza, aunque sea mínima, vence si es aplicada continuamente a cualquier violento movimiento comunicado al cuerpo
parece que describía una manifestación popular pacífica: una fuerza aparentemente pequeña, los manifestantes son la punta de un iceberg,  contra de un “poder violento” que ellos rechazan inermes.
La violencia no se ve cuando es institucional. El ejercicio del poder legalmente constituido da una apariencia de “legal”; ¿recuerdan aquel exabrupto de Fraga “¡la calle es mía!?”. Lo legal desaparece y se convierte en ilegal cuando los políticos atropellan los derechos humanos. Los manifestantes, ciudadanos donde sigue residiendo la soberanía, les hacen saber su “falta de legitimación” con su rechazo pacífico a “movimiento violento e institucional que ejerce el poder” que, pronostica Beccaría, siempre acabará perdiendo. Es cierto, pero a ve ces tarda mucho en perder.
                Porque, como decía José Antonio Primo de Rivera – para ser fascista basta ser mala persona, algo no siempre reñido con ser inteligente – “la revolución – sobre todo cuanto más pacífica sea, no la de sus matones - es la tarea de una resuelta minoría inasequible al desaliento”.





[1] En el original Beccaria,  ¡estamos en 1763, antes de la declaración de Virginia y de la revolución francesa, 1789! Beccaria dice el soberano, pero hoy sabemos, y así lo reconoce la CE78, que “la soberanía reside en el pueblo del que emanan todos los poderes del Estados” (art. 1.2, CE78) y no en ningún soberano, ni dictador.

5 oct 2013

Jaque al Rey: (5) un agotador trabajo

Leo la tira “El médico Cabanela” del Sr. Cruz que me provoca algunas reflexiones. “El avisó, sin irse por las ramas, de que era mejor que el Rey depusiera las armas de combate, que se dejara de delirios de Rey y se pudiera a trabajar como paciente”. El médico y el Sr. Cruz sabrán que querían decir al decir eso, yo entiendo que lo sensato sería seguir el consejo:
1º.- que el Rey depusiera las armas de combate. Tiene razón, es inútil pretender que se puede heredar, por segunda vez, un nombramiento  ilegítimo, sólo por haberse logrado la primera vez, bajo la amenaza de una segunda edición por los golpistas autores de la primera. Hoy el ejército no es golpista; el nombramiento es igualmente ilegítimo; el pueblo quiere recuperar la democracia robada en 1931, gracias, entre otros, al padre de Juan Carlos I de Franco que quiso matar a los que defendían la república democrática y por eso se apunto en el ejército golpista.
2º.- que se dejara de delirios de Rey. Todo rey que se precie - sobre todo cuanto menos inteligente sea - tiene el deliro de ser heredado por uno de sus hijos. Ninguno quiere que se gane el empleo por sus méritos. El haber sido procreado por sus padres no es mérito, es azar.
3º.- que se pusiera a trabajar como paciente. Hacerlo indicaría que es sensato.
Sigue diciendo: “no es habitual la naturalidad en medio de tanto acartonamiento cm que se abordan las cosas del palacio”. ¿Qué más cabe decir? La mayoría ¿o somos minoría? No queremos el cartón piedra y el falso oropel, sino recuperar la naturalidad de la democracia, robada por el golpista y genocida autor de este artificio de la dictadura que dejó “atado u bien atado”. Es hora de desatarlo como se hizo con el nudo gordiano: un simple e incruento tajo.
Mas sorprendente es, sin embargo, leer: “Quien tiene que sustituirlo [al heredero del dictador] es el Príncipe de Asturias”, así, sin más argumento. Eso es lo propio de la gente inteligente consciente de la sinrazón de su afirmación. Lo mejor es no alegar ninguna. Cualquier (sin)razón es un punto de debilidad. Tener que rebatir la afirmación misma es astuto modo de endosar la carga de la prueba al que está en desacuerdo con la afirmación.
Es mi caso: es falso que tenga que substituirlo el príncipe de Asturias; debe hacerlo los ciudadanos: “La soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los poderes del Estado” (art.1.2,CE78). Los ciudadanos deberán decidir - emanando de él - quien es el Jefe del Estado. La opción es la reescritura dela CE78 por los cerdos:  ““la soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los poderes del Estado (menos uno que emana del dictador)”. O los más “jesuíticos”:  la Jefatura del Estado no es un poder del Estado”. Pues entonces fuera del Estado.
“Todo el mundo sabe que está preparado”. Otra afirmación sin demostración, también falsa: 1º.- muchos, no una minoría, no lo consideramos preparado. Está incapacitado porque “cree que ése es su derecho”; 2º.- tampoco está “preparado”, sino “dispuesto”, algo distinto, a heredar un nombramiento ilegítimo según el refrán español: “llámame pero y échame pan”.
Se alaba la naturalidad del médico Cabanela que dijo: “no sé en que consiste el trabajo del rey”. Ni él ni nadie. En ese mismo ejemplar de EL PAIS, en el reportaje sobre las relaciones entre Isabel II y Margaret Thatcher se describe el trabajo de un rey: "¿Y en qué consiste su  trabajo si no en pasara horas y horas haciendo nada con gente que no conoce ni tiene especial interés en conocer?". ¿Y despilfarramos millones de euros pagando por hacer ese trabajo?
Este rey podrá ser ilegítimo, pero no tonto como el del cuento de Andersen. Por eso no se arriesga a pasear. Aun sin hacerlo, los niños y las personas mayores lo dijimos ayer en la manifestación “Jaque al Rey” con igual naturalidad que el médico Cabanela. Un anuncio a doble página de EL PAÍS impidió aparecer como el haz y el envés dos reportajes opuestos: “Un príncipe sin funciones” (el paro llega a la familia real) y “El jaque al rey concentra a más de 1.000 personas en Madrid”, afirmación ciertamente verdadera: 2.000 es más que 1.000.

La marca Partido Popular: miente, engaña, oculta

En eso consiste la transparencia. No hay nada más transparente que la mentira. La verdad es algo sólido, contundente, irrebatible; uno no pude negar su existencia. Su opuesto, la mentira, es la que propagan todos los que abanderan la transparencia: la mentira no existe, por eso es transparente; la mentira no es sólida, por eso es transparente; la mentira no se puede ver, porque es transparente de pura inexistencia. No puede ser ni siquiera translúcida. ¡No existe!
Tomemos el ejemplo de la Srª Cospedal hablándonos del “… finiquito diferido … en forma de simulación….”, etc., etc. No existe nada de lo que dice; porque la mentira es tan transparente, desaparece. No hay nada. No cabe ninguna responsabilidad por mentir, ¡ algo que no existe!
Tomemos las declaraciones del Sr. Montoro cuando estaba en la oposición: “nosotros sabemos cómo arregla esto”. Era una mentira evidente. Le reprochaban que no quisiera explicarlo. ¡No podía! Todo era mentira; no sabían como arreglarlo. Si hubiera sido una verdad hubiera sido algo sólido; se hubiera podido explicar, enseñar, permitir que se analizaran los razonamientos y se discutieran. Pero era una mentira transparente y por eso al ser inexplicable, no lo explicó.
La gente, sobre todo a la no reflexiva, que desgraciadamente es la mayoría, lo que le gustan son las mentiras. Educados en tener fe en lo que no ven, les resulta muy fácil tener fe en una mentira que no ven. Por eso, no por otra razón, el mentiroso está condenado a triunfar. Dice una mentira y la gente le cree, porque no ve nada, tiene fe. La fe niega la evidencia.
Ahí tenemos también al Sr. Rajoy cuando dice: “todo es mentira menos algunas cositas que han publicado Vds.” ¿Cuáles? No hay por qué explicarlo, la verdad se explica sola y las mentiras, como no existen no hay por qué explicarlas. ¿Cómo se va a explicar la mentira? Su afirmación no puede ser más correcta. En ningún lado se dice cuantas son esas cositas, cuáles son esas cositas, etc. Cuando aparezcan, es decir cuando se vea que son verdad nadie lo negará, pero todo lo demás, mientras tanto, son mentiras. Hay, pues, que tener fe en que todo lo demás, lo que no vemos, es mentira. Y seguir creyendo.
Mentir en el Parlamento no tiene ninguna importancia para los mentirosos. ¡Las mentiras no existen; como son mentiras, son transparentes de puro inexistente! Sólo las verdades existen y por eso no tiene sentido exigir que el Sr. Rajoy vaya a decir que dijo algo que no existe. Eso lo entiende todo el mundo. Basta oír a esas cabezas de la intelectualidad que son el Sr. Floriano, el otro que se cortó el bigote y la Srª Cospedal, sin olvidar a un tal Alonso; todos seguidos de cerca por ese otro prodigio valenciano el Sr. Pons compitiendo entre sí en dura lucha por ser el "portavoz de "la marca Partido Popular".
Nos enteramos que el gobierno presionó para intentar que en la entrevista de Bloomberg se eliminaran las preguntas y respuestas del Sr. Rajoy sobre el caso Bárcenas. ¡Eso sí que es "la marca España! ¿O es la "marca Partido Popular"? Pues claro que les preocupa que el Sr. Rajoy dijera una verdad: “eso nunca podrá demostrarse”. Eso es cierto; ya pasó con sus predecesores. Pero porque es verdad, es visible y más que visible, ostentosa. Al decir que “eso nunca podrá demostrarse”, declaró que sí hubo corrupción en el Partido Popular, pero que “eso nunca podrá demostrarse”. ¡Un error decir la verdad! Luego, ya no sirvió de nada intentar arreglarlo diciendo: “porque nunca hubo corrupción”. Ésta afirmación, como es una mentira, como tal es información transparente y nadie la ve. Por eso lo único que queda es la única verdad del Sr. Rajoy: “eso no podrá demostrarse”. Algo demasiado sólido.

3 oct 2013

La farsa del "quiero que no quiero": (2) El movimiento se demuestra andando

Lo único que tiene que hacer cualquier ciudadano ¡no digamos ya el Presidente de la Generalitat!, si verdaderamente quiere ejercer su derecho de petición a que se le reconozca el derecho a decidir es EJERCER el DERECHO A PERDIR SU INDEPENDENCIA DEL RSTO DE ESPAÑA - de la que aun es parte - ¡SIN MÁS NI MÁS Y CON LA LEY EN LA MANO!
“Toda persona natural o jurídica, … puede ejercer el derecho de petición, individual o colectivamente …(art. 1) y “ante cualquier institución pública [p. ej. las Cortes, el Senado, etc.] respecto de las materias de su competencia, cualquiera que sea el ámbito territorial o funcional de ésta (art. 2) “sobre cualquier asunto o materia comprendido en el ámbito de competencias del destinatario [la delimitación del ámbito territorial del país] con independencia de que afecten exclusivamente al peticionario o sean de interés colectivo o general” siempre que no haya “un procedimiento específico distinto al regulado en la presente Ley”
            SÓLO tiene que formular la petición  “por escrito, pudiendo utilizarse cualquier medio, incluso de carácter electrónico, que permita acreditar su autenticidad” identificando al “solicitante, la nacionalidad si la tuviere, el lugar o el medio elegido para la práctica de notificaciones, el objeto y el destinatario de la petición”(art. 3.1) y “en el caso de peticiones colectivas,… serán firmadas por todos los peticionarios, debiendo figurar, junto a la firma de cada uno de ellos su nombre y apellidos” (art. 3.2) pudiendo informar “a institución u órgano diferente de aquél ante quien dirigió la petición” (art. 3.3) y pudiendo exigir “la confidencialidad de sus datos” (art.3.4)
            SÓLO tiene que presentarla “ante cualquier registro o dependencia admitida a estos efectos por la legislación reguladora del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común” (art. 4.1) que “acusará recibo de la misma y lo comunicará al interesado dentro de los diez días siguientes a su recepción … de acuerdo con la norma organizativa de cada entidad” (art. 4.2.).
            Todas las peticiones se tienen que admitir salvo si aquellas “cuyo objeto sea ajeno a las atribuciones de los poderes públicos, instituciones u organismos a que se dirijan … las que deban ser objeto de un procedimiento parlamentario, administrativo o de un proceso judicial”.
            Hubo muchas peticiones en este sentido, p. ej., endurecer las penas por asesinatos, formuladas ante el Ministerio de Justicia. Ninguna se rechazó por ser “objeto de un procedimiento parlamentario” ¡la ley sólo la puede cambiar el Parlamento!, y fueron  admitidas. NUNCA se ha apreciado contradicción, ni en ese ni en otros casos. TAMPOCO podría alegarse ahora si se plantea al Parlamento el derecho a decidir, propio del ciudadano.
En primer lugar porque “constituye una atribución del poder público parlamentario”, por lo que debería ser admitida
En segundo lugar porque aunque cabría la excepción de su aceptación porque “deban ser objeto de un procedimiento parlamentario”, además de los precedentes señalados, es evidente el superior derecho constitucional a la petición, frente a la excepción procesal de su ejercicio, que está jurídicamente subordinada.

2 oct 2013

Jaque al rey: (4) El carro de las manzanas

Leo en EL PAIS de ayer, justo al día siguiente de la manifestación “jaque al rey”, el artículo de la Srª Lindo: “Borbón e hijos, S. L.” Su título me anima a pensar que la S. L. hará referencia no a la responsabilidad limitada de estas sociedades para responder de los desmanes que hagan su consejo de administración, sino que va a jugar con la sinonimia de que, porque es limitada, se va a extinguir con este primer  jaque, al que seguirán otros, tras lo cual lo inteligente es el abandono; el empecinamiento lleva al jaque mate, por la necedad de tantos reyes.
Me equivoqué. Empezaba describiendo el recuerdo del negocio de un familiar trabajador, que desde la infancia enseñó a sus hijos a crear riqueza, la que procede del trabajo honrado, en el noble oficio de la panadería (dar sustento al que lo ha menester es una obra de misericordia sucedáneo de la justicia, al que ésta la hace inútil). Se alababa el trabajo de los hijos que ayudaban a los padres durante los meses de verano mientras sus compañeros estaban zascandileando (yo siempre envidié siempre a un compañero y vecino mío, cuyo padre tenía un bar y desde niño servía en él) y concluye describiendo la legítima la satisfacción de ese padre, ahora ya retirado, que sentado en una esquina del bar ve que el buen ejemplo dado a sus hijos tras toda una vida honrada creando riqueza con su trabajo sigue produciendo sus frutos: la riqueza social y, por ello, su legítimo porcentaje para el trabajador/empresario.
A partir de ese momento descarrilla la comparación. Aun hay razonables reflexiones sobre entender la vida como una carrera de relevos. Es excelente la estatua de la Universidad Complutense de Madrid, frente a la Facultad de Medicina, donde un joven a caballo recoge la antorcha del que, agotado, caído en el suelo se la entrega.
Sigue el comentario a “este peculiar negocio familiar que es la monarquía (por aquello de que  el titulo se hereda de padres a hijos) [que] está claro que se encuentra en período de pérdida de clientes”. Se refiere luego a los que “defienden otro modelo de negocio o de Estado” y a los que los que se llamaron “juancarlistas [que] no entienden por qué el viejo patrón no reconoce en su hijo un substituto con más cualidades para lidiar con este complicado presente”. Todo lo dicho de sus honrados familiares es inaplicable aquí. Su negocio familia” no nació de un robo.
Éste sí. Se inició el 18.07.1936con un golpe criminal. Se continuó educando al heredero en los valores genocidas del preceptor golpista que nos robó; Fue tan aplicado que, siendo pupilo juró, ¡el mismo 18.07.1969, 33 años después!, que nos seguiría privando de la libertad aplicando las mismas leyes inicuas de la dictadura. Muerto el genocida, ladrón de nuestra libertad, reiteró el juramento en 1975. Por tener la fiesta en paz seguimos soportando la dictadura, ahora monárquica ¡pero con los militares golpistas dispuestos a repetir el golpe de Estado. Al fin y al cabo prometía ser menos sangrienta que la sufrida. Pero el nombramiento r de Juan Carlos I de Franco hecho por el dictado era tan ilegítimo como el propio del dictador.
El siguiente Jefe del Estado - ¿está dispuesto a heredar la indignidad de ese título ilegítimo? ¡Por supuesto!, y eso basta para ilegitimarlo. A la herencia ilegítima, no admitida por los legítimos herederos no le cabe usucapión. Por eso la reclamamos ¡incluso con su ropia constitución franquista: “la soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los podres del Estado [empezando por el del Jefe del Estado, si no, mal empezamos” (art. 1.2,CE78).  El nombramiento ilegítimo de Juan Carlos I de Franco se extinguirá con él, como se extinguió el de su tutor. Porque lo sabe, quiere alargarlo.
Al final, la autora - salvada la afrenta hecha a su familia - da la única solución posible: “la opción de presentarse como candidato a la presidencia de la III República”. Quizá recuerde “el carro de las manzanas” de Wilde?  Pero no cabe esperar que sea tan inteligente un Borbón como para hacer eso. Fernando VII lo demostró y la inteligencia se hereda más que los tronos. Por la parte materna la herencia tampoo mejora: su tío Constantino también fue otro golpista.

1 oct 2013

La farsa del "quiero que no quiero": (1) ¿acuerdo o enfrentamiento?

1.- Pedir lo que ya se tiene
Leyendo la Exposición de Motivos de la LO 4/2001 de 12.12 que regula el derecho de petición - la aparente disputa sobre el “derecho a decidir” - emerge como un espectáculo cómico-político acordada entre el Sr. Mas y el Sr. Rajoy para
1.- distraer la atención de los problemas cotidianos más graves y acuciantes: paro, reducción de derechos sociales, salariales, sanitarios, docentes, ante la justicia, etc.,
2.- hacerse propaganda y chupar primeras páginas con discursos vacuos, para enardecer  a sus seguidores e irritar a los que han perdido la fe en ellos pero aun les prestan atención.
El derecho de petición existía ya en las Partidas de Alfonso IX. Hoy tiene naturaleza constitucional dada la. ”mayor participación de los ciudadanos, y de los grupos en que se integran, en la cosa pública, una mayor implicación en las estructuras institucionales sobre las que se asienta nuestro Estado social y democrático de Derecho”.
La doctrina del TC reconoce este derecho subjetivo de los titulares “a cualquier persona natural o jurídica …como … expresión en defensa de los intereses legítimos y como participación ciudadana en las tareas públicas,…  tanto individual como colectivamente” entre el personal civil, del que “no puede derivarse perjuicio alguno para el peticionario, salvo cuando incurra, con ocasión de su ejercicio, en delito o falta” y tiene “carácter supletorio respecto a los procedimientos formales específicos de carácter parlamentario”.
En su exposición de motivos, la LO 4/2001 dice que su ejercicio tendrá la máxima “sencillez y antiformalismo” y aunque “siempre por escrito” puede hacerse por vía electrónica si se acredita ´”la declaración de voluntad” y en cualquier lengua oficial.
Establece además la obligación de “los destinatarios públicos de las peticiones de acusar recibo de las recibidas y, salvo excepciones tipificadas restrictivamente, la obligación de tramitarlas y contestarlas adecuadamente, lo que constituye desarrollo del contenido esencial de este derecho”, porque se trata .”de un derecho fundamental, goza del tratamiento que se deriva del artículo 53.2,CE78 y debido a la “autonomía organizativa y regulatoria se remite a su régimen especial al ejercicio del derecho ante el Congreso, el Senado y las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autónomas”

La mujer en el ejército: (4) enséñame la patita

La libertad es algo peligroso. Por eso se quiere tener controlada, lo cual es una paradoja. Una de las formas de controlarla es la búsqueda de la uniformidad una a través de la uniformidad externa. Todos los totalitarismos se repiten morbosamente en sus hábitos.
Aunque sus objetivos aparentes sean distintos todos tienen el mismo: anular la libertad del ser humano, del que “piensa por libre. Ser “librepensador” llegó a ser una grave acusación; es posible que, incluso, delito.
La fórmula tradicional es el uniforme. Provoca una alienación, que es el método más perfecto para que quienes tenían ya poca afición a reflexionar reciben ahora un respaldo. Esa uniformidad puede ser material. La popularización de la vestimenta de niños y mayores con la camiseta de su equipo ha adquirido tal expansión que, aparte el negocio para los equipos lo preocupante es esa voluntaria ostentación de la alienación que busca el respaldo en encontrar otros igualmente alienados llevando el mismo uniforme.
La necesidad de los jóvenes de vestirse de modo uniforme siempre se consideró debida a la necesidad de autoafirmación a través de la “colectividad juvenil”; es lo mismo que ocurre con las maras y los nazis y demás totalitarios, que necesitan reforzar su falta de autoestima substituyendo su falta de calidad con el aumento de la cantidad de alienados.
Las instituciones más tradicionales: el ejército, la iglesia, la policía, tienen uniforme como seña de identidad y autoridad propia de estructuras jerárquicas. El beneficio funcional es evidente, pero tiene el inconveniente de la alienación que generada: el llamado “espíritu de cuerpo” que divide a la humanidad en dos grupos: “nosotros”, los del grupo concreto, y “ellos” el resto hasta 7.000.000.000 de personas. La alienación se manifiesta en la divisa “los trapos sucios se limpian en casa”, que significa que los delitos no se denuncia y, en lugar de “limpiarlos” se protegen como “timbre de honor”.
Así es como se explican los infinitos casos de pederastia dentro de la iglesia católica. Se trata de la alienación que impidió denunciar o que condujo a ocultar esas denuncias protegiendo a los delincuentes. Ahora, cuando medio siglo después se descubre la realidad, la reacción es siempre la misma: se trata de un ataque a la iglesia.
No es imprescindible el uniforme en los partidos políticos, aunque van siendo cada vez más frecuentes las camisetas de identificación. Los más decentes de cada partido denunciaron la corrupción. El silencio encubridor, con tintes mafiosos que incluía las amenazas, fue la respuesta. Ahora, cuando lo podrido flota, la reacción es la misma: se trata de un ataque a partido. Hace poco se acusó a la judicatura: “somos víctimas de una Causa General”
En una sentencia sin precedentes, no hace mucho el Supremo condenó a un coronel a dos años y diez meses de prisión por “abuso de autoridad” y “trato degradante” a una subordinada. La satisfacción al ver que esta institución - de las más conservadoras - se abría al respeto a la persona por encima del espíritu de cuerpo motivó una general satisfacción. Poco duró la alegría. Tras la condena empezó otro calvario de la capitana; por un lado el ostracismo de sus “compañeros”; por otro, tras haber aprobado una valoración con calificaciones ”muy brillantes” fue sometida a otra en la que obtuvo valoraciones “muy deficientes”. Pero quizá lo más intolerable haya sido un juzgado militar haya abierto diligencias por un supuesto delito de “deslealtad” - ¿con el acosador? - castigado con hasta seis años de cárcel.
Lo mismo ocurre con la policía donde el espíritu de cuerpo llega a niveles hediondos. Se “justifica” diciendo que eso pasa en todos los países. Si es verdad - aunque haya países donde la corrupción supera a la de España, en otros es inferior -  lo que es necesario es que desaparezca en todos los países, no que haya que aceptarlo en ninguno empezando por este.
Total, que como en el cuento de la cabra y los siete cabrititos cuando veas a alguien con uniforme antes de abrirle la puerta habrá que decirle: “enséñame la patita”, porque si espera que la institución a la que pertenezca te proteja de sus desmanes, ¡vas servido!

Jaque al rey: (3) Memoria histórica; no hay dos sin tres

1871: 11 febrero
Los españoles apostamos por la democracia. Se constituye la I República Democrática
1874. 29 noviembre
Golpe de Estado del General Martínez Campos: vuelve la dictadura real borbónica.
Se disimula la dictadura real con un Parlamento: no todos los españoles pueden votar.
1931: 14 abril
Los españoles recuperamos la democracia. Todos, pobres y ricos, varones y mujeres tenemos derecho al voto. La educación pública es obligatoria y laica.
1931: 26 noviembre
Se condena a Alfonso XIII por alta traición mientras él sigue refugiado en la Roma fascista. La condena implica que pierde sus "dignidades, derechos y títulos" que no podrán reivindicar sus sucesores.
1931: 9 de diciembre
Se aprueba la Constitución de la II República Democrática y laica “de trabajadores de
todas las clases.”
1936: 18 de julio
Golpe de Estado del General Franco. Inicio del genocidio de demócratas. Apoyan el golpe los nazis, fascistas y el Vaticano, dura 3 años; la represión 39 años.
Se disimula la dictadura militar,con Parlamento (Cortes): ¡incluso hay elecciones!
1938: 15 de diciembre
           El genocida, General Franco, deroga la ley de inabilitacion del rey de 26 de diciembre de 1931
1969: 18 de julio
Conmemorando 33 años del inicio de la guerra el genocida nombra al heredero de la dictadura. Juan Carlos I de Franco - atropella los "derechos" de su padre, como hiciera Fernando VII - acepta la herencia del dictador y jura que continuará provando de libertas a los españoles
1975: 20 de noviembre
Con gran retraso, su Dios acoge en su seno al genocida. Fin de la dictadura militar
1975: 21 de noviembre
Juan Carlos I de Franco vuelve a jurar todo incluido que nos privará de los derechos de que nos privara el dictador con las mismas leyes. La dictadura militar se hace real.
1978: 8 de diciembre
Se publica la CE78 y “atada y bien atada” la dictadura militar no democrática es real
Se disimula(1º): “la soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los poderes del Estado”(art.1.2,CE78).¡Falso!: al Jefe del Estado lo eligió el dictador y es hereditaria. (2º): no se cumple el principio una persona = un voto. La ley electoral hace que en algunas provincias los votos valgan 3 veces más que en otras.
2013: 28. septiembre-¿?
(Todos los españoles tendrán el derecho de petición individual y colectiva, por escrito, en la forma y con los efectos que determine la ley (art. 29.1,CE78)
Se pide el Fin de la Transición a la Democracia: abdicación en el pueblo
20aa: dd de mmmmmm
Juan Carlos I de Franco devuelve al pueblo la soberanía ilegítima que le dio el dictador
1.- Ahora ya es verdad que “la soberanía reside en el pueblo de donde emanan todos los poderes del Estado” (art.1.2,CE78).
2.- Se deroga el Título II de la CE78: “De la corona”, por discriminatorio (art. 14,CE78).
3.- D. Felipe, Dª Letizia e hijas van a Suiza, con su cuñado y cuñada, a buscar un trabajo.