Interesante el artículo Un antes y un después del
catedrático de Dº Constitucional Francesc de Carreras (EL PAIS, 09.10.2017) con
el que coincido en parte pero discrepo en mayor proporción
Cita un hecho no
pro frecuente menos repetido que todos los partidos políticos: la "trampa" de hablar en nombre de una colectividad a la que sólo representan en parte. Censura al Gobierno de la Generalitat por hablar en nombre de “los
catalanes”, cuando sólo tiene el respaldo de una minoría, aunque
tuviera mayoría en el Parlamento. ¿Por qué no censura a Rajoy que ni tiene mayoría? Lo grave es que afirmar eso implica confundir la forma de designación y el poder de representación. Todos los electos representan a todos los ciudadanos, no solo a los que les votaron. Estremece que este concepto no lo tenga claro un Catedrático de Derecho. Eso quizá explica que tampoco lo tengan ni los Diputados ni los senadores. Es una necesidad urgente un curso de alfabetización de políticos, algunos catedráticos incluidos.
Este régimen es una dictadura monárquica representativa parlamentaria donde se niega que la soberanía resida en los ciudadanos y se mantiene que reside en el "pueblo" para negar a los ciudadanos el derecho a ejercerla. Eso revela que la CE78 se parece más a una carta otorgada que una verdadera Constitución. Pero los "súbditos" queremos ejercer nuestra soberanía directamente o a través de órganos que nos representan sin perder por ello la soberanía, que eso sería un secuestro y no una representación. As están los ayuntaientos, diputaciones, autonomías, España, la UE y las diversas instituciones internacionales en las que también estamos representados.
Otra cosa es el abuso de esa representatividad que hacen los partidos a los que se les llena la boca de hablar en o nombre de “los españoles” y de “defender los intereses de España” cuando muchos solo representan al partido y algunos ni eso. No es que haya muchas Cataluñas o muchas Españas es que hay 47 millones de ciudadanos que aspiran a vivir en una democracia que se les sigue hurtando “legal pero ilegítimamente”.
Otra cosa es el abuso de esa representatividad que hacen los partidos a los que se les llena la boca de hablar en o nombre de “los españoles” y de “defender los intereses de España” cuando muchos solo representan al partido y algunos ni eso. No es que haya muchas Cataluñas o muchas Españas es que hay 47 millones de ciudadanos que aspiran a vivir en una democracia que se les sigue hurtando “legal pero ilegítimamente”.
En los demás países, los democráticos, no hay
estos problemas de convivencia; sólo se dan en los que son dictaduras monárquicas parlamentarias: España, Bélgica y el Reino Unido.
Los nacionalistas de uno y otro
signo, estatales y los autonómicos, no son democráticos y por supuesto no son de izquierdas; una de las esencias de la izquierda es la abolición de las fronteras. El nacionalista discrimina al que no es de su nación, los fanáticos abusan de epítetos como traidor, similar al de la iglesia que llamaba hereje al que pensaba de otro modo y se adjudicaba el derecho a matarlo por ello. Su tarea es la cizaña de la discordia revolviendo el río en el que son malos pescadores pero suelen ser buenos corruptos y mejores privadores de derechos individuales, políticos, laborales, docentes, sanitarios de justicia, etc., etc. Estremece también que haya tantos que apoyen esa sistematica privación.
Sin duda la
Generalitat ha dicho muchas mentiras, pero el Gobierno de España lleva la palma. La medalla de oro fue declarar que la represión de las FCSE fue proporcional y
adecuada ante gente pacífica e inerme; todos vimos lo contrario. ¿Qué credibilidad tienen en lo que no podemos ver? Esa represión
es el exponente de la calidad del "Estado de NO derecho" en que vivimos.
A los mentirosos hay
que dejarlos solos; ¡pero a todos!; aceptar como buenas “nuestras” mentiras nos
impide, moralmente hablando, censurar “sus” mentiras. Pocos hemos denunciado ambas.
Denunciaría con razón
“el desafío al Estado de derecho - si tal Estado existiera - , mejor
dicho la vulneración sin complejos de la Constitución, el propio Estatuto de
autonomía y el resto del ordenamiento jurídico” y señala que
“viene de años”. Tiene razón; viene desde el 17 de julio de 1936. Por eso no es cierto que “comenzó
con la campaña de descrédito al Tribunal Constitucional tras la sentencia del
vigente Estatuto”. El TC no necesita que nadie lo desacredite; tienen sus propios méritos. Lo que es necesario, porque se ha hecho creer a la gente lo contrario, es que lo que tampoco tiene crédito es la Constitución
que permitió ilegalizar el Estatuto.
También se equivoca cuando dice “entonces
se contrapuso la democracia al derecho, algo tan peligroso que ha dado lugar a
las más conocidas dictaduras europeas del siglo XX y que genéricamente ha sido
llamado fascismo”. No es del todo cierto, En España el fascismo triunfó con
un Golpe de Estado contra un Estado de Derecho y una constitución democráticas.
El primer dictador que heredó la dictadura de su creador, el papá del actual, juró - puso a Dios
por testigo - de que seguiría manteniendo la dictadura. Eso y que sigamos todavía aceptándolo es lo
peligroso.
El
simulacro de referndum catalán ¿fue más simulacro que el de la votación de la
CE78?. Si Vd. pregunta verá que la mayoría de los españoles le dirán que allí
elegimos la monarquía. Fue un fraude de ley. Se nos quiso hacer creer eso pero lo
único que nos dejaron votar fue si queríamos que el dictador fascista, Juan
Carlos I de Franco y Borbón, que jurara seguir privándonos de los mismos
derechos fundamentales que Franco nos privara de ellos con sus leyes o con otras nuevas de las que seguiría siendo dictador no con el título de Caudillo sino con el de Rey. No olvidemos que no hubo solución
de continuidad en la “legalidad”. La actual continúa la “legalidad”
franquista; nunca hubo ruptura con ella. Ése
fue el argumento del dictador, heredero orgulloso de no ser perjuro; sigue con una dictadura.
El
discurso del hijo del heredero del dictador golpista lo demostró. Y en la manifestación hubo una
clamorosa ausencia de banderas republicanas que reivindican la democracia. Y
mucho partidos anti-independentistas no participaron en la manifestación, si
hubiera sido a favor de la democracia hubieran estado presentes y el número
hubiera sido mucho más elevado.
Que
el hijo del heredero de la dictadura cuya continuidad juró nos diga que “antes de nada, y previamente a todo, era
imprescindible el restablecimiento del orden constitucional en Cataluña” es de un cinismo insoportable. Su poder procede del desorden constitucional de los golpistas que, genocidio
mediante, acabaron con la Constitución democrática de 1931. Aunque no se si más cómico
que cínico o ambas cosas. Veo congruente con su ideología que no
hiciera “ninguna referencia al diálogo
ni a la negociación”. Los dictadores no dialogan: ¡mandan! Su poder no procede de una elección democrática que sólo lo es si es periódicamente ejercida por los únicos soberanos: los ciudadanos a los que al prohibirnos ejercerla se nos quiere convertir en súbditos. Durante los
3 años de guerra jamás ofrecieron ni aceptaron una opción de diálogo: se trataba de aniquilar
al contrario; es lo que se hace con el que tiene razón. con el que no tiene razón se dialoga y se le convence de que modifique sus pretensiones..
Se equivocó el Sr. . Puigdemont al
expresar “su disconformidad con el Rey,
de quien dijo que había renunciado a su papel constitucional de mediador”.
El papel constitucional del heredero del heredero del golpista es que siga “todo
atado y bien atado”. ¿Mediar? A él sólo le interesa seguir ahí.
Sorprende que se dé
tanto valor a la decisión de unas empresas tras haber ninguneado
la petición ciudadana de referéndum no vinculante, legal según la CE78 pero
que el Sr. Rajoy prohibió. Las
empresas no son una referencia ética. Su objetivo no es la democracia; es forrarse legalmente o no. Muchas ya lo hacian con
Franco. Ninguna cambió su sede a Francia o a Portugal, siguió con él.
Respecto a los
mediadores ¡qué mediación cabe entre quienes no denuncian la dictadura? “oveja muerta”, como dice el refrán, o mejor
dicho “súbdito muerto”. Mediación se
necesitó de 1936 a 1939. No quisieron ni quieren mediar con la democracia. Tampoco de 1939 a 1975. Tampoco de 1975 a 2017.
La
gente no se calla por gusto, sino porque no ve que el
Gobierno merezca su apoyo. Se equivoca Rajoy si cree que han salido en
su apoyo. Han salido también contra los dos gobiernos nacionalistas. Ninguno de ambos, sobre todo el del Estado, ha sabido
dialogar.
Yo
espero que todo lo ocurrido no signifique un antes y un después en Cataluña,
sino un antes y un después en España. Ya está bien de soportar una constitución
franquista que discrimina a una familia de todas las demás, a una persona de 47
millones. Es hora de que sea verdad lo
que dice el art. 14 CE78 que prohíbe la discriminación por razón de nacimiento
y cualquier otra causa personal o social. Para que eso empiece a ser verdad se debe eliminar de cuajo todo el
Título II “De la corona”.
¡Queremos la democracia que se nos prometió! Ya nos basta con
estos otros 40 años dictadura monárquica como tránsito de la dictadura militar
a la democracia. ¡Queremos democracia
ya!
0 comentarios:
Publicar un comentario